En vía muerta I. Miraflores-Bustarviejo

El ferrocarril es uno de los medios de transporte de personas más populares y fue el motor de la revolución industrial en el transporte de mercancías. Como pasa con casi todos los avances tecnológicos llegó tarde a España, como casi siempre ocurre en nuestra piel de toro se construyó con innumerables improvisaciones y como muchas veces ha pasado con otras infraestructuras, su funcionamiento ha sido bastante mejorable.

Esta es la historia de una línea ferroviaria condenada al fracaso desde su nacimiento. Fue proyectada durante la dictadura de Primo de Rivera, periodo en el que se comienzan las obras. Se paraliza parcialmente durante la época de República y se abandona totalmente durante la guerra civil. Se retoma su construcción durante la dictadura de Franco, que no tuvo ningún reparo en utilizar presos políticos como mano de obra mediante trabajos forzosos, para culminar su construcción en el año 1968.

Para ilustrarlo haremos un recorrido en el que atravesaremos toda la Sierra Norte de Madrid, desde Miraflores hasta el túnel de Somosierra, como el recorrido es largo y tortuoso lo haremos en varios capítulos. Partimos en este singular viaje desde Miraflores, según dejamos atrás su estación tenemos una bonita vista de la Pedriza mirando hacia el oeste.

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Vista de parte de Miraflores con la Pedriza de fondo.

Después de dejar atrás Miraflores pasamos por el Viaducto construido sobre el arroyo del Valle, con sus siete arcos en dirección este hacia Bustarviejo.

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Viaducto sobre el arroyo del Valle

Tomamos una larga e interminable recta que discurre por la ladera sur del Pendón en dirección este hacia Bustarviejo, al norte tenemos el monte mencionado, al sur un empinado terraplén de grava que nos da una idea de la dificultad constructiva de esta vía.

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Larga recta recorriendo la ladera del Pendón.

Tras unos largos kilómetros en línea recta, nos encontramos con el túnel número 11, aunque en la placa reza “El Perdón”, debería llamarse El Pendón, que en definitiva es la montaña que atraviesa en su ladera sureste. Un Túnel en curva de 395 metros de longitud, que gira unos noventa grados pasando de dirección Oeste-Este a Sur-Norte. Pese a no ser muy largo, el efecto de la curva hace que en un momento dado dentro de él no se ve ni la entrada ni la salida.

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Túnel nº 11, El Pendón

Cuando salimos de este Túnel en dirección Norte podemos ver la cantidad de vegetación que ha salido debido entre otras cosas a la falta de mantenimiento de esta infraestructura. Al fondo podemos ver el Mondalindo, en cuyas faldas se encuentra Bustarviejo, que nunca llega a ser visible desde las vías.

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Salida del Túnel del Pendón con el Mondalindo de fondo.

Una vez pasado este Túnel nº 11 “El Pendón”, la vía vuelve a girar buscando el Este camino de otro nuevo Túnel que atraviesa un pequeño cerro.

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Giramos hacia el Este en busca del Túnel de La Carguera.

A medida que vamos haciendo la curva pronto podemos divisar en una esplanada situada a la izquierda de la vía una antigua construcción vinculada a la construcción ferroviaria, se trata del Destacamento Penal de Bustarviejo (al que próximamente dedicaremos un capítulo entero).

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Vista del Penal de Bustarviejo.

El Destacamento Penal de Bustarviejo ocupó entre 1944 y 1952 a una media anual aproximada de un centenar de presos. La gran mayoría de los reclusos habían sido detenidos a finales de la guerra civil y al comienzo de la postguerra. Además de los presos políticos había un cierto número de presos comunes, condenados tanto por delitos convencionales como por estraperlo.

Presos condenados a trabajos forzados en la construcción de las vías del tren Madrid-Burgos, una obra que comenzó bajo la dictadura de Primo de Rivera y que continuarían los presos del franquismo (también de los otros ocho destacamentos de los pueblos de alrededor) y que, a pesar de casi una década de trabajos forzosos, no se inauguraría hasta 1968.

