Una mañana sobre la niebla.

La Cabrera (Madrid) amanecía cubierta por una espesa niebla, era difícil imaginar que unos metros por encima, el sol lucía en todo su esplendor regalando una insólita vista de la sierra rodeada por un mar de nubes, lo que viene a ser una montaña isla,  en definitiva lo que es la sierra de La Cabrera.

A continuación os dejo una serie de fotos con las vistas tomadas desde el Cancho Gordo y desde el Cancho de la Bola.

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Villavieja del Lozoya, Los Tercios y La Trinidad.

Villavieja del Lozoya es un pueblo situado en pleno valle del Lozoya, en el norte de la Comunidad de Madrid, emplazado en las faldas de la Sierra de Guadarrama, a 82 kilómetros de Madrid y tres de la villa de Buitrago, se alza en un cerro al pie de los Montes Carpetanos, que dividen las dos mesetas. Esta pequeña localidad destaca sobre todo por su privilegiado entorno natural, ideal para disfrutar de la naturaleza en su más puro estado. Desde el núcleo urbano parten varias sendas señalizadas que invitan al visitante a iniciar un paseo por los alrededores bajo la sombra de un arbolado formado por fresnos, robles y encinas en sus dehesas o pinos en sus zonas más altas. Sus áreas recreativas (El Sauquillo, El Descansadero y la Laguna del Tercio) ofrecen lugares atractivos para disfrutar del paisaje y evadirse del bullicio de la capital.

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Aunque se desconocen sus orígenes, se cree que se pueden remontar al periodo de repoblación de las tierras de la Villa de Buitrago tras la Reconquista. Desde la época prerromana la zona fue habitada por las tribus o pueblos llamados Carpetanos y Vetones de origen Celtíbero y cuya actividad principal ya por entonces era la ganadería de vacuno. Durante la época romana todo eran pastos para ganado vacuno principalmente pertenecientes a la tierra de Litabrum, nombre con el que por entonces se conocía a Buitrago. De la época Visigoda no quedan vestigios, pero sí de la musulmana. Parece ser que el nombre original de este término fue Zarzoso, adquiriendo su actual denominación al obtener la categoría de villa, añadiendo el apelativo “vieja” para diferenciarla de otra villa cercana posterior. La fundación de Villavieja se remonta al periodo de repoblación de las Tierras de Buitrago a las que pertenecía, en torno a 1085. Durante esta época debió ser un poblamiento estacional relacionado con el aprovechamiento de los pastos, sin que se descarte la ocupación árabe previa a la reconquista y posterior repoblación.  De hecho, se ha encontrado una puerta árabe donde actualmente se ha construido una hospedería para conservar el arco de estilo califal del siglo XI (aunque los expertos no llegan a ponerse de acuerdo con la fecha, pues otros creen que es Mudéjar, s. XIV), y existen regueras de construcción árabe.  De la repoblación cristiana han quedado los nombres de pueblos como Gascones y Gallegos en Segovia entre otros.

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El primer documento escrito en que se menciona su existencia data de 1485 y se trata de unas Ordenanzas en las que se tratan diversos aspectos sobre el uso de las regueras, que aún se siguen usando en nuestros días para riego de prados y huertos. El mantenimiento y reparto del agua aún se realiza por las comunidades de regantes del pueblo en base a dichas ordenanzas. También aparece en el inventario de las propiedades que tenían los judíos expulsados de España (1492). La Iglesia actual está construida sobre otra de origen medieval, de traza aparentemente románica.

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Por todo ello, se puede afirmar que la población estable debió producirse entre los años 1350 y 1485. De esta época no quedan muestras de arquitectura, pero las viviendas rurales debieron tener características muy similares a las actuales. El puente de Cal y Canto está datado en el siglo XVI y es el único resto de construcción civil de la época. Perteneció a una vía comercial usada desde la antiguedad que enlazaba las localidades de Buitrago y Pedraza en Segovia a través del Puerto de La Linera y de cuyo trazado aún pueden verse restos y mojones que marcaban el recorrido.

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El Arco Mudéjar es sin lugar a dudas la obra más interesante del municipio y una de las más originales de la sierra, consiste tan sólo en una portada mudéjar, posiblemente de los siglos XIII-XIV formada por un arco de herradura de ladrillo rojo inscrito en un alfiz, todo ello con llagado blanco. Históricamente este arco tiene una gran importancia pues su situación, en la parte más alta del cerro donde se asienta Villavieja y su datación hacia los siglos XIII-XIV, hace pensar en que se tratase de una gran casa de labor de tradición musulmana o judía y que fuera el origen del topónimo de la población. Esta casa sería la “villa” ya “vieja” y abandonada cuando comenzó a fundarse el pueblo y que junto a ella se levantó la antigua ermita, hoy Iglesia de la Inmaculada Concepción.

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En el pueblo caben destacar las siguientes construcciones: La Plaza Mayor constituye el centro del pueblo y se ubica el nuevo ayuntamiento de moderno diseño. Esta plaza es la más relevante del pueblo y es el lugar donde se celebran las fiestas y otros eventos. La Iglesia de la Inmaculada Concepción, se trata de una construcción moderna construida sobre los restos de otra iglesia de origen medieval. Conserva la planta románica, con un ábside en la cabecera. El Arco Mudéjar, se trata de un arco de herradura de origen mudéjar, constituye el resto más antiguo que se conserva dentro del pueblo. Se encuentra en el interior de la Hospedería El Arco. El Potro de herrar, se utilizaba para inmovilizar y herrar al ganado. Se trata de una seña de identidad del pasado ganadero de este y de otros pueblos de la sierra norte que aun lo conservan también. La Corte del verraco, en esta corte o cuadra donde se guardaba al verraco, que era el cerdo semental del pueblo y que era alimentado por todos los vecinos. Los Hornos, los antiguos hornos fueron construidos en piedra, en ellos se cocía el pan con la leña de los fresnos y encinas de las dehesas del pueblo. Aún se conservan algunos, pero ya ninguno está en uso. El Antiguo lavadero, lugar donde antaño, las mujeres acudían a lavar la ropa y también servía de lugar de encuentro donde se comentaba lo que ocurría en el pueblo. La Fragua, en la fragua trabajaba el herrero, arreglando y fabricando rejas, arados, herraduras y todo tipo de herramientas. Hoy en día su interior alberga un museo con utensilios y otros objetos utilizados en el pueblo. Las antiguas escuelas, es uno de los edificios más destacados del pueblo, tiene dos plantas y fue construido en los años cuarenta del siglo XX, en la actualidad se usa como centro polivalente destinándose a diversos usos según las necesidades. La Sala de Exposiciones, se trata de un edificio restaurado situado frente a las antiguas escuelas, se destina a acoger diversa exposiciones que organiza y promueve el Ayuntamiento. Las Áreas recreativas, se ubican varias áreas de este tipo, como son El Sauquillo, El Descansadero y La Laguna del Tercio. La Ermita de la Trinidad, se trata de una edificación de origen medieval situada al sur del término municipal, de la que sólo se conserva su imponente espadaña. El Puente de Cal y Canto, se trata de un puente construido en 1579 sobre otro anterior de madera que facilitaba el camino hacia Pedraza a través del puerto de Linera.

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La Laguna del Tercio es un humedal que constituye una de las zonas de mayor valor ambiental de esta zona de la sierra, puesto que no existen ni en Villavieja ni en los pueblos próximos otra laguna de características similares. La Laguna del Tercio es un humedal estacional y su nivel de agua varía en cada época del año. Esta zona acuática es un hábitat con una gran biodiversidad, puesto que en ella podemos encontrar gran cantidad de plantas y animales. Destacando aves acuáticas como el ánade real o el zampullín común. También es un lugar propicio para los anfibios, como ranas comunes, sapos y tritones.

La ermita de La Trinidad es una construcción de origen medieval situada al sur del término municipal, de la cual sólo se conserva su airosa espadaña. Se trata de una espadaña mocha, sin friso, construida de piedra y argamasa a base de cal y arena, con algunos ladrillos en sus dos amplias troneras para colocar las campanas. También se conserva la puerta de la ermita en la parte inferior de la espadaña, construida con un arco de medio punto. La ermita era muy frecuentada por los pueblos vecinos, en la que de hacía misa los domingos de cuaresma así como otros días. En tiempos de sequía se iba a ella de procesión. Como no podía ser de otra manera, en la parte superior de la espadaña anidan las cigüeñas y en las proximidades hay una colonia de cigüeñas sobre una fresneda.

