En vía muerta IV, San Mamés-Villavieja-Gascones

En la última entrada dejábamos atrás el impresionante Viaducto del Lozoya, situado entre Garganta de los Montes y Gargantilla del Lozoya para proseguir nuestro camino férreo en dirección a San Mamés. Recorremos varios kilómetros casi en paralelo a la carretera M-634 por una zona de prados situados al norte del embalse de Rio Sequillo. Cruzamos dicha carretera dos veces mediante sendos puentes, el primero por debajo de la carretera y el segundo por encima a la altura del PK 79,3, dejando de lado a la derecha la localidad de Pinilla de Buitrago.

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PK 79,3 sobre el puente de la M-634

Unos cientos de metros más tarde llegamos a lo que en su día fue el apeadero de San Mamés, del que hoy en día no queda nada.

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Zona del andén donde estaba el apeadero de San Mamés, al fondo el puente que da acceso al cementerio y al helipuerto.

Pronto dejaremos a la derecha el helipuerto y el cementerio de San Mamés a los que se accede por un pequeño puente situado en el PK 79,9.

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PK 79,9 junto al cementerio y helipuerto de San Mamés.

Continuamos nuestro camino dejando a la izquierda la localidad de San Mamés por la zona llamada Prados largos, desde donde se puede atisbar entre los árboles la iglesia de esta bella localidad.

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Vista de la Iglesia de San Mamés.

Empezamos a girar levemente hacia en noreste volviendo a pasar por debajo de la M-634 que va desde San Mamés a Villavieja. Por esta zona empezamos a contemplar los montes carpetanos que nos acompañarán a nuestra izquierda todo el camino.

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Vista de la Sierra de Guadarrama.

Dejamos a la derecha la urbanización los Llanos, que es la zona habitada de Villavieja más cercana a las vías pasando por debajo de un pequeño puente de la calle de los Gallegos.

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Vista de la sierra de Guadarrama, a la derecha la urbanización Los Llanos.

Un vez pasamos el pequeño puente y dejamos atrás las últimas casas de la urbanización los Llano, vamos girando levemente hacia el este para pasar por encima del arroyo de los Robles, que salvamos por encima de un gran terraplén de piedras.

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Terraplén sobre el arroyo de los Robles.

Una vez dejamos atrás el arroyo de los Robles entramos en una trinchera excavada en la montaña que nos da acceso al primer túnel del día, el Túnel 15 Sola Mojada (Solana Mojada según otros autores).

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Túnel 15 Sola Mojada (según otros autores Solana Mojada)

Entramos en el impresionante túnel que tiene una longitud de más de mil metros, desde la entrada no se ve el final ya que a la salida hace una pequeña curva. Aunque al cabo de andar unos metros por el interior se comienza a atisbar una pequeña luz al fondo.

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Entrada al Túnel 15 desde Villavieja.

Por fin llegamos al final del túnel, en esta zona si se puede observar la curvatura de la salida.

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Salida del Túnel 15

Salimos del túnel a través de una trinchera que nos dará paso a uno de los puntos más impresionantes de la ruta.

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Salida del Túnel 15 en Gascones.

Nada más dejar atrás el túnel de Sola Mojada podemos contemplar el majestuoso Viaducto sobre el arroyo Butraguillo ya en el término de Gascones.

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Viaducto sobre el arroyo Butraguillo.

Atravesamos el arroyo Butraguillo sobre su viaducto con unas impresionantes vistas de la sierra de Guadarrama, al Norte los montes Carpetanos, al sur el Valle del Lozoya, sin duda uno de los lugares más bonitos de la Sierra Norte.

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Viaducto del arroyo Butraguillo con el túnel de Sola Mojada al fondo.

Pasado el Viaducto pronto encontramos las instalaciones de la antigua estación de Gascones-Buitrago. Como en casi todos los casos de la línea directa Madrid-Burgos, esta estación queda lejos de cualquier lugar habitado. La villa de Buitrago se halla a varios kilómetros, Gascones se encuentra a una distancia algo menor. Curiosamente, la localidad más cercana a esta estación es Villavieja, a casi cuatro kilómetros.

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Almacén y muelle destinado al tráfico de mercancías. Al fondo la estación de viajeros.

El edificio de viajeros presenta un estado algo mejor que el almacén de mercancías, su peculiar tejado es una reconstrucción del original, destruido en la Guerra Civil.

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Edificio de viajeros de la estación Gascones-Buitrago, al fondo el almacén de mercancías.

Dejamos atrás la fantasmagórica estación de Gascones-Buitrago para buscar el segundo túnel del día, pero antes podemos divisar la magnifica vista del Valle del Lozoya desde este punto.

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Vistas del Valle del Lozoya, embalse de Río Sequillo, sierra de La Cabrera, Mondalindo y parte de la Sierra de La Morcuera. 

Por fin llegamos al túnel 16 Los Cerrillos, sobre el que aunque no las vemos esta vez desde las vías, podemos encontrar diversos restos de construcciones de la guerra civil.

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Entrada al Túnel 16 Los Cerrillos.

