Circular a la sierra de La Cabrera, desde el Pico hasta los Canchos.

Se trata de una ruta circular de unos quince kilómetros por la sierra por La Cabrera accediendo a las cumbres más conocidas de esta peculiar sierra.

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Vista del Pico de la Miel desde la salida 60 de la carretera de Burgos.

Tomando como referencia la salida número sesenta de la carretera de Burgos (A-1), justo a los pies del Pico de la Miel, iniciaremos una ruta circular por la sierra de La Cabrera, partiendo del restaurante el Cancho del Águila, que nos encontraremos nada más salir de la Autopista. Tomaremos dirección Norte por la carretera antigua con el Pico siempre a nuestra izquierda y cien o doscientos metros más adelante podremos ver la primera piedra que nos servirá de referencia, el Tolmillo de la Asperilla.

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Tolmillo de la Asperilla con el Pico de la Miel al fondo.

Subiremos por la parte Norte del Pico de la Miel para contemplar sus espectaculares vistas. En el camino de subida iremos rodeando esta cima para buscar su lado más occidental, una vez llegamos al punto donde el sendero pierde su pendiente y toma un claro sentido Oeste, tendremos que dejar dicho sendero e iniciar el último tramo de subida al Pico sobre la misma roca cambiando en dirección este, aquí ya no hay sendero alguno, pero tendremos siempre a la vista el hito que hace de vértice geodésico situado en su misma cima.

 

Desde el Pico de la Miel hay unas impresionantes vistas de toda la comarca, se puede contemplar toda la sierra de Guadarrama al norte. La presa del Atazar y la provincia de Guadalajara mirando al este, Hacia el sur se puede ver Madrid alargando la vista, el cerro de San Pedro y por supuesto el Pueblo de La Cabrera, situado justo a los pies de esta de esta montaña. Al oeste tenemos todo el resto de la sierra de La Cabrera con la sierra de La Morcuera de fondo.

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Vista de La Cabrera desde el Pico de La Miel con el cerro de San Pedro al fondo y a la derecha

Después de un pequeño descanso en la cima del Pico, volveremos sobre nuestros pasos sobre las rocas buscando el sendero que dejamos anteriormente para tomarlo en dirección Oeste. Caminaremos por un serpenteante sendero rodeado de cantuesos, jaras y retamas. Si miramos al Norte  podremos ir viendo todo el Valle del Lozoya y la sierra de Guadarrama. Al sur veremos algunos de los canchos de esta sierra y podremos asomarnos a alguno de los riscos y barrancos desde donde seguiremos teniendo unas magníficas vistas del pueblo.

Recorreremos todo su cordal en dirección Oeste, haciendo una pequeña parada para desviarnos y ver el Cancho de la Bola, una roca en forma de muela blanca que los buitres leonados han tomado como lugar preferente desde donde observar a los numerosos senderistas. Este es otro de los magníficos miradores que tiene la sierra.

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Cancho de la Bola, con el pueblo de La Cabrera debajo y la provincia de Guadalajara de fondo.

Siguiendo el cordal en dirección Oeste por el sendero señalizado llegaremos al Collado Alfrecho, desde donde haremos el último tramo de subida para llegar al Cancho Gordo.

En el Collado Afrecho nos encontramos con un cruce de caminos, hacia el sur se toma el camino que lleva directo a La Cabrera siguiendo el Arroyo Alfrecho, hacia el Norte el camino lleva hacia Valdemanco rodeando todo este inmenso Cancho, es el que después tomaremos para volver. Nosotros seguiremos en dirección Oeste para subir al Cancho Gordo entre formaciones graníticas de gran belleza.

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Vista de la sierra de La Cabrera desde el Cancho Gordo con el embalse del Atazar de fondo

El camino de regreso lo haremos volviendo al Collado Alfrecho, al cruce de caminos que dejamos anteriormente, para tomar el camino que lleva a Valdemanco, caminaremos rodeando todo este último Cancho. No llegaremos a pasar por Valdemanco, aunque lo veremos cerca y lo dejaremos a nuestra derecha para poner dirección hacia La Cabrera por el camino que lleva al Convento de San Antonio.

El Convento de San Antonio, situado el la falda sur del Cancho Gordo, bien merece una visita.