Puente de cal y canto. Este puente data del siglo XVI, fue construidos en el año 1579 para sustituir otro más antiguo que existía construido en madera. El concejo de Buitrago, sin consultar a los otros 32 pueblos del señorío, construyó el puente sobre el arroyo de la Trinidad. Este puente era el paso de un camino muy transitado para ir a Valladolid, Segovia, Pedraza y acceder a una muy devota ermita de la Trinidad. Se trata de un puente de pequeñas dimensiones, de un solo ojo de medio punto y construido con sillares de piedra. La pavimentación original consistía en lajas de piedra de considerables dimensiones. En la actualidad el puente divide los términos de Buitrago y Villavieja del Lozoya.

Tercio de la Trinidad. Los tercios eran las tierras dedicadas al cultivo de cereales. Estas tierras eran flojas y estériles, pues muchas de ellas necesitaban descansar dos años para sembrarse al tercero. Por tal motivo, estas tierras se dividían en tres partes o zonas que se llamaban tercios, sembrándose una cada año. Además de la flojedad de la tierra y la falta de abono, otra de las razones para sembrar al tercer año era dar más pasto al ganado en las tierras no sembradas que se llamaban rastrojeras. En la actualidad los tercios se dedican a pasto para el ganado. En este tercio de la Trinidad, la vegetación predominante son las encinas, escaramujos y plantas aromáticas como el tomillo y el cantueso. En cuanto a la fauna predominan liebres, conejos y zorros.

 

 

Una leyenda, una fuente y Santa María Egipcíaca

Según cuenta la leyenda desde la baja edad media, en la falda de la sierra de La Cabrera había una cueva donde se retiró una mujer imitando a Santa María Egipcíaca. Santa María Egipcíaca o María de Egipto era una prostituta que se arrepiente de su vida y se retira al desierto de Egipto como eremita para hacer penitencia por sus pecados, de ahí viene el apelativo de Egipcíaca. Esta santa parece que vivió entre los siglos IV y V, pero se su historia se extendió en el S. XIII gracias a la poesía castellana.

Vista de la sierra desde el lugar donde se encuentra la fuente de Santa María

Tras la muerte de esta mujer, en el centro de la cueva brotó un manantial de agua limpia y fresca. Un día un pastor que recorría la zona con su ganado entró a beber a la fuente y se encontró junto a ella la imagen de una virgen de no más de 15 centímetros de tamaño, y avisó a los monjes del monasterio de su hallazgo. Pues bien, un grupo de monjes con el abad a la cabeza fueron hasta la cueva a recoger la imagen y llevarla solemnemente hasta su nueva morada. Pero inevitablemente, cada vez que llegaban al umbral de la puerta de entrada al edificio, la imagen desaparecía, y era de nuevo encontrada en la cueva, junto a la fuente. Atada a las mangas de sus hábitos, los monjes volvieron a recorrer el camino, creyendo que esta vez la imagen entraría con ellos en San Antonio, pero de nuevo al llegar al atrio, la virgen volvió a desaparecer y a ser encontrada de nuevo en la cueva. Ante esa insistencia el abad reconoció que la imagen no quería abandonar el lugar, y allí mismo, en el exterior, junto a la entrada a la oquedad rocosa le fue levantada una ermita, que desgraciadamente, y como tantas otras ha desaparecido totalmente.

Bancales o terrazas correspondientes a la antigua huerta

En un terreno con restos de pequeñas terrazas de cultivo, a los pies del Pico de la Miel nos encontramos una buena tierra de huerta y frutales que aún se trabajaba hasta hace unos treinta años. Producía fruta muy apreciada en la comarca. Se conserva, en la zona alta de la finca, una fuente, antes tapada por zarzales. La fuente da un agua fresca y limpia durante todo el año y los lugareños la llaman la fuente de Santa María. Se ha transmitido de boca en boca que allí antiguamente había un pequeño monasterio o convento de mujeres, que desapareció. Parece ser, que ahí se encontraba el eremitorio de Santa María Egipcíaca.

Antiguo estanque desde donde se almacenaba el agua para regar la huerta

Lo que dice la historia

Desde tiempos prehistóricos la sierra de La Cabrera ha estado habitada por el hombre. Hay vestigios que así lo corroboran, como son los restos protoceltas ubicados en el cancho gordo, o como los restos del castro celta situado en el cerro de La Cabeza, asentamiento que fue ocupado posteriormente por los visigodos, a lo que habría que añadir el yacimiento de la necrópolis paleocristiana de la Tumba del Moro, de origen también visigodo y situado junto a la carretera que une La Cabrera con Valdemanco, en la parte sureste del citado cerro de La Cabeza.
Parece ser que en tiempos del rey Alfonso VI, a finales del siglo XI, para poblar los nuevos territorios conquistados por la cristiandad impulsó la creación de monasterios benedictinos, pero también se cree que los cristianos de origen visigodo que vivían en Al-Andalus emigraban a los territorios recién conquistados en el norte. Pudo ser que de esta manera surgiera el pequeño eremitorio de San Julián (actual convento de San Antonio) y posteriormente el de Santa María Egipcíaca dependiente de este.
Hasta el momento actual, el documento escrito más antiguo conocido que hace referencia al eremitorio de Santa María Egipcíaca es el Libro de las Monterías de Alfonso XI, rey de Castilla y León, escrito hacia 1340. En él se describen las cacerías de este rey buscando osos y jabalíes por estas tierras. En dicho escrito se mencionan, este eremitorio de Santa María y el eremitorio de San Julián, actual Convento de San Antonio.
También figura cuando el Papa Benedicto XIII autorizó a los franciscanos en 1413 a utilizar los eremitorios de San Julián y Santa María Egipcíaca en La Cabrera. Con la llegada de los franciscanos en los primeros años del siglo XV a lo que era el eremitorio de San Julián, se convierte en el convento de San Antonio. Los franciscanos toman también como anexo al mismo, el eremitorio de Santa María Egipcíaca, y es de suponer que un camino unía ambos en esa pequeña distancia de kilómetro y medio. Los dos tenían huerta en bancales y fuente propia, la del “Duque del infantado” en el convento, y la de “Santa María” en el eremitorio egipciano; las dos con arcos de granito de medio punto. A mediados del siglo XV, en razón de nuevas reformas en la orden, los franciscanos dejan el eremitorio de Santa María Egipciana, que pasa a depender de la diócesis de Toledo y concretamente de la parroquia de la Cabrera. Con ello se convierte en ermita del pueblo, y en lugar de peregrinaciones y romerías de algunos otros pueblo cercanos, especialmente de Sieteiglesias y Redueña.
En el año 1647, el visitador eclesiástico de Toledo, al informar de La Cabrera dice que visitó la ermita de Santa María Egipcíaca, “que está a un cuarto de legua de este lugar, de mucha devoción, tiene una huerta, y junto a ella hay una casa donde vive el ermitaño, que al presente es el hermano Alvear, hombre de buena vida, y la ermita está bien adornada”. Y en la visita eclesiástica de 1.657-58 se dice: “se visitó la ermita de Santa María Egipcíaca, es ermita de mucha devoción, y el ermitaño de ella se llama José de la Cruz, hombre virtuoso y de buena vida según los informes que tuvo del cura y de otros vecinos del lugar”.
Casi un siglo después (1.749), el catastro Ensenada dice que La Cabrera tiene 50 vecinos, y que no hay casa de campo alguna en el pueblo, sino solo la ermita de Santa María Egipcíaca con casa para el ermitaño. Y en el Libro de Eclesiásticos del mismo catastro, al tratar de los bienes que pertenecían a esta ermita, se nombra “una casa propia de la santa imagen, una huerta de una fanega, de buena calidad y de regadío, con diez árboles frutales, que linda por poniente con dicha ermita, y por los demás aires con el cerro del pico de la miel, paga el ermitaño por ella y la casa cien reales en tres años”.
Se cree que la ermita fue destruida a principios del siglo XIX coincidiendo con la invasión de las tropas francesas de Napoleón. En esta época también los franciscanos abandonaron el convento de San Antonio.
En 1.964, el historiador e investigador Matías Fernández visitó el lugar donde estuvo la ermita de Santa María Egipcíaca y dejó el siguiente testimonio:
“Hoy llaman a este lugar Fuente de Santa María, por la existencia de una fuente que, sin duda, abastecía de agua a los ermitaños y se empleaba para regar la huerta. La citada fuente está construida de piedra de sillería con arco de medio punto, con pilón y parece de alguna antigüedad.”

