Somosierra, Napoleón y la chorrera de los Litueros

Somosierra ha sido desde la antigüedad uno de los lugares de paso obligado para todo aquel que pretendía atravesar el sistema central de la península ibérica. Su nombre proviene de Somo de la Sierra, usado en la Edad Media y que significa “en lo más alto de la sierra”. Puede hacer referencia al puerto, a la sierra, al municipio o a la famosa batalla que tuvo lugar en este sitio.

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Vista de la vertiente norte del puerto de Somosierra desde la ladera Oeste de Peña Cebollera

 

Puerto y sierra de Somosierra

El puerto de Somosierra es un paso de montaña situado dentro del Sistema Central de la península ibérica, que sirve como lugar de paso entre la submeseta norte y la submeseta sur. Este paso de montaña pertenece al municipio madrileño de Somosierra. Por debajo del puerto, que tiene una altitud de 1440 msnm, se encuentra la autovía nacional A-1, que atraviesa la sierra a través de un túnel, en los últimos metros de ascensión. Esta carretera, une la provincia de Segovia, situada al norte de la cadena montañosa, con la provincia de Madrid, situada al sur. El valle por el que discurre este puerto de montaña, también hace de límite entre la sierra de Somosierra, que queda al oeste, y la sierra de Ayllón, al este. Peña Cebollera (sierra de Ayllón) es la montaña más alta de esta zona montañosa, con una altitud de 2129 metros. En ella nace el río Duratón que discurre por el valle paralelo a la carretera del puerto camino de Segovia. Destacando las llamadas chorreras de los Litueros, donde el recién nacido río Duratón se despeña en una sucesión de varias cascadas dignas de ser visitadas.

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Chorrera de Los Litueros

 

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Chorrera de Los Litueros

 

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Chorrera de Los Litueros

 

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Chorrera de los Litueros

 

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Chorrera de los Litueros

 

Este puerto de montaña ha sido un lugar estratégico de gran importancia en muchas de las contiendas bélicas acontecidas a lo largo de la historia de España. Durante la ocupación musulmana de la península ibérica pertenecía a la llamada Tierra Media o tierra de nadie, y durante un largo periodo de tiempo separaba las tierras cristianas situadas al Norte, de la zona de influencia musulmana situada al sur, así lo atestiguan las atalayas árabes que vigilaban desde lejos este paso de montaña en la defensa de importantes plazas musulmanas (Buitrago del Lozoya, Torrelaguna y Talamanca del Jarama) de posibles incursiones cristianas. Posteriormente se libró la famosa batalla de Somosierra entre el Ejército español y el ejército francés de Napoleón en 1808, durante la Guerra de la Independencia Española. En la batalla de Somosierra las tropas de Napoleón, tras derrotar a las tropas españolas que guarnecían el puerto, abrieron el camino hacia Madrid.

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Chorrera de Los Litueros

Más recientemente, durante la guerra civil, las tropas rebeldes de Franco ocuparon estas posiciones en su ofensiva hacia Madrid por el Norte, quedando establecido el frente unos kilómetros mas al sur, en el llamado “Frente del agua”, que duraría toda la contienda civil por el control de las aguas del Lozoya. En los pueblos de Buitrago del Lozoya, Piñuécar-Gandullas, Prádena del Rincón, Paredes de Buitrago y Mangirón hay una serie de construcciones militares (nidos de ametralladoras, parapetos, observatorios, fortines y trincheras) que defendieron el acceso al agua de los habitantes de Madrid, los embalses madrileños del norte de la Comunidad eran una fuente vital de abastecimiento y esta zona fue línea de frente durante la Guerra Civil.

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Río Duratón en el puerto de Somosierra

 

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Río Duratón en el puerto de Somosierra

Municipio de Somosierra

Somosierra es un pequeño municipio madrileño situado 90 kilómetros al norte de Madrid, circulando por la A-1. Se encuentra situado en el puerto de montaña del mismo nombre (siendo éste el único caso en el que ambas laderas de la sierra pertenecen a un mismo municipio), es el último pueblo de la comunidad de Madrid por el norte, a una altitud de 1433 metros sobre el nivel del mar.​ Es por tanto ésta la primera localidad de mayor altitud de la Comunidad de Madrid y la más septentrional de la comunidad autónoma.