La Sierra de La Cabrera

La sierra de La Cabrera es un apéndice rocoso de la Cuerda Larga, perteneciente a la sierra de Guadarrama (Sistema Central), integra el mayor macizo granítico de la zona oriental de esta sierra. Situado en la Comunidad de Madrid, España, al norte del municipio del mismo nombre y al este de Valdemanco.

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Vista general de la sierra de La Cabrera en otoño, a la derecha el Pico de la Miel y a la izquierda el cancho gordo.

Es uno de los montes-isla más importantes de la vertiente sur guadarrameña, esta denominación se refiere a aquellas elevaciones montañosas que aparecen separadas de la alineación principal. Sus principales cumbres son Cancho Gordo, de 1564 metros sobre el nivel del mar y el Pico de la Miel (1392 msnm​), ambos señalados con vértices geodésicos. También destacan otras cumbres no señaladas, como el Cancho Largo, el Pornoso, el Cancho de la Bola, el Cancho de la Ladera, Cancho de los Brezos, Soyermo, etc. Siendo la longitud total de su cordal de aproximadamente cuatro kilómetros.

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Vista general de la sierra de La Cabrera en primavera desde los prados donde predominan los fresnos.

Desde el punto de vista geológico, la Sierra de La Cabrera presenta un carácter aislado, producto de una erosión diferencial. Está formada por rocas plutónicas, con dos tipos de granito, de grano fino y grueso, que resultan especialmente visibles en las laderas meridionales. Estas presentan un relieve muy escarpado, con paredes rocosas casi verticales, muy diferente al de la vertiente septentrional, caracterizada por una pendiente mucho más suave. En el entorno de la sierra, aparecen rocas sedimentarias, fundamentalmente calizas, y también metamórficas. Desde el punto de vista geomorfológico, el paisaje está conformado principalmente por pedrizas y berrocales, de forma redondeada en las zonas de menor altura y aguda en las cumbres. Hidrográficamente, la sierra es escasa en manantiales y arroyos.

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Vista del Pico de la Miel desde la dehesa de Roblellano, el primer término robles melojos.

En lo que respecta a la vegetación, el roble melojo es el árbol con mayor presencia en el llano formado por las dehesas situadas al pie de la sierra, acompañado también de fresnos en las zonas más húmedas y algunos arces de Montpelier. Conforme se gana en altura, estos todos estos árboles son sustituidos por la encina, el enebro y algunos alcornoques en la cara sur de la sierra. En la cara norte, es el pino rodeno o resinero el que tiene mayor presencia. La jara pringosa, la retama y el cantueso se adueñan del paisaje en las zonas más altas, donde el suelo es más pobre, junto a los berrocales.

Los tres matorrales más comunes de la Sierra de La Cabrera, el cantueso, la jara y la retama.

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Buitrago de noche

Un paseo nocturno recorriendo la Villa medieval de Buitrago. Entramos por la puerta principal de dicha Villa situada en el Adarve alto, bajo la torre Albarrana, la entrada hace una forma de ángulo recto y lo primero que nos encontramos al traspasar sus imponentes muros es la Iglesia de Santa María del Castillo.

Entrada a la villa de Buitrago bajo la Torre Albarrana

Dicha entrada se encuentra justo debajo de la Torre Albarrana o la Torre del Reloj como se la conoce popularmente. La finalidad de esta torre era la defensa de esta entrada a la villa. Desafortunadamente se encuentra cerrada al público por la noche y no se puede subir a recorrer esta parte de la muralla denominada Adarve alto, situada en el flanco meridional de la Villa, la única zona de la muralla que no está protegida por el río Lozoya, este es el motivo de su mayor altura con respecto a las otras zonas de la muralla de la Villa.

Torre Albarrana vista desde el interior del recinto amurallado

Una vez dentro del recinto amurallado nos encontramos con la Iglesia de Santa María del Castillo, donde destaca su espectacular torre-campanario, de estilo mudéjar, ubicada en la fachada norte, presenta planta cuadrada y cinco cuerpos. De gran altura y esbeltez, aloja en lo alto el campanario con cinco vanos enmarcados por elementos mudéjares. La iglesia de Santa María del Castillo es la única parroquia que actualmente se conserva de las cuatro con las que contaba Buitrago del Lozoya en el siglo XVI.