Fuente de Santa María y canalización para llevar el agua al estanque

Quien era María de Egipto?

María de Egipto o Santa María Egipcíaca (344 – 421 o 422 d.c.) era una asceta que se retiró al desierto tras una vida de prostitución. Es venerada como patrona de las mujeres penitentes, muy especialmente en la Iglesia copta, pero también en las Iglesias: católica, ortodoxa y anglicana.

La principal fuente de información sobre Santa María de Egipto es la Vita escrita por Sofronio, Patriarca de Jerusalén (634 – 638). Santa María nació en algún lugar de Egipto, y a los doce años se escapó a la ciudad de Alejandría, donde vivió una vida disoluta. Muchos escritos se refieren a ella como una prostituta durante este período, pero, en su Vita se afirma que se negó a menudo a aceptar el dinero ofrecido por sus favores sexuales. Fue, según la hagiografía, impulsada por «un deseo insaciable y una irrefrenable pasión». En la misma línea, la Vita expone que vivía principalmente de la mendicidad, trabajando en el hilado de lino.

Después de diecisiete años viviendo este estilo de vida, viajó a Jerusalén para la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Emprendió el viaje como una especie de “anti-peregrinación”, afirmando que esperaba encontrar en la multitud de peregrinos aún más socios en su lujuria. Consiguió el dinero para su viaje ofreciendo favores sexuales a otros peregrinos, y continuó su habitual estilo de vida por un corto tiempo en Jerusalén.

Su Vita relata que, cuando intentaba entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro para la celebración, una fuerza invisible le impidió hacerlo. Consciente de que este extraño fenómeno era a causa de su impureza, sintió un fuerte remordimiento y, al ver un icono de la Theotokos fuera de la iglesia, rezó implorando perdón y prometió renunciar al mundo (es decir, convertirse en una asceta).

Más tarde intentó de nuevo entrar en la iglesia, y esta vez se le permitió. Después de venerar la reliquia de la cruz, regresó al icono para darle las gracias, y escuchó una voz diciéndole, “Si cruzas el Jordán, encontrarás un glorioso descanso”. De inmediato fue al monasterio de San Juan Bautista en la ribera del río Jordán, donde recibió la comunión.

A la mañana siguiente cruzó el Jordán y se retiró al desierto a vivir el resto de su vida como una ermitaña. Según la leyenda, llevó para sí sólo tres panes (símbolo de la eucaristía), y vivió de lo que podría encontrar en la naturaleza.

Aproximadamente un año antes de su muerte, después de 47 años en soledad, le contó su vida a San Zósimo de Palestina, que se había encontrado con ella en el desierto. Cuando conoció inesperadamente a la mujer en el desierto, ésta estaba completamente desnuda y casi irreconocible como humana. Pidió a Zosimo tirar su manto para cubrirse con él, y después le narró la historia de su vida, manifestando una maravillosa clarividencia.

Quedaron en encontrarse de nuevo en el Jordán el Jueves Santo del año siguiente, y llevarle la comunión. Al año siguiente, viajó Zósimo al mismo lugar donde se reunió por primera vez con ella, a una veintena de días de viaje desde su monasterio, y allí la encontró muerta. De acuerdo con una inscripción escrita en la arena al lado de la cabeza, había muerto en la misma noche que le dio la comunión y de alguna manera había sido milagrosamente transportada al lugar donde la encontraron, y su cuerpo se preservó incorrupto. Zósimo, de nuevo según la leyenda, enterró su cuerpo con la ayuda de un león del desierto. A su regreso al monasterio, relató la historia de María a los hermanos, y entre ellos se conservó como tradición oral hasta que fue escrita por San Sofronio.

En la iconografía clásica, Santa María de Egipto es representada como una anciana canosa muy bronceada tras largos años en el desierto, bien desnuda o cubierta por el manto que pidió prestado a Zósimo. Se la representa a menudo con los tres panes que compró antes de emprender su viaje al desierto.

Hay una capilla dedicada a ella en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, que conmemora el momento de su conversión.

En el entorno de órdenes religiosas inspiradas en María de Egipto comenzaron a construirse en España desde el siglo XIV diversos «establecimientos o casas» denominadas genéricamente de Egipcíacas. (En 1372 se funda una casa de Egipcíacas en Barcelona). En España se denomina indistintamente como Arrepentidas, Recogidas o Egipcíacas para referirse a aquellas mujeres que abandonaban el ejercicio público de la prostitución, ergo antes de la conversión denominadas «mujeres públicas».

Roblellano en otoño, La dehesa I

Roblellano es una pequeña dehesa comunal perteneciente al término municipal de La Cabrera. Limita al este con el pueblo, al norte con la sierra homónima, al oeste con el cancho de la Cabeza y al sur con la carretera de Valdemanco.

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Se trata de una superficie más o menos plana con forma de cuadrilátero, regada por el arroyo de Huertavieja que la atraviesa de norte a sur, cuyos valores naturales y paisajísticos han perdurado a lo largo del tiempo.

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Arroyo de Huertavieja

La dehesa está cubierta en sus cotas más altas por espectaculares canchos berroqueños, como es el cancho de los Chiviles, desde donde se puede observar toda la dehesa.

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Está tapizada por un bosque en sus cotas intermedias donde predominan los robles, pero es fácil encontrar también arces de Montpellier, enebros, encinas y fresnos, que dan un colorido especial en otoño.

En su cotas más bajas está cubierto por praderas herbáceas que se llenan de una gran variedad de flores en primavera, Estas praderas  están salpicadas de pequeñas lagunas espejeantes, como son las lagunas de la Mata Torejo, que mantienen el agua salvo en los meses de verano.

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Laguna de Mata Torejo

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Atardecer en la Laguna de Mata Torejo

Por si todo esto no fuera poco, la dehesa está custodiada bajo la atenta mirada del viejo convento franciscano de San Antonio y San Julián situado en la ladera sur del Cancho Gordo.

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Desde esta dehesa se observan a la perfección las formaciones graníticas que abundan en la sierra, imponentes macizos redondeados que se alzan sobre el colorido tapiz vegetal de sus empinadas laderas formado por jaras pringosas, retamas, cantuesos, robles melojos, encinas y enebros comunes.

Es habitual avistar distintas aves sobrevolando estas formaciones rocosas, como lo hace el buitre leonado. También son muy habituales los ejemplares de milano real, azor común, codorniz común, zorzal real, carbonero común y bisbita campestre. En primavera y otoño, las lluvias forman pequeñas lagunas en las que se concentran gran cantidad de seres vivos. Además, es común cruzarse con corzos, jabalíes, conejos, liebres y pequeños reptiles como lagartijas colilargas.

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Dehesa es un bosque formado por encinas, alcornoques, robles u otras especies, con estrato inferior de pastizales o matorrales, donde la actividad del ser humano ha sido intensa en prácticamente la totalidad del bosque y generalmente están destinados al mantenimiento del ganado, a la actividad cinegética y al aprovechamiento de otros productos forestales (leñas, corcho, setas, etc.).

Es un ejemplo típico de sistema agrosilvopastoral y típico de la zona occidental de la península ibérica.

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El término dehesa viene del latín defesa (defensa), pues los primeros pobladores en la reconquista hacían vallados para proteger los rebaños alojados en ellas. Se trata de un ecosistema derivado de la actividad humana a partir del bosque de encinas, alcornoques, etc. Es la consecuencia de conquistar al bosque terrenos para destinarlos a pastizales. Pasa por una fase inicial en la que se aclara el bosque denso para pasar a una segunda fase de control de la vegetación leñosa y la estabilización de los pastizales.

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Abrevadero para el ganado

El término de dehesa aparece en la Edad Media, probablemente entre los siglos X y XII, utilizado para designar aquellos terrenos protegidos del pastoreo del ganado trashumante y destinados al descanso y pastoreo del ganado de los asentamientos humanos o de los señores feudales. Sin embargo, la mayor parte de las dehesas arboladas actuales fueron creadas entre los siglos XIX y XX a partir del aclarado del bosque mediterráneo o de dehesas previamente abandonadas para cubrir las necesidades alimenticias humanas en un medio con recursos estacionales y escasos.