Nos introducimos en el Túnel 16 Los Cerrillos, este túnel de algo más de setecientos metros une los términos de Gascones y Braojos, también hace curva y aunque desde la entrada no se ve la salida, a los pocos metros de la entrada y con los ojos acostumbrados a la oscuridad pronto se puede advertir la salida.

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Entrada al túnel 16 Los Cerrillos desde el término de Gascones

Próxima estación, Braojos (continuará) ….

La flora de la sierra de La Cabrera 13, el gamón, prados asfódelos.

En la dehesa de Roblellano y en el cerro de La Cabeza, todas las primaveras aparecen unas llamativas flores blancas muy presentes en la antigua mitología griega como se explica un poco más adelante.

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El asfódelo, también llamado varilla de San José, gamoncillo o gamón blanco (Asphodelus albus) es una planta herbácea perenne nativa de la región mediterránea.

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El asphodelus albus puede alcanzar hasta 2 metros de altura, aunque esto puede variar muchísimo según la disponibilidad de agua. Tiene un único tallo recto, apoyado en raíces tuberosas. Las hojas nacen a partir de la base del tallo; son largas y acanaladas, de superficie cerúlea. Las flores aparecen entre mayo y agosto en su región nativa; son hermafroditas, actinomorfas, hexapétalas, y se van juntando a medida que se asciende por el tallo, que raramente se encuentra ramificado, hasta llegar al ápice que están en racimos o más agrupadas. Los frutos son cápsulas ovoides, ubicadas al cabo de cortos pedúnculos, de color amarillo-verdoso que se abren en tres partes al madurar.

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El asfódelo o gamón blanco crece de forma silvestre en praderas y llanuras soleadas de España, el sur de Francia y la costa mediterránea hasta los Balcanes, entre el nivel del mar y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Prefiere suelos alcalinos, y es marcadamente termófila.

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Una planta de la mitología griega

En la antigua Grecia, el asfódelo blanco se asociaba a la muerte y el tránsito a los Campos Elíseos; era frecuente su presencia en las ceremonias fúnebres. En la mitología, los Prados asfódelos eran una sección del inframundo equivalente al limbo cristiano.

Los Prados Asfódelos o Campos de Asfódelos son una región del viejo inframundo griego donde indistintamente las almas ordinarias eran enviadas después de su muerte.​ El Hades, el nombre griego del inframundo (y también el nombre del dios que reinaba sobre dichas tierras) está dividido en dos regiones principales: el Érebo y el Tártaro. El Érebo es la primera entrada de los muertos al inframundo. Caronte ayuda a los muertos a cruzar la laguna Estigia llegando así al Tártaro. El Hades es la zona del inframundo donde los muertos deben pasar toda la eternidad, siendo enviados al lugar para el cual hayan sido juzgados. El Hades está dividido en tres subsecciones: los Prados Asfódelos, los Campos Elíseos y el Tártaro. El Tártaro es el lugar donde las almas malvadas y traicioneras son enviadas para sufrir horribles castigos eternamente, similar al infierno cristiano. Mientras que los Campos Elíseos era el lugar donde las almas de héroes y virtuosos son enviadas. Y por otro lado las almas de mediocres se envían a los Prados Asfódelos.

Los Campos de Asfódelos son el lugar donde reposaban las almas de aquellos que tuvieron una vida equilibrada respecto a los conceptos representativos del bien y el mal. Esencialmente, era una llanura de flores del género de los asfódelos, que también era la comida favorita de los muertos. Se describe como un lugar fantasmal, mucho más precario a la vida en la Tierra. Algunos relatos lo describen como una tierra neutral. Es decir, sus habitantes no son ni buenos ni malos, y realizan sus monótonas tareas diarias.
Otras representaciones también nos cuentan que todos los residentes beben agua del río Lete antes de entrar a los campos, perdiendo así sus identidades y convirtiéndose en seres sin consciencia. Este último punto, representa una visión negativa sobre la vida después de la muerte en estos campos, y probablemente se usaba para persuadir la población griega a alistarse en el ejército, en contraposición a la rutina e inactividad diaria del civil. De hecho, aquellos que empuñaban armas en vida pensaban que reposarían eternamente en los Campos Elíseos tras su muerte.

 

El rizoma y los tubérculos son tóxicos en crudo, no recomendables por su contenido de asfodelina. La fermentación de los mismos produce alcohol.
Dentro de la Comarca de Omaña, en la provincia de León, se utilizaban las hojas de los gamones para dar de comer a los cerdos.
En Campo de Gibraltar, hasta los años sesenta, la raíz se usaba para tratar los hongos o empeines de la cara y extremidades.
En Ubrique, un pueblo de la provincia de Cádiz, hay una fiesta tradicional, celebrada el tres de mayo, en la que el tallo de los gamones se calienta en algunas candelas y se hace explotar chocándolo contra las piedras.
En Cabeza del Caballo y en la comarca de la Ramajería, en Salamanca, se usaban los tallos secos para encender candiles y faroles tomando la llama desde la lumbre.

