La Casa del Bosque de Buitrago

La Casa del Bosque es uno de los monumentos más desconocidos de Buitrago del Lozoya. Se trata de un palacete de origen renacentista construido entre los últimos años del siglo XV y los primeros del siglo XVI. Es de la época de Iñigo López de Mendoza y Mendoza (1536-1601), quinto duque del Infantado y amigo personal de Felipe II. Los trabajos de construcción se extendieron desde 1596 hasta 1601 y fueron dirigidos por Diego de Valera, maestro constructor de la casa ducal.

El palacete está ubicado en el término municipal de Buitrago del Lozoya, en la parte septentrional de la Comunidad de Madrid, en la margen izquierda del río Lozoya, separado del casco urbano por las aguas del Embalse de Puentes Viejas. Antiguamente existía un acceso directo desde la villa de Buitrago a través del Puente de la Coracha, pero con la construcción en la primera mitad del siglo XX de la citada presa, dicho puente quedó completamente sumergido, sin posibilidad de ser utilizado. Actualmente, este edificio se encuentra en estado ruinoso, pero a pesar de su lamentable estado de conservación, constituye una curiosa muestra de arquitectura manierista.

La planta es de indudable inspiración palladiana asociada a la familia Mendoza (duques del Infantado), familia que siempre trajo las novedades más recientes desde Italia, y de hecho los primeros edificios renacentistas de España se asocian a su nombre, como los palacios de Cogolludo, del Infantado (Guadalajara) o de Santa Cruz (Valladolid).

La influencia palladiana ha sido defendida por diferentes investigadores, como el historiador cántabro José Miguel Muñoz Jiménez (1956). La utilización de este término no alude tanto a una pretendida inspiración arquitectónica, como a la existencia un planteamiento similar, en lo que respecta a su configuración como villa rústica. Según el historiador José Miguel Muñoz Jiménez, el palacete guarda similitudes en su concepto y trazado con las villas palladianas, levantadas en la segunda mitad del siglo XVI en la región italiana del Véneto.​ Como éstas, la Casa del Bosque se articula alrededor de una gran rotonda interior, que queda cubierta mediante una cúpula y que fue utilizada como capilla.

El edificio fue concebido para tener un uso recreativo, en la línea de las casas diseñadas a mediados del siglo XVI por el célebre arquitecto Andrea Palladio (1508-1580), en la región italiana del Véneto. Una tipología de villa de recreo en el campo, abierta a la naturaleza pero con las comodidades de la ciudad, villa de descanso y alejada del protocolo, para poder organizar partidas de caza, pesca, organizar fiestas.

El palacete tuvo una intensa actividad social. En él residieron, de forma temporal, personalidades muy destacadas y poderosas, que eran invitadas para pasar unas jornadas de caza y asueto. Es el caso del rey Felipe III, que visitó la finca entre el 12 y el 16 de mayo de 1601.

La construcción que ha llegado hasta nuestros días se encuentra parcialmente derruida. Uno de los elementos mejor conservados es la estructura circular que preside el conjunto. También se mantienen en pie diferentes muros.

En cuanto a planta, es muy similar por ejemplo a la Villa Capra de Palladio, aunque lógicamente mucho más modesta. Se articula en torno a un cuerpo central de forma circular a modo de rotonda que sobresale en planta y estaba cubierta con una cúpula de media naranja actualmente desaparecida. Su función era la de capilla del palacio. Conserva el enlucido interior de los paramentos, así como escudos nobiliarios con la cruz de los Mendoza.

En torno a esta rotonda circular se articulan cuatro cuerpos rectangulares que originalmente tenían dos plantas de altura, de las que únicamente quedan algunos muros. Una de ellas era de carácter íntimo y daba paso al jardín privado, enmarcado por una muralla. En ese muro de la casa se conservan semienterradas dos hornacinas, y en el espacio del jardín se aprecia un montículo en el que seguramente se ubicaba una fuente.

En la parte opuesta de la casa hay un muro de acceso en el que se conserva una de las puertas con almohadillado. En los materiales de construcción, se combina la piedra con fábrica de ladrillo.

La ruta para llegar hasta ella desde la villa empieza por cruzar el Puente Viejo o del Arrabal hacia el barrio del Andarrío. Allí, en la primera plazoleta que encontramos, tomamos con cuidado una calleja que rodea la depuradora del Canal de Isabel II y que nos lleva a un camino paralelo al curso del Arroyo de la Cigüeñuela y por el que seguiremos durante unos trescientos metros hasta encontrar un estrecho paso que nos permite atravesarlo. Comenzamos la subida hacia la cima conocida como Los Canchos, desde donde podremos tomar vistas panorámicas del pueblo y del río. A unos 50 metros de la cima, tenemos una pista forestal que nos lleva hasta la Casa del Bosque. A la derecha e izquierda de esta pista, existen algunos restos de construcciones y trincheras correspondientes a la Guerra Civil Española.

Vista de la villa de Buitrago desde las instalaciones del Canal de Isabel II, a la derecha el puente del Arrabal o Puente Viejo.
Entrada a la finca del Bosque después de cruzar el arroyo Cigüeñuela
Vista al Este de la finca El Bosque desde los canchos, al fondo la sierra del Rincón donde sobresale la Peña de la Cabra.
Vista de Buitrago desde los Canchos.
Vista de la Iglesia de Santa María del Castillo desde el camino a la casa del Bosque.
Camino de la Casa del Bosque en medio del pinar.
Continuando por el camino cruzamos un arroyo y a continuación veremos la casa del bosque.
Casa del Bosque.
Restos de los muros de la Casa del Bosque.
Detalle de puerta posterior con almohadillado.
Vista posterior
Detalle de los muros en la zona de acceso
Restos de los muros posteriores
Restos de los muros posteriores
Detalle interior
Detalle interior
Detalle interior
Vista del muro exterior.

Hablar de la Casa del Bosque de Buitrago es hablar de la poderosa familia de los Mendoza, que, durante la Baja Edad Media, se hizo con el control de grandes extensiones de tierra en el centro peninsular, en las actuales provincias de Madrid y Guadalajara.

En el siglo XIV, la Casa de Mendoza recibió entre otras propiedades, el Señorío de Buitrago, que el rey Enrique II de Castilla (1333-1379) donó a Pedro González de Mendoza (1340-1385).

En el siglo XV, fue Íñigo López de Mendoza (1398-1458), el célebre Marqués de Santillana, quien convirtió la llamada Dehesa de El Bosque, una finca situada a unos tres kilómetros del recinto histórico de Buitrago, en un coto de caza mayor.

En el siglo XVI, otro Íñigo López de Mendoza (1566-1601), descendiente de aquel y, a la sazón, quinto Duque del Infantado, decidió levantar en este cazadero el palacio que ha llegado hasta nosotros. ordenó la construcción de una villa de recreo en la citada finca. Las obras comenzaron en noviembre de 1596 , bajo la dirección de Diego de Valera, y probablemente finalizaron en 1601.