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En la actualidad, la dehesa es un sistema de uso múltiple del territorio originado por el hombre, fruto de la experiencia y del conocimiento local. Mediante el aclarado del bosque mediterráneo, el control del matorral y el fomento de un estrato herbáceo diverso se ha conseguido armonizar en un frágil equilibrio, el aprovechamiento agrícola, ganadero y forestal en un medio con suelos poco fértiles, no aptos para una agricultura permanente, y un clima de marcada estacionalidad, con periodos críticos para plantas y animales. Dentro de este escenario difícil, la dehesa ha supuesto históricamente una solución de compromiso entre producción y conservación, cubriendo las necesidades humanas al mismo tiempo que se genera biodiversidad y otros muchos servicios ecosistémicos.

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Reflejos de la sierra en una pilancona

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Luna llena en Patones.

Si ya has estado en Patones te habrás dado cuenta que este pueblo tiene algo especial y mágico en sus calles, circulan algunas leyendas que lo hacen más misterioso e interesante y cuando lo visitas seguro que repetirás. Es cierto, que si vas un fin de semana a comer con la familia te encontrarás con problemas para aparcar, que tendrás que esperar para poder comer en alguno de sus restaurantes y que será difícil hacer una foto sin que se te cuele algún “infiltrado”. Pues acércate de noche, y si lo haces con luna llena, mucho mejor. Aquí dejo unas fotos que hice la luna llena de Agosto de 2018, espero que os guste.

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La leyenda del Rey de los Patones:

Según cuenta en 1781 Don Antonio Ponz, en su obra “Viaje de España, en el que se da noticia de las cosas apreciables y dignas de saberse que hay en ellas” (tomo X) (Madrid, 1781) sobre el reino de Patones lo que sigue:”Como a mitad de camino entre Torrelaguna y Uceda se ve a mano izquierda una gran abertura en la cordillera, que cierra un pequeño valle, llamado “Lugar de Patones” sobre el cual sería delito no contar una célebre antigualla, que es la siguiente: En aquella desgraciada edad en que los sarracenos se hicieron dueños de España, ya se sabe que muchos de sus moradores huyeron a las montañas y a los parajes más escondidos y retirados. Algunos buenos cristianos de la tierra llana decidieron, pues, introducirse por la expresada abertura, buscando en el interior de la sierra cuevas donde esconderse, y fue de tal suerte, que no cuidando los enemigos de territorio tan áspero y quebrado, pudieron aquellos godos fugitivos vivir en él todo el tiempo libres del poderío musulmán, manteniendo sus costumbres, creencias y sustentándose de la caza, pesca, colmenas, ganado cabrío y del cultivo de algunos centenos, como lo hacen también ahora.

Estos hombres, que se llamaron los Patones, eligieron entre ellos a la persona de más probidad para que les gobernase y decidiese sus disputas, de cuya familia era el sucesor, y así se fueron manteniendo de siglo en siglo con un gobierno hereditario, llamando a su cabeza “Rey de los Patones”. No es esto lo más gracioso, sino que después de haber recobrado España su primitiva libertad, y sacudido totalmente el yugo de los sarracenos, se ha conservado entre los Patones este género de Gobierno (bien que subordinado a los Reyes de España y a su Consejo) hasta nuestro días, en que el último rey de Patones solía ir a vender algunas carguillas de leña a Torrelaguna, en donde le han conocido varios sujetos, que le trataron y me han hablado de él.

Este hombre, que era pacífico y enemigo de chismes, se dejó de cuentos, y comprobando que sus súbditos se situaban ya en el boquete, a vistas a la llanura, hubo de barruntar alguna inundación de las fórmulas legales de su reino (donde los juicios eran verbales, sin autos, pedimentos, ni traslados), o acaso la ocupación del Gobierno le impidiese atender debidamente a su propia subsistencia, por lo que abandonó su trono; de modo que los Patones, viéndose sin pastor, se sujetaron espontáneamente a la jurisdicción y al corregimiento de Uceda, de la cual hoy es aldea el Reino Patónico.

¡Cuantas reflexiones morales y políticas me viene a la imaginación! Un reino hereditario de mil años por lo menos, gobernados en profunda paz, sin otras reglas que la razón natural; un pueblo conservado en medio de España, en el cual no pudo hacer brecha el Corán, ni tanto errores como después fueron viniendo; un reino contento con la angostura de sus límites, sin dar entrada a otras costumbre, ni trajes, ni más idea que la de cultivar bien su estrecho territorio, ni más cuidado que los de sus colmenas y su ganado; los hijos de las familias sujetos a los padres, y todos ellos obedientes a su rey..

Queden, por lo tanto, los lectores instruidos de esta singular Monarquía Patónica, de su principio, duración y fin; y aunque alguien diga (que bien se dirá) ¿cómo es posible que existiese eso a doce leguas de Madrid, sin saberlo yo, ni haber oído hablar a alma viviente? no me causara maravilla, pues yo me hallaba en el mismo caso. Sabido es cuál suele ser nuestra curiosidad por indagar lo que sucede a dos o tres mil leguas de aquí, ignorando lo que hay en nuestra propia casa..”

Circular a la sierra de La Cabrera, desde el Pico hasta los Canchos.

Se trata de una ruta circular de unos quince kilómetros por la sierra por La Cabrera accediendo a las cumbres más conocidas de esta peculiar sierra.

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Vista del Pico de la Miel desde la salida 60 de la carretera de Burgos.

Tomando como referencia la salida número sesenta de la carretera de Burgos (A-1), justo a los pies del Pico de la Miel, iniciaremos una ruta circular por la sierra de La Cabrera, partiendo del restaurante el Cancho del Águila, que nos encontraremos nada más salir de la Autopista. Tomaremos dirección Norte por la carretera antigua con el Pico siempre a nuestra izquierda y cien o doscientos metros más adelante podremos ver la primera piedra que nos servirá de referencia, el Tolmillo de la Asperilla.

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Tolmillo de la Asperilla con el Pico de la Miel al fondo.

Subiremos por la parte Norte del Pico de la Miel para contemplar sus espectaculares vistas. En el camino de subida iremos rodeando esta cima para buscar su lado más occidental, una vez llegamos al punto donde el sendero pierde su pendiente y toma un claro sentido Oeste, tendremos que dejar dicho sendero e iniciar el último tramo de subida al Pico sobre la misma roca cambiando en dirección este, aquí ya no hay sendero alguno, pero tendremos siempre a la vista el hito que hace de vértice geodésico situado en su misma cima.

 

Desde el Pico de la Miel hay unas impresionantes vistas de toda la comarca, se puede contemplar toda la sierra de Guadarrama al norte. La presa del Atazar y la provincia de Guadalajara mirando al este, Hacia el sur se puede ver Madrid alargando la vista, el cerro de San Pedro y por supuesto el Pueblo de La Cabrera, situado justo a los pies de esta de esta montaña. Al oeste tenemos todo el resto de la sierra de La Cabrera con la sierra de La Morcuera de fondo.

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Vista de La Cabrera desde el Pico de La Miel con el cerro de San Pedro al fondo y a la derecha

Después de un pequeño descanso en la cima del Pico, volveremos sobre nuestros pasos sobre las rocas buscando el sendero que dejamos anteriormente para tomarlo en dirección Oeste. Caminaremos por un serpenteante sendero rodeado de cantuesos, jaras y retamas. Si miramos al Norte  podremos ir viendo todo el Valle del Lozoya y la sierra de Guadarrama. Al sur veremos algunos de los canchos de esta sierra y podremos asomarnos a alguno de los riscos y barrancos desde donde seguiremos teniendo unas magníficas vistas del pueblo.

Recorreremos todo su cordal en dirección Oeste, haciendo una pequeña parada para desviarnos y ver el Cancho de la Bola, una roca en forma de muela blanca que los buitres leonados han tomado como lugar preferente desde donde observar a los numerosos senderistas. Este es otro de los magníficos miradores que tiene la sierra.

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Cancho de la Bola, con el pueblo de La Cabrera debajo y la provincia de Guadalajara de fondo.

Siguiendo el cordal en dirección Oeste por el sendero señalizado llegaremos al Collado Alfrecho, desde donde haremos el último tramo de subida para llegar al Cancho Gordo.