Construyeron 9 km de vías, cavaron dos túneles de 395 y 248 metros, dinamitando y barrenando a maza en roca viva; tallaron la piedra y molieron la grava; levantaron un viaducto de 26 metros de altura, con 11 arcos de 12 metros de luz, y construyeron la estación de ferrocarril de Bustarviejo; hicieron taludes a pico y pala y colocaron el balasto y las vías. Las condiciones de trabajo eran muy peligrosas en los túneles y en el viaducto, a 30 metros de altura y sin protecciones.

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Penal de Bustarviejo, “Los Barracones”.

Una vez dejado atrás el Destacamento Penal, podemos divisar el Túnel nº 12″La Carguera”, de 248 metros de longitud y de trazado totalmente recto. Este Túnel atraviesa el cerrillo que separa el Penal de la estación de Bustarviejo.

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Túnel nº 12, La Carguera.

Nada más salir del Túnel nº 12 nos encontramos con el Viaducto sobre el arroyo Gargüera, de 26 metros de altura, con 11 arcos de 12 metros de luz.

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Viaducto sobre el arroyo Gargüera.

Cruzamos el arroyo Gargüera por su viaducto y podemos contemplar a la izquierda de la vía la estación de Bustarviejo-Valdemanco, que está casi tan lejos de un pueblo como del otro.

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Estación de Bustarviejo-Valdemanco.

Dejamos atrás la estación de Bustarviejo camino de Valdemanco en dirección este

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Vista de la estación de Bustarviejo con el Pendón de fondo.

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Vista de la sierra de La Cabrera desde la estación de Bustarviejo.

Como curiosidad, comentar que junto a estas infraestructuras ferroviarias abandonadas se crearon optimistas expectativas en torno a su futura reapertura. En la época del boom inmobiliario la especulación no fue ajena a algunos pueblos por donde pasan las vías, construyéndose alguna urbanización en sus inmediaciones. Cuando se construyó esta vía férrea no se pudieron acercar las vías del tren a las casas del pueblo, posteriormente alguien decidió llevar las nuevas casas junto a las vías del tren, al más puro estilo “Buffalo Bill”.

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Urbanización construida junto a la estación de Bustarviejo. Vista desde el Mondalindo.

El Directo Madrid-Burgos

El Ferrocarril directo Madrid-Burgos o Ferrocarril de Madrid a Burgos por Aranda de Duero es una línea de ancho ibérico y vía única (aunque preparada para doble vía) que fue inaugurada por RENFE el 4 de julio de 1968. Cuenta con 282 kilómetros sin electrificar que unen (de la forma más directa posible) Burgos con Madrid.

Tras la falta de mantenimiento y diversos accidentes la línea fue abandonada para el tráfico de pasajeros (excepto los 25 primeros kilómetros del área de Madrid) e infrautilizada para el de mercancías. Los últimos trenes con servicios regulares fueron un Talgo-IV entre Bilbao y Madrid y posteriormente el mismo Talgo haciendo un servicio Burgos-Madrid. El servicio Madrid-Burgos se hizo hasta marzo de 2012 por autobús debido a un desprendimiento en el túnel de Somosierra en marzo del 2011, quedando sepultada una máquina en su interior, lo cual supuso el cierre de la línea en dirección Madrid-Aranda de Duero. El 1 de septiembre de 2015, y pese a la oposición ciudadana, ADIF decreta el cierre definitivo al público de la estación Aranda-Montecillo, única estación intermedia que hasta ese momento continuaba funcionando. Por lo tanto, en la actualidad dicha estación solamente presta servicio al tráfico de mercancías que circula entre las ciudades de Aranda de Duero y Burgos, operado por COMSA Rail Transport.

Historia

Esta línea de ferrocarril se empezó a construir en 1926, formando parte del Plan Guadalhorce de Ferrocarriles de Urgente construcción. Las obras quedaron interrumpidas tanto por la Guerra Civil como por la dilatada resolución de los nuevos enlaces ferroviarios de Madrid, con los cuales debía conectar. Inaugurada por Francisco Franco en 1968, su objetivo era reducir el recorrido entre la capital y la frontera francesa en 90 kilómetros, evitando el paso por Ávila y Valladolid.