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Somosierra

 

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Iglesia Parroquial de Santa María de las Nieves

 

Su vida se ha desarrollado principalmente gracias al comercio y los servicios que han ofrecido a los viajeros que cruzaban este paso de montaña. Somosierra pertenece a la Sierra Norte de Madrid, y como en la mayoría de las localidades de la zona, se ha desarrollado el turismo rural como alternativa de vida para sus habitantes.

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Mesón La Conce, hoy en día cerrado, antiguamente una parada obligada para camioneros y viajantes.

 

La Batalla de Somosierra.

En la mañana del 30 de Noviembre de 1808 tuvo lugar la llamada batalla de Somosierra. Fue un enfrentamiento entre las tropas españolas, y las fuerzas francesas del Grande Armée de Napoleón, que además contaba con el decisivo apoyo de la caballería polaca, durante la Guerra de la Independencia Española. La batalla adquirió tintes épicos en el transcurso de la misma, se la considera como el mayor éxito de la caballería polaca de todos los tiempos.

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Ermita de Nuestra Señor de la Soledad

 

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Esta carga que la caballería polaca llevó a cabo aquel día, hizo que el propio Emperador impusiera al oficial al mando de la misma la Orden de la Legión de Honor en el mismo escenario del combate, e incluso hoy, el lugar de la batalla es recordado con una placa conmemorativa colocada por la República de Polonia y por otra placa que recuerda a todos los caídos en esta batalla, españoles y polacos, en la ermita que hoy se levanta en el lugar donde concluyó la batalla. La noche siguiente, Buitrago se convertiría en el cuartel general del ejército francés. El propio Napoleón se hospedó en esta localidad de la sierra madrileña.

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Atril conmemorativo de la Batalla de Somosierra

 

El ejército de Napoleón se vio bloqueado durante su avance a Madrid en el valle de Somosierra por unos 9000 españoles, procedentes de algunas divisiones de los ejércitos de Extremadura, Andalucía y Castilla,​ recién incorporados al Ejército del Centro y bajo el mando del general San Juan.

Ante el avance de los 45 000 hombres del Grande Armée, la fuerza armada más poderosa del mundo en aquella época, el militar encargado para la defensa de Madrid fue el general Eguía, que disponía de unos 21 000 hombres con poca experiencia o disciplina. Eguía envió al general San Juan al mando de unos 12 000 hombres al puerto de Somosierra, la entrada más directa a Madrid. A su vez, San Juan envió a unos 3000 hombres a Sepúlveda, a 30 kilómetros de Somosierra, y estableció otra barricada, formado por unos cientos de milicias en Cerezo de Abajo, a unos 10 km al Norte de Somosierra. A lo largo de un camino ascendente habían sido situadas cuatro baterías de cuatro cañones de 12 libras cada una para batir a la infantería francesa durante el ascenso hacia el puerto de montaña. Por otra parte, Eguía envió unos 9000 hombres del Ejército de Extremadura al mando del general Heredia, para proteger el puerto de Guadarrama, unos 100 kilómetros al oeste, otra eventual vía del Sistema Central por la que Napoleón podría avanzar hacia Madrid.

Napoleón ordenó al mariscal Victor, al mando de la vanguardia que atacara el puerto al amanecer del día 30. La mañana trajo una densa niebla que no se levantaría hasta mediodía. El desigual duelo artillero que se trabó en las primeras horas de la batalla puso de manifiesto que el fuego francés de contrabatería era algo completamente ineficaz a la hora de tomar la posición española. Las baterías españolas, además de bien servidas, eran muy superiores en alcance y potencia a sus contrapartes francesas, que solo contaban con artillería de campaña de un calibre de 6 y 8 libras. No obstante, la posición de las baterías españolas no se había protegido por obras, tierra, parapetos, caballos de frisia, cestones, ni ninguna otra previsión que pudiera estorbar un avance directo y decidido hacia ellas, error que después se demostraría clave en el desenlace de la batalla.