En el Collado Afrecho nos encontramos con un cruce de caminos, hacia el sur se toma el camino que lleva directo a La Cabrera siguiendo el Arroyo Alfrecho, hacia el Norte el camino lleva hacia Valdemanco rodeando todo este inmenso Cancho, es el que después tomaremos para volver. Nosotros seguiremos en dirección Oeste para subir al Cancho Gordo entre formaciones graníticas de gran belleza.

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Vista de la sierra de La Cabrera desde el Cancho Gordo con el embalse del Atazar de fondo

El camino de regreso lo haremos volviendo al Collado Alfrecho, al cruce de caminos que dejamos anteriormente, para tomar el camino que lleva a Valdemanco, caminaremos rodeando todo este último Cancho. No llegaremos a pasar por Valdemanco, aunque lo veremos cerca y lo dejaremos a nuestra derecha para poner dirección hacia La Cabrera por el camino que lleva al Convento de San Antonio.

El Convento de San Antonio, situado el la falda sur del Cancho Gordo, bien merece una visita.

La Sierra de La Cabrera

La sierra de La Cabrera es un apéndice rocoso de la Cuerda Larga, perteneciente a la sierra de Guadarrama (Sistema Central), integra el mayor macizo granítico de la zona oriental de esta sierra. Situado en la Comunidad de Madrid, España, al norte del municipio del mismo nombre y al este de Valdemanco.

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Vista general de la sierra de La Cabrera en otoño, a la derecha el Pico de la Miel y a la izquierda el cancho gordo.

Es uno de los montes-isla más importantes de la vertiente sur guadarrameña, esta denominación se refiere a aquellas elevaciones montañosas que aparecen separadas de la alineación principal. Sus principales cumbres son Cancho Gordo, de 1564 metros sobre el nivel del mar y el Pico de la Miel (1392 msnm​), ambos señalados con vértices geodésicos. También destacan otras cumbres no señaladas, como el Cancho Largo, el Pornoso, el Cancho de la Bola, el Cancho de la Ladera, Cancho de los Brezos, Soyermo, etc. Siendo la longitud total de su cordal de aproximadamente cuatro kilómetros.

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Vista general de la sierra de La Cabrera en primavera desde los prados donde predominan los fresnos.

Desde el punto de vista geológico, la Sierra de La Cabrera presenta un carácter aislado, producto de una erosión diferencial. Está formada por rocas plutónicas, con dos tipos de granito, de grano fino y grueso, que resultan especialmente visibles en las laderas meridionales. Estas presentan un relieve muy escarpado, con paredes rocosas casi verticales, muy diferente al de la vertiente septentrional, caracterizada por una pendiente mucho más suave. En el entorno de la sierra, aparecen rocas sedimentarias, fundamentalmente calizas, y también metamórficas. Desde el punto de vista geomorfológico, el paisaje está conformado principalmente por pedrizas y berrocales, de forma redondeada en las zonas de menor altura y aguda en las cumbres. Hidrográficamente, la sierra es escasa en manantiales y arroyos.

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Vista del Pico de la Miel desde la dehesa de Roblellano, el primer término robles melojos.

En lo que respecta a la vegetación, el roble melojo es el árbol con mayor presencia en el llano formado por las dehesas situadas al pie de la sierra, acompañado también de fresnos en las zonas más húmedas y algunos arces de Montpelier. Conforme se gana en altura, estos todos estos árboles son sustituidos por la encina, el enebro y algunos alcornoques en la cara sur de la sierra. En la cara norte, es el pino rodeno o resinero el que tiene mayor presencia. La jara pringosa, la retama y el cantueso se adueñan del paisaje en las zonas más altas, donde el suelo es más pobre, junto a los berrocales.

Los tres matorrales más comunes de la Sierra de La Cabrera, el cantueso, la jara y la retama.

Buitrago de noche

Un paseo nocturno recorriendo la Villa medieval de Buitrago. Entramos por la puerta principal de dicha Villa situada en el Adarve alto, bajo la torre Albarrana, la entrada hace una forma de ángulo recto y lo primero que nos encontramos al traspasar sus imponentes muros es la Iglesia de Santa María del Castillo.

Entrada a la villa de Buitrago bajo la Torre Albarrana

Dicha entrada se encuentra justo debajo de la Torre Albarrana o la Torre del Reloj como se la conoce popularmente. La finalidad de esta torre era la defensa de esta entrada a la villa. Desafortunadamente se encuentra cerrada al público por la noche y no se puede subir a recorrer esta parte de la muralla denominada Adarve alto, situada en el flanco meridional de la Villa, la única zona de la muralla que no está protegida por el río Lozoya, este es el motivo de su mayor altura con respecto a las otras zonas de la muralla de la Villa.

Torre Albarrana vista desde el interior del recinto amurallado

Una vez dentro del recinto amurallado nos encontramos con la Iglesia de Santa María del Castillo, donde destaca su espectacular torre-campanario, de estilo mudéjar, ubicada en la fachada norte, presenta planta cuadrada y cinco cuerpos. De gran altura y esbeltez, aloja en lo alto el campanario con cinco vanos enmarcados por elementos mudéjares. La iglesia de Santa María del Castillo es la única parroquia que actualmente se conserva de las cuatro con las que contaba Buitrago del Lozoya en el siglo XVI.

Iglesia de Santa María del Castillo

Después de contemplar la Iglesia desde todos los ángulos posibles nos dirigimos hacia la entrada de la Coracha, protegida por los torreones del castillo y situada en el flanco oriental de la villa, junto al río. En este punto comienza la zona de la muralla que discurre paralela al río. La protección del río a modo de foso haría una más fácil defensa de la Villa, por ello su altura en toda esta zona es mucho menor y se la denomina Adarve bajo. Podemos observar los imponentes torreones del castillo que al quedar incrustados en la muralla servían de defensa de la parte sureste de la muralla. Fue construido al estilo gótico-mudéjar en el siglo XV, en el flanco sureste del recinto amurallado de la localidad, a orillas del río Lozoya.

Castillo de Buitrago y puerta de la Coracha

A continuación subiremos a la parte de la muralla denominada Adarve bajo para recorrer perimetralmente toda esta parte de la Villa desde sus almenadas defensas, como lo haría la soldadesca medieval en sus rondas nocturnas, caminaremos siempre acompañados por el río Lozoya al otro lado de las murallas.

Adarve bajo y vistas de la Villa desde esta parte de la muralla

Posteriormente y para finalizar la visita, saldremos por la tercera entrada a la Villa, la puerta que sale al puente del Arrabal, el acceso situado más al norte de la Villa.

Puerta norte de la muralla con salida al puente del Arrabal

La flora de la sierra de la Cabrera 4. Viboreras crestadas.

La viborera es una hierba silvestre bianual, alcanza alrededor de un metro de altura y sus bonitas flores son de un intenso color violeta-azulado. Es una de las plantas más comunes en caminos, zonas de pastos, descampados, terraplenes y bordes de las carreteras. Su nombre se debe al parecido de su flor con la cabeza de una víbora, ya que sus estambres sobresalen como si fuese la lengua de una serpiente.

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Viborera o Echium vulgare

Su nombre científico es Echium vulgare, también es conocida como, buglosa, chupamieles, hierba azul, lengua de vaca o paquetequieromañosa. Es una planta incluida en el género Echium y pertenece a la familia de las Boragináceas. La viborera puede utilizarse para fines medicinales y se utilizan las hojas y el tallo. Tiene efectos comprobados como emoliente, diurético, depurativas, expectorante y sudorífico. Algunas de las afecciones para las que se usa esta planta medicinal son para los dolores reumáticos, para tratar pieles enrojecidas y dañadas, así como forúnculos y abscesos, granos, mordeduras de serpientes, dermatitis, resfriados (antiguamente se utilizaba la infusión de viborera para realizar gárgaras en casos de faringitis y dolor de garganta), fiebre, dolor de cabeza. Además es efectiva para mejorar patologías y alteraciones nerviosas y respiratorias, gota, inflamaciones, edemas, retención de líquidos, trastornos urinarios.