Plan Guadalhorce (1926)

El Plan Preferente de Ferrocarriles de Urgente Construcción, más conocido como Plan Guadalhorce por el nombre del entonces ministro de Fomento, el Conde de Guadalhorce, fue un plan de desarrollo de infraestructuras ferroviarias de ancho ibérico iniciado en 1926 en España, durante el periodo de la dictadura de Primo de Rivera. La llegada de la Segunda República supuso la derogación de este plan ferroviario, aunque la construcción de algunas líneas continuó. Debido a la Guerra Civil y la posterior postguerra, la construcción de muchas líneas se retrasó enormemente y debido a esto muchas de ellas se abandonaron durante la década de los años 60.

La Dictadura de Primo de Rivera promulgó un plan de construcción de nuevos ferrocarriles de ancho ibérico, los llamados “ferrocarriles secundarios”, que completaran la red principal. El 5 de marzo de 1926 se aprobó el llamado “Plan Guadalhorce”, que fue llamado así en honor del ministro de fomento, Rafael Benjumea y Burín (Conde de Guadalhorce).​ El plan incluía la construcción de hasta 16 líneas ferroviarias, algunas de las cuales eran:

  • Zamora-Orense-Santiago de Compostela-La Coruña
  • Madrid-Aranda de Duero-Burgos
  • Baeza-Utiel-Lérida-Saint Girons
  • Cuenca-Utiel, conectando el ferrocarril Madrid-Cuenca con Valencia
  • Puertollano-Marmolejo
  • Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena
  • Toledo-Bargas, que conectaría la capital manchega con el Ferrocarril Madrid-Lisboa
  • Soria-Castejón, que conectaría con el ferrocarril del Ebro
  • Jerez de la Frontera-Almargen
  • Huelva-Ayamonte, el posterior Ferrocarril Gibraleón-Ayamonte
  • Plasencia-Frontera portuguesa

Aunque las obras comenzaron antes de la caída de la Dictadura y continuaron durante los primeros tiempos de la Segunda República, la Guerra civil y la posterior posguerra retrasaron enormemente la finalización de las obras. Además, el nuevo gobierno republicano decretó la derogación del Plan Guadalhorce en 1932. En 1936 ya había sido finalizado el Ferrocarril Gibraleón-Ayamonte. Durante la dictadura franquista se finalizaron otras obras, como la Línea Lérida-Puebla de Segur (1951), el Ferrocarril Soria-Castejón o el Ferrocarril directo Madrid-Burgos (1968). Sin embargo, un informe del Banco Mundial en 1962 recomendó a RENFE que se abandonaran las construcciones de nuevas líneas ferroviarias y se centraran los presupuestos en la mejora o mantenimiento de la red existente. Así, Línea Baeza-Utiel quedó abandonada cuando su construcción se encontraba muy avanzada y solo faltaba la instalación de las vías.

Otras muchas líneas también se hallaban muy avanzadas en su construcción y fueron abandonadas, por lo que en la actualidad muchas se han reconvertido en vías verdes. Este es el caso de la vía verde de la Jara, la vía Verde de la Sierra o el Camino Natural de las Vegas del Guadiana. Por su parte, el ferrocarril Gibraleón-Ayamonte fue clausurado y desmantelado en 1987, mientras que el Soria-Castejón dejó de prestar servicio en 1996.

Antecedentes

En 1843 con la inauguración en Bilbao de los Altos Hornos de Santa Ana de Bolueta, la primera gran factoría que venía a sustituir las antiguas ferrerías, aparece el primer proyecto de ferrocarril con el trayecto Irún-Deva-Bilbao-Burgos-Valladolid-Madrid. Discutiendo el trazado, Orduña o Valmaseda, la concesión o la financiación, Bilbao ha de resignarse con un trazado a sus espaldas. Aparentemente Burgos no salía perjudicado, y así, el 25 de octubre de 1860, llegaba la primera locomotora a la Estación del Norte a través de línea Madrid-Hendaya.