Iglesia de Santa María del Castillo

Después de contemplar la Iglesia desde todos los ángulos posibles nos dirigimos hacia la entrada de la Coracha, protegida por los torreones del castillo y situada en el flanco oriental de la villa, junto al río. En este punto comienza la zona de la muralla que discurre paralela al río. La protección del río a modo de foso haría una más fácil defensa de la Villa, por ello su altura en toda esta zona es mucho menor y se la denomina Adarve bajo. Podemos observar los imponentes torreones del castillo que al quedar incrustados en la muralla servían de defensa de la parte sureste de la muralla. Fue construido al estilo gótico-mudéjar en el siglo XV, en el flanco sureste del recinto amurallado de la localidad, a orillas del río Lozoya.

Castillo de Buitrago y puerta de la Coracha

A continuación subiremos a la parte de la muralla denominada Adarve bajo para recorrer perimetralmente toda esta parte de la Villa desde sus almenadas defensas, como lo haría la soldadesca medieval en sus rondas nocturnas, caminaremos siempre acompañados por el río Lozoya al otro lado de las murallas.

Adarve bajo y vistas de la Villa desde esta parte de la muralla

Posteriormente y para finalizar la visita, saldremos por la tercera entrada a la Villa, la puerta que sale al puente del Arrabal, el acceso situado más al norte de la Villa.

Puerta norte de la muralla con salida al puente del Arrabal

La flora de la sierra de la Cabrera 4. Viboreras crestadas.

La viborera es una hierba silvestre bianual, alcanza alrededor de un metro de altura y sus bonitas flores son de un intenso color violeta-azulado. Es una de las plantas más comunes en caminos, zonas de pastos, descampados, terraplenes y bordes de las carreteras. Su nombre se debe al parecido de su flor con la cabeza de una víbora, ya que sus estambres sobresalen como si fuese la lengua de una serpiente.

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Viborera o Echium vulgare

Su nombre científico es Echium vulgare, también es conocida como, buglosa, chupamieles, hierba azul, lengua de vaca o paquetequieromañosa. Es una planta incluida en el género Echium y pertenece a la familia de las Boragináceas. La viborera puede utilizarse para fines medicinales y se utilizan las hojas y el tallo. Tiene efectos comprobados como emoliente, diurético, depurativas, expectorante y sudorífico. Algunas de las afecciones para las que se usa esta planta medicinal son para los dolores reumáticos, para tratar pieles enrojecidas y dañadas, así como forúnculos y abscesos, granos, mordeduras de serpientes, dermatitis, resfriados (antiguamente se utilizaba la infusión de viborera para realizar gárgaras en casos de faringitis y dolor de garganta), fiebre, dolor de cabeza. Además es efectiva para mejorar patologías y alteraciones nerviosas y respiratorias, gota, inflamaciones, edemas, retención de líquidos, trastornos urinarios.

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Campo de viboreras, destaca una viborera crestada

Esta planta tiene un nivel medio de toxicidad por lo que no se debe consumir vía oral por un tiempo prolongado ya que puede ser toxica para el hígado. La dosis debe ser prescripta por un profesional para no correr ningún riesgo con las sustancias toxicas que posee esta planta. Nunca hay que auto medicarse con preparados en base a plantas en especial a los niños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas para evitar efectos no deseados. Esta es la única contraindicación que posee, es recomendable siempre consultar al medico antes de utilizar remedios caseros en base a plantas para evitar efectos nocivos en la salud.

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Viborera crestada

Del griego Ekios, «víbora» y el nombre popular «Viborera» es debido por la similitud del fruto con la cabeza de este animal. Este hecho, además de la forma de los ramilletes florales enroscados como una serpiente, explica que por asociación desde la antigüedad se tuviera a esta planta como protectora frente a las víboras y se utilizara como remedio contra las picaduras de este animal como curativo.

Esta planta es una especie muy apreciada en la apicultura para la producción de miel, ya que su flor gusta mucho a las abejas melíferas, en parte por su color azulado-morado tan llamativo y en parte porque producen gran cantidad de néctar, aunque produce menor cantidad de polen. Origina mieles monoflorales.

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Fenómeno de crestación o fascinación en una viborera

Parte de su atractivo para las abejas radica en su color, que origina una potente reflexión ultravioleta para las abejas; debido a su incapacidad para captar el rojo, estas flores ofrecen un contraste muy fuerte respecto al entorno y atrayente para la abeja.