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Campo de viboreras, destaca una viborera crestada

Esta planta tiene un nivel medio de toxicidad por lo que no se debe consumir vía oral por un tiempo prolongado ya que puede ser toxica para el hígado. La dosis debe ser prescripta por un profesional para no correr ningún riesgo con las sustancias toxicas que posee esta planta. Nunca hay que auto medicarse con preparados en base a plantas en especial a los niños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas para evitar efectos no deseados. Esta es la única contraindicación que posee, es recomendable siempre consultar al medico antes de utilizar remedios caseros en base a plantas para evitar efectos nocivos en la salud.

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Viborera crestada

Del griego Ekios, «víbora» y el nombre popular «Viborera» es debido por la similitud del fruto con la cabeza de este animal. Este hecho, además de la forma de los ramilletes florales enroscados como una serpiente, explica que por asociación desde la antigüedad se tuviera a esta planta como protectora frente a las víboras y se utilizara como remedio contra las picaduras de este animal como curativo.

Esta planta es una especie muy apreciada en la apicultura para la producción de miel, ya que su flor gusta mucho a las abejas melíferas, en parte por su color azulado-morado tan llamativo y en parte porque producen gran cantidad de néctar, aunque produce menor cantidad de polen. Origina mieles monoflorales.

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Fenómeno de crestación o fascinación en una viborera

Parte de su atractivo para las abejas radica en su color, que origina una potente reflexión ultravioleta para las abejas; debido a su incapacidad para captar el rojo, estas flores ofrecen un contraste muy fuerte respecto al entorno y atrayente para la abeja.

Crestación o fasciación.

En algunas y raras ocasiones, y esta primavera parece haber sido una de ellas por sus abundantes lluvias, las viboreras presentan una extraña “malformación” debida a algún tipo de infección ocasionado por alguna bacteria, virus, parásito u otros motivos. Este fenómeno recibe el nombre de crestación o fasciación (fascinación para algunos autores) y es conocido popularmente como escoba de bruja. Para ilustrar este curioso y extraño fenómeno estas fotografías tomadas a primeros de Junio de este año en el alto de Valgallego, entre La Cabrera y Torrelaguna, en el noreste la Comunidad de Madrid. Se puede apreciar como el tallo de la viborera, que normalmente es fino y alargado, aquí es anormalmente ancho, como si se hubieran soldado varios tallos, de ahí la concentración de flores que se puede apreciar en su parte superior.

Peñalara, la montaña sagrada de los arévacos.

Hoy haremos una ruta recorriendo gran parte del macizo de Peñalara, la montaña sagrada de los arévacos, visitando y haciendo algunas paradas para hacer unas fotos de sus lugares más conocidos y emblemáticos de esta zona de la sierra.

El primer tramo va desde el puerto de Cotos (1830 metros) hasta la cumbre de Peñalara (2428 metros), se trata de la subida más común y practicada, y se realiza por un camino en buen estado y bien señalizado. Tiene una longitud aproximada de cinco kilómetros y medio, un desnivel acumulado de 600 metros. Este camino comienza por una pista forestal, que atraviesa primero un bosque de pinos silvestres, de piornos cuando se acaba la zona del pinar según vamos ganando altura y en el tramo final dejaremos la vegetación arbustiva atrás haciendo el camino en un terreno yermo donde sólo la hierba y algunas flores de montaña aparecen cuando desaparece la nieve y el hielo acumulados durante el invierno, veremos algún nevero pese a que estamos en pleno mes de Julio.

La pista es bastante ancha y está bien marcada,  sale desde el citado puerto y asciende haciendo zetas hacia el noroeste, por la ladera sur de la Hermana Menor (2271 m). Tras recorrer tres kilómetros y medio se alcanza la cima de esta montaña, y ahí el camino gira hacia el norte-noreste. Desde la cima de la Hermana Menor la subida es mucho más suave y el sendero transcurre por la cornisa de cumbres del macizo de Peñalara. Después de medio kilómetro se alcanza la cima de la Hermana Mayor (2285 metros), y después de kilómetro y medio se llegaremos a la cima de Peñalara, que está señalada con un vértice geodésico a una altitud de 2428 metros.

Continuaremos nuestra ruta en dirección noreste por un complicado sendero entre grandes rocas graníticas, que a veces no es visible más que siguiendo algunos montoncillos de piedras colocados a modo de hito, recorriendo todo el resto del cordal del macizo de Peñalara, para descender posteriormente hasta la Laguna de los Pájaros (2169 metros). En este segundo tramo de unos dos kilómetros y medio, primero pasaremos por el Risco de los Claveles (2388 metros) y después por el Risco de los Pájaros (2334 metros). En esta zona es fácil encontrarse con bastantes cabras, que suelen apartarse ante la presencia humana. Esta ruta de descenso está mucho menos transitada que la anterior debido a su complicación.

En los aledaños de la Laguna de los pájaros volvemos a encontrarnos con grandes zonas de piornos, que dan un colorido fantástico y un olor dulce que facilita el difícil camino para llegar aquí. Después de una pequeña parada para comer algo y hacer unas fotos continuamos con nuestra ruta en dirección suroeste, en este tercer tramo caminaremos paralelo al macizo cuyo cordal hemos recorrido anteriormente, por los denominados Llanos de Peñalara con destino de vuelta al puerto de Cotos. Iremos pasando por más lagunas situadas a este lado del Macizo de Peñalara, como la laguna de los Claveles y otras más pequeñas pero de no menor belleza.

Al llegar al arroyo de la Laguna Grande de Peñalara decidimos dejar la visita de esta laguna y del refugio Zabala para otra ocasión, al fin y al cabo ya hemos visto la Laguna Grande desde arriba y tendríamos que volver a subir otro tramo para acceder al refugio. Así que desde aquí continuamos nuestro camino descendiendo entre piornos primero y pinos silvestres después hasta nuestro punto de partida en el Puerto de Cotos.

Algunos datos de Peñalara

Peñalara es la montaña más alta de la sierra de Guadarrama (perteneciente al sistema Central) y de las provincias de Madrid y Segovia, con una altura de 2428 metros sobre el nivel del mar. El pico, uno de los más emblemáticos de este sistema montañoso, forma parte del parque nacional de la Sierra de Guadarrama.

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Vértice geodésico del pico de Peñalara

En la cumbre hay un vértice geodésico y varios letreros de madera indicando varias rutas. Peñalara se encuentra en el centro del macizo montañoso de mismo nombre, de naturaleza granitítica y que cuenta con una serie de picos alineados de suroeste a noreste: Hermana Menor, Hermana Mayor, Peñalara, el Risco de los Claveles y el Risco de los Pájaros. Los bosques de pino silvestre que tapizan las laderas de la montaña dejan paso, por encima de los 1900 metros de altitud, a las praderas alpinas y matorrales de alta montaña como los piornos. A esta cota, y en la ladera este, existe un circo glaciar y más de veinte pequeñas lagunas donde viven más de diez especies de anfibios y otros animales de alta montaña. Se trata de una montaña muy frecuentada por montañeros y turistas gracias a su fácil acceso.

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Laguna Grande de Peñalara vista desde Hermana Mayor

Desde el punto de vista etimológico, el nombre ‘Peñalara’ parece ser que viene de la unión de las palabras latinas ‘Penna’ y ‘Lara’, que significan ‘cabeza’ y ‘llanura’ respectivamente. Por tanto, “Penna Lara” significa “cabezas planas”, nombre que hace honor a la silueta redondeada que tiene la cornisa de cumbres del macizo de Peñalara si se mira desde el este u oeste. La ‘nn’ del latín evolucionó a la ‘ñ’ española, dando lugar al nombre que actualmente tiene esta montaña: ‘Peñalara’.

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De izquierda a derecha, Hermana Menor, Hermana Mayor y Peñalara

El contorno de Peñalara es, en general, redondeado y sin grandes sobresalientes. Las laderas de esta montaña están cubiertas de diferente vegetación, según la altitud. Desde los 1000 m a los 1300 podemos encontrar robledales en bastante buen estado. Desde los 1100 m a los 2000 m, el bosque predominante es el de pino silvestre. Esta especie arbórea forma bosques muy densos en todas las vertientes de Peñalara, siendo especialmente famoso el bosque de Valsaín (Segovia). El sotobosque que hay en esta zona está compuesto principalmente por helechos. Desde los 2000 m en adelante, la vegetación se compone por matorrales bajos de alta montaña como son el piorno y la retama. La principal causa de que los árboles no crezcan a esa altitud es el viento, que sopla con fuerza con mucha frecuencia. El factor del frío también influye en que no proliferen árboles adaptados a un clima más benévolo. En las laderas más inclinadas, los matorrales de alta montaña dejan paso a la piedra vista, que en este caso se trata de granito.