Sin embargo, para Burgos no fue indiferente el fracaso bilbaíno.​ De los dos caminos que llevaba involucrados el proyecto de 1.845, afectaría a Burgos uno sólo. Perdía el que nos atrevemos a calificar de más importancia: El que llevaba consigo la vinculación económica bilbaína.

El gobierno de Madrid ante el disgusto bilbaíno no juzgó oportuno negarle el permiso para construir el ferrocarril Bilbao-Miranda-Tudela, abriendo un porvenir para el capital bilbaíno en los vinos de rioja. Se ha indicado que a partir de la obstaculización del ferrocarril Bilbao-Madrid, comenzó el retraimiento y la desconfianza de los vascos con el interior y concretamente con la política de Madrid.

Construcción

El primer proyecto de ferrocarril París-Algeciras. La compañía Vasco-Castellana que pretende mediante la compra de concesiones anteriores, entre Burgos y Madrid, la creación de una línea directa Madrid-Bilbao, como mejor alternativa al difícil puerto de Orduña. A Burgos le correspondía unirse directamente con Madrid a través de Lerma, Aranda de Duero y Somosierra, sin el rodeo de Valladolid y Segovia (hoy por Ávila). Como era de esperar la Compañía del Norte (empresa gestora de la línea Madrid-Hendaya) se opuso, al ser competencia a su ferrocarril.

Hasta 1923 el proyecto permanece dormido hasta que durante la Dictadura de Primo de Rivera prima el purismo técnico del sistema radial de comunicaciones frente a los trámites lentos y tortuosos de un sistema parlamentario sin vigor. El decreto Ley de 5 de mayo de 1926, que aprueba el trazado, lo motiva en el deseo de disminuir la distancia de Madrid a las costas y fronteras, reconociendo como no se trata de una vía de explotación económica sino de un trayecto con finalidad administrativa y política:

« Y fue desde este flanco, desde donde le vinieron los golpes más duros, y aún la oposición cerrada de importantes sectores de la vida económica española. Un poderoso grupo de entidades bancarias formularon un informe totalmente negativo…»

Miguel Primo de Rivera y su ministro Benjumea estuvieron por encima de los intereses financieros, comenzaron sin titubeos la obra hasta que en 1928, superado el trozo de meseta entre Burgos y Somosierra, estaban iniciado el tramo Somosierra – Lozoya, con el túnel de cuatro kilómetros y medio y el gran puente de Riaza. Al proclamarse la Segunda República faltaban solamente 70 km, los comprendidos entre Lozoya y Madrid. Indalecio Prieto ya había criticado la desdichada política ferroviaria de la Dictadura y al ser nombrado Ministro de Obras Públicas, señala a la Asociación de Transportes criterios de insostenibilidad que aconsejan no finalizar la obra. Así en el nuevo Plan de Obras Públicas queda catalogado como obra carente de interés general.

«Aún hoy día el ferrocarril sigue ofreciendo el espectáculo triste de un trazado completo en el que se ha enterrado un enorme presupuesto que sólo fecundará el día que tras un mínimo gasto en las obras de tendido el directo Madrid-Burgos entre en pleno funcionamiento.

Nadie podrá negar que a la altura de 1957 la creciente industrialización de Madrid y la modernización del transporte ferroviario, elevan en lugar de disminuir, el interés del antiguo proyecto. Por referirnos únicamente a este último factor, pensemos que el 85% de las plazas del tren Talgo pertenecen a viajeros que lo toman en el primer trayecto Irún-Burgos, con destino a Madrid. Aunque no es propiamente dentro de un punto de vista más nacional, la ciudad de Burgos quien se acerca a Madrid con 280 Km, … Es Bilbao que de 517 km pasa a 428, Santander que de 503, pasa a 455. San Sebastián, en fin, y Logroño, cuya distancia a la Capital de España disminuye de 616 a 508 y de 483 a 394 km respectivamente»

En su época de construcción ya no constituía una opción universal de transporte, la competencia del automóvil impide que las compañías privadas establecidas en el siglo XIX, una vez cumplido su objetivo de establecimiento de una red básica, no muestran interés por construir líneas directas. De hecho, las pretensiones de prestar servicios al mayor número de poblaciones posibles con una misma línea indujo a la Compañía del Norte a construir su línea general Madrid-Irún dando una larga vuelta por Ávila, Valladolid y las cercanías de Palencia.