Ante las evidentes dificultades al flanqueo de la posición gracias al buen trabajo de la infantería española, apoyada por guerrillas y milicias, Napoleón, impaciente, ordenó avanzar por el estrecho desfiladero a sucesivas columnas de infantería de línea, que fueron martilleadas por el constante fuego de las baterías españolas causando la metralla una auténtica carnicería que obligó a retroceder una y otra vez a los regimientos de línea franceses. El estrecho puente que necesariamente tenían que cruzar los franceses antes de poder desplegar sus regimientos en línea de fuego hacía muy dificultoso el avance bajo el fuego de la artillería española. Decididamente San Juan había elegido un terreno excelente para plantear una batalla defensiva. La jornada avanzaba, eran las 11 de la mañana y al levantar la niebla Napoleón constató lo difícil y costoso que estaba resultando el ataque. Como era típico en él, ordenó otro ataque frontal, en este caso una carga a la compañía de Cazadores a Caballo que le acompañaba como escolta. Esta carga fue deshecha por la artillería española a poco de comenzar, con grandes pérdidas. Es entonces cuando al parecer se recurrió al Tercer Escuadrón del Regimiento de Caballería Ligera Polaca de la División de Caballería de Lasalle, ese día de servicio junto al emperador. Eran 150 jinetes liderados por Jan Kozietulski, que recibieron la orden de tomar a toda costa las posiciones fortificadas de artillería española. Napoleón dio la orden a pesar del distinto parecer de sus asesores, que juzgaban imposible tomar la posición con una carga directa. Los polacos, deseosos de demostrar su valía ante el emperador, se lanzaron a la carga a través del puente, y después por un camino ascendente de fuerte pendiente. A pesar de la pérdida de dos tercios de los jinetes, éstos consiguieron que los españoles perdieran su posición defensiva y les obligaron a retirarse del paso con ayuda de la División de Dragones de La Houssaye, que cargó en apoyo de los polacos.

Resulta difícilmente comprensible desde un punto de vista táctico que el ejército español perdiera de esa forma una batalla en una posición tan ventajosa. La carga suicida de la caballería polaca, por entonces todavía armados con sables, contaba con pocas posibilidades, a poco que la posición se hubiera apoyado algo más decididamente con defensas pasivas, unidades de infantería de línea o unidades ligeras de caballería. Según testimonios de los jinetes, aun a pesar de que la carga alcanzó las piezas de la primera batería, los polacos dudaban de continuarla al comprobar el coste en vidas que habían tenido que pagar y lo terrible de la carnicería. No obstante, los supervivientes dijeron que la alocada huida de los españoles les animó a proseguir hasta que, sorprendidos, se vieron dueños de toda la posición artillera. Sin duda, las tropas españolas que fueron desplegadas en Somosierra no tenían mucha experiencia, y se ha comprobado que en gran medida estaban compuestas de soldados sin la debida instrucción y de voluntarios: San Juan disponía de seis batallones de tropa regular, dos batallones de milicias y siete batallones de hombres de alistamiento. Además, la moral de los españoles estaba bajo mínimos debido a la escasez de medios, a las derrotas de fechas recientes, al aura de la presencia de Napoleón en persona y también a la desunión del mando propio. Muchos factores que influyeron en que una acción con tan pocas probabilidades acabara teniendo tan rotundo éxito. No obstante, ni siquiera estos factores eximen de responsabilidad a los mandos españoles, que con mayor previsión habrían podido evitar una acción que no volvió a intentarse con éxito en la historia militar.

Por otra parte, la acción francesa puede considerarse igualmente precipitada, pues lo más probable es que aumentando la presión sobre los flancos españoles, estos habrían terminado por ceder ante las más numerosas y más disciplinadas fuerzas francesas. Pero Napoleón era impaciente por naturaleza y ante todo no deseaba prolongar la batalla y mucho menos permitir que la llegada de la noche permitiera a los españoles reforzar sus posiciones.