Crestación o fasciación.

En algunas y raras ocasiones, y esta primavera parece haber sido una de ellas por sus abundantes lluvias, las viboreras presentan una extraña “malformación” debida a algún tipo de infección ocasionado por alguna bacteria, virus, parásito u otros motivos. Este fenómeno recibe el nombre de crestación o fasciación (fascinación para algunos autores) y es conocido popularmente como escoba de bruja. Para ilustrar este curioso y extraño fenómeno estas fotografías tomadas a primeros de Junio de este año en el alto de Valgallego, entre La Cabrera y Torrelaguna, en el noreste la Comunidad de Madrid. Se puede apreciar como el tallo de la viborera, que normalmente es fino y alargado, aquí es anormalmente ancho, como si se hubieran soldado varios tallos, de ahí la concentración de flores que se puede apreciar en su parte superior.

Peñalara, la montaña sagrada de los arévacos.

Hoy haremos una ruta recorriendo gran parte del macizo de Peñalara, la montaña sagrada de los arévacos, visitando y haciendo algunas paradas para hacer unas fotos de sus lugares más conocidos y emblemáticos de esta zona de la sierra.

El primer tramo va desde el puerto de Cotos (1830 metros) hasta la cumbre de Peñalara (2428 metros), se trata de la subida más común y practicada, y se realiza por un camino en buen estado y bien señalizado. Tiene una longitud aproximada de cinco kilómetros y medio, un desnivel acumulado de 600 metros. Este camino comienza por una pista forestal, que atraviesa primero un bosque de pinos silvestres, de piornos cuando se acaba la zona del pinar según vamos ganando altura y en el tramo final dejaremos la vegetación arbustiva atrás haciendo el camino en un terreno yermo donde sólo la hierba y algunas flores de montaña aparecen cuando desaparece la nieve y el hielo acumulados durante el invierno, veremos algún nevero pese a que estamos en pleno mes de Julio.

La pista es bastante ancha y está bien marcada,  sale desde el citado puerto y asciende haciendo zetas hacia el noroeste, por la ladera sur de la Hermana Menor (2271 m). Tras recorrer tres kilómetros y medio se alcanza la cima de esta montaña, y ahí el camino gira hacia el norte-noreste. Desde la cima de la Hermana Menor la subida es mucho más suave y el sendero transcurre por la cornisa de cumbres del macizo de Peñalara. Después de medio kilómetro se alcanza la cima de la Hermana Mayor (2285 metros), y después de kilómetro y medio se llegaremos a la cima de Peñalara, que está señalada con un vértice geodésico a una altitud de 2428 metros.

Continuaremos nuestra ruta en dirección noreste por un complicado sendero entre grandes rocas graníticas, que a veces no es visible más que siguiendo algunos montoncillos de piedras colocados a modo de hito, recorriendo todo el resto del cordal del macizo de Peñalara, para descender posteriormente hasta la Laguna de los Pájaros (2169 metros). En este segundo tramo de unos dos kilómetros y medio, primero pasaremos por el Risco de los Claveles (2388 metros) y después por el Risco de los Pájaros (2334 metros). En esta zona es fácil encontrarse con bastantes cabras, que suelen apartarse ante la presencia humana. Esta ruta de descenso está mucho menos transitada que la anterior debido a su complicación.

En los aledaños de la Laguna de los pájaros volvemos a encontrarnos con grandes zonas de piornos, que dan un colorido fantástico y un olor dulce que facilita el difícil camino para llegar aquí. Después de una pequeña parada para comer algo y hacer unas fotos continuamos con nuestra ruta en dirección suroeste, en este tercer tramo caminaremos paralelo al macizo cuyo cordal hemos recorrido anteriormente, por los denominados Llanos de Peñalara con destino de vuelta al puerto de Cotos. Iremos pasando por más lagunas situadas a este lado del Macizo de Peñalara, como la laguna de los Claveles y otras más pequeñas pero de no menor belleza.

Al llegar al arroyo de la Laguna Grande de Peñalara decidimos dejar la visita de esta laguna y del refugio Zabala para otra ocasión, al fin y al cabo ya hemos visto la Laguna Grande desde arriba y tendríamos que volver a subir otro tramo para acceder al refugio. Así que desde aquí continuamos nuestro camino descendiendo entre piornos primero y pinos silvestres después hasta nuestro punto de partida en el Puerto de Cotos.