El objetivo de esta línea desde su concepción fue el acortamiento de las distancias entre el País Vasco y la Frontera Francesa y Madrid, no la prestación de servicios a unas poblaciones pequeñas a las que podía dárselo el transporte por carretera ya suficientemente desarrollado en aquellos años.

Aún cumpliendo su objetivo de acortar distancias, la línea debe atravesar el Sistema Central. A pesar de ello, es notable el hecho de que las rampas máximas no sobrepasan las 12 milésimas y las curvas poseen como mínimo 400 m de radio, lo cual beneficia la capacidad de carga de la línea.

Trazado y Características.

La orografía de los terrenos por los que discurre este ferrocarril no es fácil. Desde Madrid hay que afrontar el paso del Sistema Central, primero abordando las sierras exteriores del mismo y posteriormente el puerto de Somosierra. Son relieves escarpados que condicionan el trazado de la línea férrea. Posteriormente se baja por las estribaciones de la fachada norte del Sistema Central hasta el valle del río Duero, el cual se cruza transversalmente en Aranda de Duero. Desde este punto, la línea discurre por la Submeseta Norte de la Meseta Central por terrenos con abundantes ondulaciones, en busca de la ciudad de Burgos. En esta parte del trazado cruza perpendicularmente los valles de los ríos Esgueva, Arlanza y Ausín, así como sus afluentes menores, lo cual motiva un perfil en dientes de sierra, salpicado de rampas y pendientes.

Dado su carácter de línea principal, se escogieron características de trazado destacables para la época. El radio mínimo de las curvas es, con carácter general, de 500 m aunque existen algunas de 400 m, sobre todo en la difícil subida al puerto de Somosierra, y la rampa máxima de 10 milésimas, algo muy meritorio teniendo en cuenta que desde los 723 m de altitud del punto de origen de la línea hay que ascender hasta los 1.304 m del Túnel de Somosierra, en poco más de 100 km. Por esta razón, la longitud de la línea alcanza los 281 km, cuando la misma ruta por carretera (Autovía del Norte) es de apenas 240 km. Pese a todo, constituye el acceso ferroviario más directo desde Madrid a Burgos y al Norte de España, ahorrando 90 km respecto a la ruta Imperial (vía Valladolid), y 18 km respecto a la combinación de la Línea de alta velocidad Madrid-Segovia-Valladolid y la Imperial entre Valladolid y Burgos.

La condición montañosa del terreno, especialmente entre Madrid y Aranda de Duero, motivó la construcción de abundantes túneles y viaductos. Entre los 44 túneles de la línea, destacan por su longitud los de Somosierra (3895 m), Mata Águila (2848 m), Medio Celemín (2291 m). Entre los viaductos, destacan los del río Lozoya, con 240 m de longitud y 45 de altura, Los Plantíos, con 258 m de longitud y 52 de altura, y el que salva el cañón del río Riaza, de 248m de longitud y 58 de altura.

A nivel de superestructura, la vía se compone de dos carriles de 54 kg/m soldados sobre traviesas bibloque de hormigón (monobloque en la subida a Somosierra y en algunos otros tramos) asentada sobre una generosa capa de balasto. Aunque las obras de fábrica se encuentran preparadas para doble vía, la línea cuenta con vía única sin electrificar. Carece de pasos a nivel.

El sistema de seguridad y control de tráfico es Control de Tráfico Centralizado (CTC), controlado desde dos puestos de control situados en Aranda de Duero y Madrid-Chamartín. Esto posibilita la ausencia de personal en las estaciones, y otorga gran precisión en los cruces y rebases de trenes, con lo cual hoy por hoy no se justificaría la construcción de vía doble salvo aumento importante de la circulación en la línea. También cuenta, desde 1978 con ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático).