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Navarredonda, San Mamés y su famosa Chorrera

La Chorrera de San Mamés es un salto de agua situado en la parte Norte del término municipal de Navarredonda y San Mamés, en la vertiente sureste de la sierra de Guadarrama, en el Norte de la Comunidad de Madrid, a poco más de 80 kilómetros de la capital. Esta Chorrera pertenece al arroyo del Chorro que vierte sus aguas al río Lozoya en el embalse de Riosequillo a la altura de Pinilla de Buitrago. Tiene una altura de treinta metros y está situada a una altura de 1470 metros sobre el nivel del mar. El agua se despeña por un accidente rocoso que forma un claro en bosque de pinos silvestres al pie de la ladera del Lomo Gordo, de 2075 metros y que es visible a varios kilómetros de distancia.

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Para llegar a la Chorrera existen dos opciones; la primera partiendo del núcleo urbano de San Mamés y la segunda partiendo de Navarredonda. En ambos casos las rutas se juntan en el tramo final de la pista forestal que atraviesa el pinar de repoblación y que lleva finalmente a la cascada de referencia. Partiremos de San Mamés para volver por Navarredonda y poder contemplar toda la belleza natural que alberga esta zona de la sierra de Guadarrama. Iniciamos la ruta en la Ermita de San Mamés, cruzamos la carretera y nos adentramos por un camino que se dirige al Norte, según vamos dejando atrás las últimas construcciones nos encontramos a la derecha con la Quesería de Santo Mamés, donde merece la pena hacer una parada para degustar alguno de sus excelentes quesos artesanales. Además el propietario tuvo el detalle de ofrecernos una pequeña exposición del proceso de elaboración de tan rico manjar.

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El camino sigue siempre con una ligera pendiente ascendente entre algunas fincas ganaderas y nos adentramos entre los primeros robledales donde se pueden apreciar claros en el bosque consecuencia de la intensa actividad de carboneo que siempre ha existido en esta zona. La pendiente va aumentando según avanzamos y nos adentramos en la sierra, pronto veremos de frente el pinar (pino silvestre) de repoblación que es el protagonista de las zonas más altas de la sierra de Guadarrama. A la izquierda del camino y en el fondo del valle podemos ver discurrir el arroyo del Chorro que siempre nos acompañará a un par de centenas de metros, aunque lo perderemos de vista al entrar en el pinar.

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A la entrada del pinar cruzamos una valla y dejamos atrás una construcción que sirvió de casa del guarda y probablemente de almacén y refugio en la época de la repoblación arbórea del monte. Continuamos por la pista forestal atravesando el bosque de pinos hasta llegar a un desvío señalizado que nos indica el camino a seguir para llegar a La Chorrera.

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Tras un pequeño tramo llegaremos al final de la pista forestal, donde tras atravesar un pequeño arroyo, continuaremos por un pequeño sendero donde la pendiente se hace más pronunciada. Salimos del pinar para atravesar un piornal y al coronar una pequeña cuesta entre piedras tendremos a la vista la chorrera de San Mames.

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Para regresar tomamos el mismo camino desandando nuestros pasos, tras entrar en el pinar y cruzar el arroyo que hemos citado antes, a unos doscientos metros caminando por la pista forestal, tenemos que fijarnos en un pequeño sendero a la derecha de la pista que nos bajará zigzagueando a través del pinar hasta el mismo arroyo del Chorro, cruzaremos por un pequeño puente (o más bien un vado) construido con lajas de piedra. Seguimos por el sendero siguiendo el curso del arroyo y pronto nos encontraremos con una puerta en la valla que delimita el pinar.

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El sendero continua primero por praderas y después entre robledales, hasta terminar en una vía pecuaria que nos lleva directos al final de la ruta en Navarredonda.