Algunos datos de Peñalara

Peñalara es la montaña más alta de la sierra de Guadarrama (perteneciente al sistema Central) y de las provincias de Madrid y Segovia, con una altura de 2428 metros sobre el nivel del mar. El pico, uno de los más emblemáticos de este sistema montañoso, forma parte del parque nacional de la Sierra de Guadarrama.

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Vértice geodésico del pico de Peñalara

En la cumbre hay un vértice geodésico y varios letreros de madera indicando varias rutas. Peñalara se encuentra en el centro del macizo montañoso de mismo nombre, de naturaleza granitítica y que cuenta con una serie de picos alineados de suroeste a noreste: Hermana Menor, Hermana Mayor, Peñalara, el Risco de los Claveles y el Risco de los Pájaros. Los bosques de pino silvestre que tapizan las laderas de la montaña dejan paso, por encima de los 1900 metros de altitud, a las praderas alpinas y matorrales de alta montaña como los piornos. A esta cota, y en la ladera este, existe un circo glaciar y más de veinte pequeñas lagunas donde viven más de diez especies de anfibios y otros animales de alta montaña. Se trata de una montaña muy frecuentada por montañeros y turistas gracias a su fácil acceso.

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Laguna Grande de Peñalara vista desde Hermana Mayor

Desde el punto de vista etimológico, el nombre ‘Peñalara’ parece ser que viene de la unión de las palabras latinas ‘Penna’ y ‘Lara’, que significan ‘cabeza’ y ‘llanura’ respectivamente. Por tanto, “Penna Lara” significa “cabezas planas”, nombre que hace honor a la silueta redondeada que tiene la cornisa de cumbres del macizo de Peñalara si se mira desde el este u oeste. La ‘nn’ del latín evolucionó a la ‘ñ’ española, dando lugar al nombre que actualmente tiene esta montaña: ‘Peñalara’.

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De izquierda a derecha, Hermana Menor, Hermana Mayor y Peñalara

El contorno de Peñalara es, en general, redondeado y sin grandes sobresalientes. Las laderas de esta montaña están cubiertas de diferente vegetación, según la altitud. Desde los 1000 m a los 1300 podemos encontrar robledales en bastante buen estado. Desde los 1100 m a los 2000 m, el bosque predominante es el de pino silvestre. Esta especie arbórea forma bosques muy densos en todas las vertientes de Peñalara, siendo especialmente famoso el bosque de Valsaín (Segovia). El sotobosque que hay en esta zona está compuesto principalmente por helechos. Desde los 2000 m en adelante, la vegetación se compone por matorrales bajos de alta montaña como son el piorno y la retama. La principal causa de que los árboles no crezcan a esa altitud es el viento, que sopla con fuerza con mucha frecuencia. El factor del frío también influye en que no proliferen árboles adaptados a un clima más benévolo. En las laderas más inclinadas, los matorrales de alta montaña dejan paso a la piedra vista, que en este caso se trata de granito.

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Risco de los Claveles

En la ladera este de Peñalara hay zonas llanas en altitudes comprendidas entre los 2000 y 2100 metros en los que abundan las lagunas de origen glaciar, humedales y praderas alpinas. La fauna de la zona se compone de pequeños mamíferos, distintas especies de anfibios que habitan las lagunas, águilas, buitres, cuervos y gran variedad de insectos.

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Laguna de los Pájaros

De las laderas de Peñalara emergen numerosas fuentes de agua, las cuales dan lugar a arroyos, y lagunas de alta montaña. En la ladera este hay bastantes más arroyos que en la vertiente oeste. Los más importantes de la cara este, ordenados de norte a sur, son los siguientes: arroyo de los Pájaros, arroyo del Breza, arroyo de la Pedriza, arroyo de la Laguna de Peñalara y arroyo de la Hoya del Toril. Todos ellos nacen a una altitud superior a los 1900 metros. La cara oeste de Peñalara es más seca que la anterior, sin embargo también existen arroyos que emergen de la zona alta de esta ladera.

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Laguna de los Claveles

 

En la vertiente este hay aproximadamente veinte pequeñas lagunas y charcas de origen glaciar que se ubican en zonas llanas a una altitud comprendida entre los 2000 y 2100 metros de altitud. Las tres más grandes e importantes, ordenadas de norte a sur, son las siguientes: laguna de los Pájaros, laguna de los Claveles y laguna Grande de Peñalara.