Las características del trazado, condicionadas como se ha visto por la orografía, no permiten altas velocidades, pero sí velocidades sostenidas entre 110 y 140 km/h. De hecho, prácticamente no se baja de los 110 km/h con material Talgo convencional o de 120 km/h con material Talgo Pendular. Con ello se podrían obtener tiempos de viaje competitivos comparados con los del transporte por carretera, incluso teniendo en cuenta los 40km adicionales que tiene que recorrer el tren.

De esta manera, sin ser una vía de Alta Velocidad, se trata de una línea de concepción moderna, y homologable a cualquier línea europea o japonesa con un trazado similar.

Infrautilización y abandono de la línea.

En general, la línea directa de Burgos fue muy útil y frecuentada por los trenes desde su puesta en servicio hasta comienzos de la década de 1990, soportando gran parte del tráfico desde Madrid a la frontera de Irún, siendo otros de los destinos Bilbao (el último tren de larga distancia que hubo), Algeciras, Alicante e incluso de trenes internacionales hacia París. Esta línea dio lugar a la aparición del Expreso Puerta del Sol Madrid-Paris. Sin embargo, la dejadez de los sucesivos políticos hicieron a Renfe aumentar escandalosamente el tiempo de recorrido hasta que acabó siendo más rápido, y fiable, volver a utilizar la línea primitiva vía Valladolid; a pesar de ello ha quedado demostrado que con material moderno se pueden igualar los tiempos de trayecto de antaño.

A pesar de la reitaradas protestas en Burgos y Aranda de Duero la línea entró en decadencia.

En 2008 debido al cierre temporal de la línea por la construcción de la variante de Burgos se decidió suprimir los desvíos en todas las estaciones entre Riaza y Burgos (excepto Aranda de Duero-Montecillo, Campo de San Pedro y Lerma) permitiendo así la eliminación de las limitaciones a 30 km/h. que había en las estaciones intermedias debido al mal estado de las vías. No obstante, la introducción del sistema BLAU (Bloqueo de Liberación Automática en Vía Única) produjo que solo pudiera circular un tren entre estaciones.

Finalmente, pese a las promesas de introducir un Regional, y como consecuencia de la falta de mantenimiento de la línea, se produjo un grave descarrilamiento de un TALGO en el término municipal de Bahabón de Esgueva, que conllevó considerables daños materiales aunque no hubo que lamentar más daños personales que algunos heridos leves; lo que, unido al hundimiento de un túnel en Somosierra, que por las mismas causas dejó sepultada a una máquina bateadora que realizaba labores para ADIF, produjo el cierre definitivo del servicio para pasajeros, siendo titular de Fomento Ana Pastor.

En la actualidad para pasajeros, únicamente en la zona de Madrid se utilizan para servicios de Cercanías los primeros 25 kilómetros de la línea, hasta Colmenar Viejo, que se hallan electrificados y duplicados, usando el trazado del antiguo ramal a la Universidad Autónoma de Madrid, que ha quedado integrado en la línea general en 2007,​ e incluso en un futuro ampliable hasta Soto del Real o Bustarviejo – Valdemanco una vez se electrifiquen y se ponga doble vía en esos tramos.

El servicio de mercancías, desde 2012 tan solo se mantiene entre las ciudades de Burgos y Aranda de Duero, quedando bloqueado en dirección Madrid tras el hundimiento del túnel de Somosierra.

En 2015, nace la Plataforma por la Recuperación del Directo Madrid-Burgos, que pretende luchar hasta su reapertura completa y demostrar su viabilidad total. Por otro lado, tiene la intención de realizar acciones legales por la dejación de mantenimiento y la no reapertura del túnel en el momento de su derrumbe.