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Navarredonda y San Mamés

Navarredonda y San Mamés es un municipio formado por dos núcleos urbanos, situado al Norte de la Comunidad de Madrid y en la ladera sur de la sierra de Guadarrama. Según parece la historia de este municipio se remonta a la época de la reconquista. Como en el caso de Villavieja del Lozoya, se cree que los primeros asentamientos son de origen árabe en el siglo XI. Pero será a finales del siglo XII, coincidiendo con el avance de los cristianos hacia Toledo, cuando se produce un repoblamiento de la zona con pastores llegados de Segovia y más concretamente de Sepúlveda, que fundarán los primeros núcleos urbanos de esta zona del valle del Lozoya a partir de la construcción de las primeras ermitas. En este tiempo la actividad se centra en una economía de subsistencia, dedicándose sus gentes fundamentalmente a la explotación maderera, el carboneo, la agricultura y la ganadería. Existe un gran vacío en la historia del municipio, de tal manera que los primeros datos fiables se remontan al siglo XVI, que figuran en el catastro del Marqués de la Ensenada, actualmente guardado en el Castillo de Chinchón. En este catastro se catalogan las tierras y las gentes que las explotaban. A mediados del siglo XIX Navarredonda incorpora a San Mamés y ya en el siglo XX las informaciones nos remiten al periodo de la guerra civil española. Segú parece, en Navarredonda se estableció un puesto de mando republicano, mientras que en los cercanos pueblos de La Serna o Braojos estaban las posiciones franquistas, formando parte del denominado frente del agua por el control del río Lozoya de importante valor estratégico, ya que suministra de agua a Madrid. Este frente se mantuvo durante toda la guerra, el bando franquista no pudo avanzar más hacia el sur, convirtiéndose Buitrago en una plaza de gran importancia durante todo el conflicto civil. Al parecer la iglesia de Navarredonda fue utilizada como puesto de mando republicano, motivo por el que fue bombardeada en la contienda y reconstruida años después en 1962.

En 1936 el municipio de Navarredonda y San Mamés estaba gobernado por el alcalde “Tío Carolo”, simpatizante de la derecha política. Cuando los rojos se establecieron en el pueblo quisieron asesinarle, pero algunos mozos republicanos oriundos de Navarredonda lo evitaron al hacerse responsables de él, salvándole la vida.
Tras la victoria de las tropas franquistas algunos de los habitantes de esta zona fueron llevados a campos de concentración. El “Tío Carolo” envió cartas a los dirigentes políticos y consiguió que algunos de los presos fueran liberados.

Después de este periodo devastador se reconstruyeron las casas y edificios que habían resultado dañados, además se edificaron el ayuntamiento y las escuelas y se incorporó un moderno sistema de alcantarillado y agua corriente en torno a 1974.

 

Ayuntamiento

Está situado en la plaza principal del núcleo de Navarredonda. Fue construido en la posguerra por el organismo público Regiones Devastadas. El edificio se compone de dos plantas. Aunque al principio ambas se utilizaban como ayuntamiento y como iglesia improvisada, en la actualidad hay situado en la parte inferior el bar “La Ronda”, el único que aún sigue en funcionamiento. En la parte superior existen varias salas empleadas para reuniones y como almacén de los archivos oficiales.

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La ermita de San Mamés

Situada a las afueras del núcleo, la ermita de San Mamés llegó a convertirse en el templo de mayor importancia del entorno. Su exterior es de mampostería y ladrillo, y bajo el alero del ábside, han sido trazados juegos decorativos en los ladrillos. En la parte sur de la iglesia encontramos un pequeño jardín que precede la entrada que se cobija bajo un pórtico; junto a él puede verse un pequeño cementerio. En el interior, la decoración está formada por un conjunto de pinturas murales modernas de estilo neo románico. Según algunas fuentes, se comenta que fue el escenario de la coronación de la reina de Castilla Juana la Loca.

La Iglesia de San Miguel Arcángel

Situada en Navarredonda pero fuera de su plaza principal, resultó seriamente dañada durante la Guerra Civil Española, pero fue reconstruida en 1962. Posteriormente ha sufrido otra reforma. De la fachada original de la iglesia ya solamente se conserva el ábside semicircular románico.