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Risco de los Claveles

En la ladera este de Peñalara hay zonas llanas en altitudes comprendidas entre los 2000 y 2100 metros en los que abundan las lagunas de origen glaciar, humedales y praderas alpinas. La fauna de la zona se compone de pequeños mamíferos, distintas especies de anfibios que habitan las lagunas, águilas, buitres, cuervos y gran variedad de insectos.

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Laguna de los Pájaros

De las laderas de Peñalara emergen numerosas fuentes de agua, las cuales dan lugar a arroyos, y lagunas de alta montaña. En la ladera este hay bastantes más arroyos que en la vertiente oeste. Los más importantes de la cara este, ordenados de norte a sur, son los siguientes: arroyo de los Pájaros, arroyo del Breza, arroyo de la Pedriza, arroyo de la Laguna de Peñalara y arroyo de la Hoya del Toril. Todos ellos nacen a una altitud superior a los 1900 metros. La cara oeste de Peñalara es más seca que la anterior, sin embargo también existen arroyos que emergen de la zona alta de esta ladera.

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Laguna de los Claveles

 

En la vertiente este hay aproximadamente veinte pequeñas lagunas y charcas de origen glaciar que se ubican en zonas llanas a una altitud comprendida entre los 2000 y 2100 metros de altitud. Las tres más grandes e importantes, ordenadas de norte a sur, son las siguientes: laguna de los Pájaros, laguna de los Claveles y laguna Grande de Peñalara.

El pico de Peñalara es parte del resultado del choque entre las placas correspondientes a la Submeseta Sur y la Submeseta Norte, ambas pertenecientes a la Meseta Central de la península ibérica. La elevación de este macizo ocurrió en la Era Terciaria (hace unos 65 millones de años) aunque los materiales sobre los que se asienta (el zócalo granítico meseteño) sean anteriores (de la orogenia herciniana). El tipo de roca más predominante en este macizo montañoso es el granito, visible desde el exterior en las laderas con más pendiente y en la cornisa de cumbres.

La acción glaciar del Cuaternario (hace unos 1,8 millones de años) acabó de modelar varios de los relieves actuales del macizo de Peñalara con pequeños circos y morrenas de tipo pirenaico. El mayor circo glaciar que hay en este macizo es el circo de Peñalara, situado directamente al sur de la cima de Peñalara, en la vertiente este y a una altitud de 2000 metros. Otro circo glaciar, aunque este es más pequeño que el anterior, es la Hoya de Pepe Hernando. Está situada también en la vertiente este, al noreste del circo de Peñalara y a una altitud de 1900 metros. Cada uno de estos dos circos glaciares tienen una morrena.

El pico de Peñalara ha sido desde siempre un importante referente en toda la sierra de Guadarrama debido a su altitud y al hecho de encontrarse en el punto de confluencia de las dos Castillas y de dos grandes valles, el del Lozoya y el de Valsaín. También era la montaña sagrada de los arévacos, pueblo celta que habitaba en el centro de la península ibérica antes de la llegada de los romanos. Señores de la meseta, ellos fueron los guerreros celtíberos inmolados en Numancia, vencidos al fin tras humillar durante décadas al Imperio Romano.  La primera ascensión a Peñalara no se conoce porque la dificultad que entraña este ascenso no es excesiva. Las verticales paredes de la vertiente este de este pico han sido la “cuna” de los principales escaladores y alpinistas madrileños de los siglos XX y XXI.

El conocimiento popular de la importancia geológica y medio ambiental de esta montaña se expande en la década de los años veinte, cuando varios intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza destacaron el importante valor ecológico que posee la sierra de Guadarrama. En esa época se planeó la creación del Parque Nacional de Guadarrama para proteger las zonas altas de la sierra, incluido el pico de Peñalara. Finalmente ese proyecto no se puso en marcha debido a los cambios de gobierno y la Guerra Civil.

El gran interés científico y paisajístico que despertó el macizo de Peñalara a lo largo de la década de 1920 hizo que en 1930 fuera declarado Sitio Natural de Interés Nacional, con el objetivo de preservar el paisaje de ataques externos. Durante estas décadas, la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara, creada en 1912, experimentó un gran crecimiento y participó activamente en la divulgación del conocimiento sobre esta montaña.

 

Durante la década de los años ochenta, se creó un proyecto para proteger la vertiente este del pico de Peñalara, incluyendo el circo glaciar de Peñalara y las lagunas glaciares que salpican la zona. El 15 de junio de 1990, la Comunidad de Madrid declaró la vertiente este del pico como Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara mediante la Ley 6/1990, otorgando la administración del mismo al gobierno autonómico. Desde 1998 hasta principios de la década de 2000, se llevó a cabo el desmantelado de la antigua estación de esquí de Valcotos que ocupaba gran parte de la zona sur del área protegida. De esta forma, se eliminaron los remontes y se repoblaron con pino silvestre las antiguas pistas. Este hecho se puede considerar pionero en todo el mundo. También hay que destacar la mejora de las instalaciones del puerto de Cotos llevadas a cabo durante estos años.

A principios de la década de los años 2000, los gobiernos de la Comunidad de Madrid y de Castilla y León llevaron a cabo un proyecto para declarar como Parque Nacional de Guadarrama gran parte de la sierra de Guadarrama, incluido el pico de Peñalara. De esta forma, la vertiente oeste de esta montaña quedaría también protegida. Sin embargo, la declaración como Parque Nacional fue muy polémica y discutida, pues dejó amplias zonas de gran valor ecológico fuera del Parque Nacional de Guadarrama por parte de los gobiernos de la Comunidad de Madrid y Castilla-León.

 

 

La villa de Buitrago

Buitrago del Lozoya es el único pueblo de toda la comunidad de Madrid que conserva íntegro su recinto amurallado, es el mejor conservado de la región madrileña y el único que se mantiene en estado completo. Situado en un meandro del río Lozoya, que da sobrenombre al municipio, lo rodea por todos sus lados menos el meridional, convirtiéndose así en un foso natural de defensa, de gran importancia desde el punto de vista estratégico. Buitrago del Lozoya es Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural desde 1993, y su recinto amurallado es Monumento Nacional desde 1931.

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Vista del puente del Arrabal y de la muralla de Buitrago desde el puente nuevo

 

La muralla de Buitrago del Lozoya es de origen musulmán. Es probable que la primera construcción fuera edificada entre los siglos IX y XI, en el contexto defensivo de la Marca Media, una extensa zona situada en el centro de la Península Ibérica que la población musulmana fortificó para detener el avance de los reinos cristianos y asegurar la plaza de Toledo. Más concretamente, protegía el paso hacia el puerto de Somosierra, una de las principales vías de entrada de las incursiones cristianas. Existen restos de otras murallas musulmanas levantadas en la misma época con una finalidad similar en otros lugares de la comunidad madrileña como son: Talamanca del Jarama, Torrelaguna, Alcalá de Henares y en Madrid.

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De izquierda a derecha, puente del Arrabal, muralla de Buitrago y puente nuevo sobre el río Lozoya

El trazado y fábrica de la muralla denotan su origen musulmán. Siguiendo las pautas de la arquitectura militar andalusí, presenta numerosas torres de planta rectangular y escaso saliente, así como mampostería encintada con ladrillo en numerosos tramos.

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Entrada al Adarve bajo desde el exterior de la muralla

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Adarve bajo

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Puerta del Adarve bajo desde el interior de la muralla

Sin embargo, la construcción que ha llegado hasta nuestros días es fruto de sucesivas ampliaciones y reformas acometidas por los cristianos, una vez que Buitrago del Lozoya quedó integrada dentro de la Corona de Castilla. Estas se prolongaron desde el siglo XI, cuando la primitiva ciudadela musulmana fue conquistada por el rey Alfonso VI, hasta el siglo XV con los Mendoza como señores de estas tierras.

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Calle de la Coracha

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

La muralla de Buitrago del Lozoya tiene más de 800 metros de perímetro y cuenta con tres entradas. Dos situadas en el adarve bajo, al noroeste la entrada que da acceso al puente del arrabal y al este la puerta que da acceso a la coracha. Y otra puerta situada al sur en el adarve alto, protegida por su imponente torre albarrana. La muralla se asienta sobre un pronunciado meandro del río Lozoya, configurando a modo de península un triángulo escaleno. El río está actualmente retenido en el embalse de Puentes Viejas presentando actualmente una mayor anchura en su recorrido por Buitrago, pero antiguamente estaba encajado en un desfiladero con el río en su parte más baja, que actuaba como barrera defensiva natural por sus caras noreste, norte y noroeste.