El 1 de septiembre de 2015, y pese a la oposición ciudadana, ADIF decreta el cierre definitivo al público de la estación Aranda-Montecillo, única estación intermedia que hasta ese momento continuaba operativa.​ Por lo tanto y desde entonces, solamente presta servicio al tráfico de mercancías que circulan en dirección Burgos.

En febrero de 2018 la Cámara de Comercio de Burgos y las instituciones provinciales escenifican en Burgos la petición de un Corredor Central ferroviario, que usaría la línea directa Madrid Aranda como eje principal en su recorrido por la península.

En junio de 2018 ADIF sella los accesos al túnel de Somosierra mediante un muro de hormigón para evitar accesos no autorizados al mismo.

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Los alcornoques de La Cabrera

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo las ardillas podían atravesar la península ibérica sin bajarse de los árboles … sería fácil imaginarse también que comiendo bellotas de alcornoque.

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Como vestigio de un glorioso pasado, todavía es posible encontrar algunos bellos ejemplares de alcornoque diseminados por algunos lugares de La Cabrera, por algo los celtas lo llamaban “árbol hermoso”.  Lo cierto, es que el roble y la encina, más adaptados a las inclemencias del clima serrano, frios inviernos y secos veranos, y mucho más resistentes al cambio climático, han ido ocupando el lugar que sin duda un día ocupó de forma destacada el alcornoque.

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Personalmente creo que el alcornoque es uno de los árboles mas elegantes que se pueden encontrar en estas latitudes. El alcornoque es el “pata negra” de nuestros árboles. Sirvan estas fotos como mi pequeño homenaje a estos fantásticos ejemplares y a mis amigos boleteros que aparecen en dos de las fotos, Federico “El Nen” e Isidro “El Señor de las Praderas Largas”.

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Los dos Señores de las Praderas Largas.

El Alcornoque, Quercus Suber.

El Quercus suber (Alcornoque mediterráneo) es un árbol de porte medio, de hoja perenne, originario del suroeste de Europa y del noroeste de África. Muy extendido por la explotación de su corteza de la que se obtiene el corcho.

Sus hojas tienen de 4 a 7 cm de longitud, pueden ser aserradas en las ramas más bajas o lobuladas en las ramas más altas, una adaptación de las hojas para protegerse contra el ramoneo de los animales. Dichas hojas son de color verde oscuro en el haz y más claras por el envés. Sus bellotas son de 2 a 4 cm de longitud y aunque tienen un sabor amargo son excelentes para el cebado de animales.

Tiene una corteza gruesa y rugosa. Con el tiempo la corteza llega a tener un grosor considerable, y se puede recolectar reiteradamente cada 9 a 12 años, según la zonas y la calidad de estación en que se encuentre corcho, sobre todo por la cuantía y distribución anual de precipitaciones. La calidad del corcho es proporcional al número de años que tarda en producirse. El grosor óptimo de recolección lo marca el diámetro de los tapones, puesto que es el producto obtenido del corcho con mayor valor añadido. Un tapón estándar tiene 24 mm, por lo que un grosor óptimo de corcho sería de unos 30 mm. La recolección del corcho no daña en absoluto al árbol, ya que puede volver a producir una nueva capa, haciendo el recurso totalmente renovable. El árbol se cultiva extensamente en España, Portugal, Argelia, Marruecos, Francia, Italia y Túnez. Los alcornocales cubren una superficie de 2,5 millones de hectáreas en estos países. Portugal tiene el 50 % de la producción mundial, y en este país la tala está prohibida excepto por gestión forestal o para árboles viejos e improductivos.

Viven entre 150 y 250 años. El corcho bornizo es el que se obtiene en la primera recolección, que se hace cuando el árbol alcanza los 30-50 años de edad. A partir de entonces se puede recolectar cada 9-12 años. La recolección del corcho es completamente manual.

La industria europea del corcho produce 340 000 toneladas de corcho al año y da empleo a 30 000 personas. Los tapones para vino representan un 15 % del uso del corcho en peso, pero representa un 80 % del negocio.