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Etimología

Asphodelus es un nombre genérico que deriva del griego antiguo ἀσφόδελος, de etimología desconocida.​
En la Grecia Antigua el asfódelo se relaciona con los muertos. Homero afirma que en el Hades o mundo subterráneo estaban los Prados Asfódelos (ἀσφόδελος λειμών), adonde iban los muertos que no merecían premio ni castigo. Con frecuencia se relaciona el asfódelo con Perséfone, que aparece coronada con una guirnalda de esta planta.
Albus es un epíteto latino que significa «blanco».

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Presa del Pradillo en el arroyo de La Angostura, otro trocito del Lozoya.

Hay una expresión popular que reza: el Lozoya lleva el agua y el Jarama la fama. El río Lozoya es el principal abastecedor de agua potable de la provincia de Madrid. Su agua está considerada como una de las de mayor calidad para el consumo humano de España.

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Arroyo de la Angostura a su paso por «La isla»

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Arroyo de La Angostura desde el puente de «la Isla»

En su tramo inicial, el río Lozoya recoge las aguas de los arroyos de la Laguna Grande de Peñalara, de las Guarramillas y de las Cerradillas, todo ello dentro del término municipal de Rascafría, en este primer tramo el río recibe el nombre de Arroyo de La Angostura. Empieza a ser identificado como Lozoya cuando a este se unen a los arroyos de Umbría y Aguilón.

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Pequeña cascada debajo del puente de «La Isla»

Rascafría es uno de los municipios más sorprendentes y bellos de la Comunidad de Madrid. Además de ser uno de los mayores de la provincia, su ubicación rodeado de montañas le otorga multitud de rincones naturales y otros creados por el hombre que desde hace siglos le han dado un gran valor ecológico e histórico.

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Vista de la Presa del Pradillo desde el margen izquierdo del arroyo de La Angostura.

El límite sur del término de Rascafría discurre por la Cuerda Larga, en donde se elevan las cumbres de Guarramillas, Valdemartín y la Cabeza de Hierro (2.383 m). Al norte de estas cumbres nace el arroyo de la Angostura que más tarde toma el nombre de río Lozoya. En él vierten numerosos arroyos: desde el Sur, el Aguilón, Guarramillas, el de las Cerradillas, el de Valhondillo, el de los Machos y el de la Najarra, que llegan al río a través de profundas gargantas. Desde el Norte destaca el Arroyo de la Umbría que, procedente de Peñalara (2430 m), recoge las aguas de los arroyos de la Pedriza, el Berzal, el de los Pájaros, y el Arroyo del Artiñuelo, que bordea el pueblo.
A los numerosos valles, arroyos y torrenteras que tiene Rascafría hay que añadir las lagunas glaciares de Peñalara, en el Parque Natural de Peñalara.

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Vista superior de la presa del Pradillo desde su margen izquierdo.

Su curso va de oeste a este, a diferencia de la mayoría de los ríos madrileños que surcan la comunidad de norte a sur. El río atraviesa primero la fosa tectónica comprendida entre la sierra de la Cuerda Larga y los Montes Carpetanos, en la zona conocida como valle alto del Lozoya.

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Vista de la presa del Pradillo desde su margen derecho

El territorio posee un alto valor paisajístico, es bellísimo, encontrándose poblado de espesos bosques de robles, abedules, acebos y pinares que alternan con prados.

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Vista de la Presa del Pradillo rodeada de bosques.

La Presa del Pradillo

Tomando desde Rascafría la carretera M-604 que va a hacia el Puerto de Los Cotos, pasamos junto al Monasterio del Paular, al otro lado de la carretera dejamos el arboreto Giner de los Ríos y el Puente del Perdón. Unos kilómetros después pasaremos de largo el área recreativa de Las Presillas, para llegar a otra zona recreativa llamada La Isla, donde hay varios restaurantes en una gran explanada que sirve de aparcamiento, y de donde parte un camino junto al arroyo de la Angostura, aguas arriba.

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Tras un corto paseo desde La Isla, se llega a la antigua presa del Pradillo, un antiguo salto de agua ya abandonado que sirvió como fábrica de luz para el pueblo de Rascafría, se sitúa en pleno valle de la Angostura, el embalse del Pradillo retiene las aguas del arroyo que da vida después al río Lozoya, sus aguas saltan por encima de la misma creando una bonita cascada digna de ver en cualquier época del año.

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En las inmediaciones de la presa del Pradillo, aún se pueden ver las antiguas estructuras que se usaban para la generación de electricidad con el salto de agua, el embalse del Pradillo está totalmente rodeado por un viejo bosque de pinos, muy espeso, haciendo así que pasear en verano por sus senderos sea una delicia debido a las sombras y la frescura que le da el arroyo de la Angostura antes de convertirse en el famoso río Lozoya tras recibir las aguas del arroyo de la Umbría y del Aguilón.

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Subiendo a la presa, por un pequeño sendero, el estruendoso espectáculo de la cascada cambia por un plácido embalse rodeado de pinos que se reflejan en sus aguas tranquilas. Continuando por la orilla, el agua, el bosque y las pequeñas praderas hacen de este lugar un rincón único para pasar una buena jornada en plena naturaleza.