El pico de Peñalara es parte del resultado del choque entre las placas correspondientes a la Submeseta Sur y la Submeseta Norte, ambas pertenecientes a la Meseta Central de la península ibérica. La elevación de este macizo ocurrió en la Era Terciaria (hace unos 65 millones de años) aunque los materiales sobre los que se asienta (el zócalo granítico meseteño) sean anteriores (de la orogenia herciniana). El tipo de roca más predominante en este macizo montañoso es el granito, visible desde el exterior en las laderas con más pendiente y en la cornisa de cumbres.

La acción glaciar del Cuaternario (hace unos 1,8 millones de años) acabó de modelar varios de los relieves actuales del macizo de Peñalara con pequeños circos y morrenas de tipo pirenaico. El mayor circo glaciar que hay en este macizo es el circo de Peñalara, situado directamente al sur de la cima de Peñalara, en la vertiente este y a una altitud de 2000 metros. Otro circo glaciar, aunque este es más pequeño que el anterior, es la Hoya de Pepe Hernando. Está situada también en la vertiente este, al noreste del circo de Peñalara y a una altitud de 1900 metros. Cada uno de estos dos circos glaciares tienen una morrena.

El pico de Peñalara ha sido desde siempre un importante referente en toda la sierra de Guadarrama debido a su altitud y al hecho de encontrarse en el punto de confluencia de las dos Castillas y de dos grandes valles, el del Lozoya y el de Valsaín. También era la montaña sagrada de los arévacos, pueblo celta que habitaba en el centro de la península ibérica antes de la llegada de los romanos. Señores de la meseta, ellos fueron los guerreros celtíberos inmolados en Numancia, vencidos al fin tras humillar durante décadas al Imperio Romano.  La primera ascensión a Peñalara no se conoce porque la dificultad que entraña este ascenso no es excesiva. Las verticales paredes de la vertiente este de este pico han sido la “cuna” de los principales escaladores y alpinistas madrileños de los siglos XX y XXI.

El conocimiento popular de la importancia geológica y medio ambiental de esta montaña se expande en la década de los años veinte, cuando varios intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza destacaron el importante valor ecológico que posee la sierra de Guadarrama. En esa época se planeó la creación del Parque Nacional de Guadarrama para proteger las zonas altas de la sierra, incluido el pico de Peñalara. Finalmente ese proyecto no se puso en marcha debido a los cambios de gobierno y la Guerra Civil.

El gran interés científico y paisajístico que despertó el macizo de Peñalara a lo largo de la década de 1920 hizo que en 1930 fuera declarado Sitio Natural de Interés Nacional, con el objetivo de preservar el paisaje de ataques externos. Durante estas décadas, la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara, creada en 1912, experimentó un gran crecimiento y participó activamente en la divulgación del conocimiento sobre esta montaña.

 

Durante la década de los años ochenta, se creó un proyecto para proteger la vertiente este del pico de Peñalara, incluyendo el circo glaciar de Peñalara y las lagunas glaciares que salpican la zona. El 15 de junio de 1990, la Comunidad de Madrid declaró la vertiente este del pico como Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara mediante la Ley 6/1990, otorgando la administración del mismo al gobierno autonómico. Desde 1998 hasta principios de la década de 2000, se llevó a cabo el desmantelado de la antigua estación de esquí de Valcotos que ocupaba gran parte de la zona sur del área protegida. De esta forma, se eliminaron los remontes y se repoblaron con pino silvestre las antiguas pistas. Este hecho se puede considerar pionero en todo el mundo. También hay que destacar la mejora de las instalaciones del puerto de Cotos llevadas a cabo durante estos años.

A principios de la década de los años 2000, los gobiernos de la Comunidad de Madrid y de Castilla y León llevaron a cabo un proyecto para declarar como Parque Nacional de Guadarrama gran parte de la sierra de Guadarrama, incluido el pico de Peñalara. De esta forma, la vertiente oeste de esta montaña quedaría también protegida. Sin embargo, la declaración como Parque Nacional fue muy polémica y discutida, pues dejó amplias zonas de gran valor ecológico fuera del Parque Nacional de Guadarrama por parte de los gobiernos de la Comunidad de Madrid y Castilla-León.