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

 

La muralla configura dos tramos bien diferenciados: la primera en los lados contiguos al río, la muralla está conformada únicamente por un adarve bajo. Y la segunda en los restantes flancos, la construcción es mucho más sólida y consistente, ante la ausencia de una defensa natural, esta parte consta de un adarve alto, alrededor del cual se articulan doce torres adosadas, una torre albarrana, una barbacana, un foso, un castillo y una coracha, entre otros elementos característicos de la arquitectura militar medieval.

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Alcázar de Buitrago con la Iglesia de Santa María del Castillo al fondo

Adarve bajo: se trata del tramo de muralla que transcurre paralelo al río Lozoya. Debido a las posibilidades defensivas que este río aporta, la muralla no excede de los 6 metros de altura y 2 metros de grosor. Tampoco se construyeron torres ni cubos, pues habrían sido innecesarios. Solo cuenta con una serie de contrafuertes en su flanco este, y almenado en todo su perímetro.

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Adarve bajo

Adarve alto: abarca los flancos sur y suroeste de la muralla. En esta parte la altura es más heterogénea, no bajando de 9 metros y alcanzando los 16 metros en la parte correspondiente a la Torre Albarrana. En estos flancos el espesor es de 3,5 metros y, por ser la zona más vulnerable del recinto, sí se introdujeron numerosos elementos defensivos: cuenta con torreones macizos, barbacana, foso, coracha, una torre albarrana y un alcázar. Los torreones macizos se conservan casi en su totalidad presentando la misma altura que los lienzos. La barbacana se conserva un tramo en el lado suroeste con alguna de sus torres sin sobrepasar los 4 metros de altura y los 2 metros de grosor. Del foso, aunque se conservan algunos tramos, el paso de los siglos ha provocado que solo sean visibles desde los sótanos de las viviendas contiguas a él. La coracha se trata de un apéndice de muralla que se introduce en el río y cuya función era cubrir el acceso al agua en caso de sitio; se trata de uno de los ejemplos más importantes y mejor conservados de toda Europa. La torre albarrana, también conocida como Torre del Reloj, consiste en un gran bastión que protege la entrada principal del recinto. De planta pentagonal, contiene un acceso en recodo con un arco doble de herradura hacia el interior y uno ojival hacia el exterior.

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Vista del flanco suroeste, adarve alto reforzado con torreones macizos y barbacanas

 

Elementos constructivos más importantes:

Adarve

Un adarve (del árabe «ad-darb» o, según otras fuentes, «adz-dzir-we» como ‘muro de fortaleza’), adarve, camino o paseo de ronda, es un pasillo estrecho situado sobre una muralla, protegido al exterior por un parapeto almenado, que permitía tanto hacer la ronda a los centinelas, como la distribución de defensores.

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Vista del Castillo y de los restos del Adarve alto sobre la muralla desde la Torre Albarrana

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Entrada a la Torre Albarrana desde el Adarve alto

Barbacana

Una barbacana es una estructura defensiva medieval que servía como soporte al muro de contorno o cualquier torre o fortificación, adelantada y aislada, situada sobre una puerta, poterna o puente que era utilizada con propósitos defensivos. Las barbacanas estaban por lo general situadas fuera de la línea principal de defensa y conectadas a los muros de la ciudad por un camino fortificado. Tal fortificación era a menudo sólo un terraplén adosado al muro junto a la zona más vulnerable de un castillo o de una plaza fuerte. Este sistema defensivo se difundió ya en el alto medievo prácticamente en toda Europa también por su relativa simplicidad de construcción.

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Barbacanas y torres Macizas en el Adarve alto

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Torreones y Barbacana desde la Torre Albarrana

Torre Albarrana o Torre del Reloj

Una torre albarrana es una torre que forma parte de un recinto fortificado con el que está comunicada, aunque generalmente exenta de la muralla​ y conectada a esta mediante un pequeño arco o puente, que pudiera ser destruido fácilmente en caso de que la torre cayese en manos del enemigo. Puede ir también adosada como gran baluarte pero en este caso es de mayor tamaño que las demás. Según la RAE, albarrana proviene de la palabra albarrán, y esta a su vez del árabe hispánico al-barrāna (‘la de fuera’).​ Sirve de atalaya pero también para hostigar al enemigo que intenta acercarse o rebasar la muralla.

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Torre Albarrana

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Torre Albarrana

 

 

 

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Torre Albarrana

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

Coracha

Una coracha es una parte de la muralla que protege la comunicación entre una fortaleza y un punto concreto que no está lejos de dicha fortificación. Lo más común es que se utilice para proteger el acceso al lugar de suministro de agua cuando éste se encuentra fuera del recinto fortificado. La coracha suele terminar en una “torre del agua” que protege en su interior el pozo o la fuente de abastecimiento. A veces su adarve puede tener doble pretil, pues puede ser atacada por ambos flancos.

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Coracha

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Vista del río desde la puerta de la Coracha

Iglesia

La Iglesia de Santa María del Castillo fue concluida en el año 1321 y consta de una sola nave, de planta y alzados góticos. La entrada principal es de estilo gótico flamígero (siglos XV al XVII). La torre, de gran altura y esbeltez, es un bello ejemplar del estilo mudéjar. Del edificio original se mantienen los muros exteriores, la portada y la torre mudéjar, ya que fue incendiado el 14 de marzo de 1936 en el marco de la violencia anticlerical que precedió la Guerra Civil,​ hundiéndose en ese momento sus nervadas bóvedas de crucería. Actualmente, la nave de la iglesia está restaurada en estilo neomudéjar, y sobre el altar mayor se ha colocado el artesonado original del Hospital de San Salvador.

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Iglesia de Santa María del Castillo

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Iglesia de Santa María del Castillo

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Vista de la Iglesia y parte del Castillo desde la puerta de la Coracha

Castillo

El castillo de Buitrago del Lozoya es un conjunto arquitectónico gótico-mudéjar del siglo XV con planta rectangular, siete torres y un patio de armas central. Este recinto está enmarcado dentro de la muralla en su esquina sureste y cuenta con un foso que lo protegía de las invasiones. Las torres son todas diferentes entre sí, habiendo incluso una de planta pentagonal. El acceso se realiza por una puerta en forma de recodo que se sitúa bajo una de las torres.

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Vista del Castillo desde La Torre Albarrana

Su influencia árabe es evidente. Los materiales que se utilizaron para su construcción fueron el ladrillo, la cal y la piedra. Las torres presentan ladrillos colocados en bandas horizontales unidos por cal y enmarcados por bloques de piedra maciza. En los muros se utilizó el sillarejo, que es piedra labrada toscamente unida también con cal.

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Vista del Castillo y de la Torre Albarrana desde el Adarve Alto

Dentro del mismo castillo, son interesantes y dignos de mención los sistemas de cubrición mediante bóvedas constituidas por arcos de medio punto y por aproximación de hiladas, lo que le daba el toque decorativo al conjunto defensivo. El recinto además sirvió de palacio, por lo que también se adornó con yeserías y techumbres de gran calidad. Entre los personajes históricos que han residido entre sus muros cabe mencionar a Juana la Beltraneja, famosa por la guerra civil que mantuvo contra su tía Isabel la Católica.

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Castillo o Alcazar de Buitrago

El foso es una trinchera profunda, a veces llena de agua, excavada alrededor de una muralla o de un castillo para formar una barrera contra ataques a estas fortificaciones. Una fosa dificulta el acceso de las máquinas de asedio, como la torre de asedio o el ariete, que necesitan estar junto al muro para ser eficaces. Una característica muy importante es que dificulta mucho los intentos de minar los cimientos de los muros mediante túneles con vista a colapsarlos, por una parte obligando a profundizar más en la excavación y en caso de haber agua, esta inundaría esos túneles o causaría que se tuvieran que reforzar mucho. Actualmente no se puede apreciar en Buitrago, pero existen sus vestigios bajo las viviendas construidas en la parte exterior del Adarve alto de la parte sur de la muralla.