El alcornoque es uno de los componentes del bosque mediterráneo. Necesita más humedad y soporta menos el frío y nada la cal en comparación con la encina que lo substituye cuando no se cumplen, juntas, estas tres condiciones y en gran medida sucede conforme se va continentalizando el clima. Una de las razones es que la bellota del alcornoque se produce en los meses de septiembre (migueleñas) hasta enero, cuando las heladas son mucho más frecuentes. El corcho parece ser fruto de la evolución de la especie para la protección contra el fuego, frecuente en este clima de veranos tan secos.

Su interés económico permite la conservación de extensas zonas de monte allí en los países donde habita, así como su desarrollo sostenible. La bellota es usada por una amplia variedad de animales para alimentarse, desde no migratorios hasta las grullas en invierno. En el Parque nacional de Doñana, la zona de más alto valor ecológico, conocida como Las Pajareras, es una formación de gigantescos alcornoques dispersos en el límite del monte con la marisma.

Una parte importante de la industria de corcho reside en España (especialmente en Andalucía y en el sur de Extremadura), en donde se produce alrededor del 30 % de la producción mundial.

El descorche

El alcornoque presenta una característica única, que le diferencia del resto de especies forestales: su aptitud para regenerar la corteza cuando ésta ha sido retirada parcialmente en determinadas condiciones. Si se elige bien el momento de máxima actividad vegetativa, y la operación se realiza con cuidado, es posible separar el corcho del felógeno. Al quedar a la intemperie, el felógeno, el felodermo y la parte externa del floema mueren por desecación, al tiempo que, más al interior, se forma un nuevo felógeno que reinicia la generación del tejido suberoso.

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Alcornoque descorchado en Grándola, Portugal año 2010

La operación de separar el corcho de la “casca” o capa madre (resto del floema que queda adherido al tronco) se denomina descorche, y exige un alto nivel de cualificación, por el riesgo que supone para la integridad del árbol si no se realiza en la forma debida. Hay que evitar dañar la “madre” del corcho, la capa viva a partir de la que se genera este (felógeno). La presencia de insectos (culebrilla del corcho, Coraebus undatus) o daños por sequía o defoliadores pueden debilitar esta capa y hacer que se dañe fácilmente durante la extracción, lo que compromete la calidad de futuras extracciones. La experiencia del técnico para poder reconocer estas situaciones y en todo caso para realizar la extracción sin dañar la “madre” es fundamental.

La extracción del corcho se realiza con una periodicidad de 9-12 años, según la producción y el destino del corcho. Cuando el árbol alcanza los 65-70 cm de circunferencia (a la edad de unos 40 años) se descorcha por primera vez, obteniéndose el denominado “bornizo”, profundamente agrietado y de baja calidad, por lo que se destina principalmente a la trituración. Este corcho es la corteza original del árbol, que debido al incremento de la circunferencia desde el tallo inicial hasta el tronco maduro presenta profundas grietas que impiden extraer planchas regulares. Este es el corcho que se emplea en muchas localidades como adorno en los belenes de Navidad, simulando rocas o montañas.

Una vez extraído el bornizo, las siguientes “panas” (planchas de corcho recién extraído) presentan un aspecto más regular, al ser el incremendo relativo de la circunferencia del árbol mucho menor. Entre nueve y doce años después de este primer descorche se obtiene el corcho “segundero” de calidad algo mejor, pero aún deficiente.

Las planchas no alcanzan el óptimo de calidad hasta que ha pasado otro turno de 9-12 años (3º descorche), cuando el árbol tiene aproximadamente 60 años. Las mejores planchas se utilizan en su mayoría para la fabricación de tapones.

La organización del descorche en un monte se realiza por equipos de hasta treinta personas, que se organizan de forma muy tradicional, acumulando y transmitiendo unos conocimientos y una cultura difícil de trasladar a un texto escrito.

Una vez extraído, el corcho se mantiene apilado durante un mínimo de seis meses, siendo posteriormente sometido a un hervido que mejora notablemente sus características físico-mecánicas. A continuación las planchas son clasificadas atendiendo al destino final: tapones, arandelas o trituración para la fabricación de aglomerados.

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Apilado de corcho, Santiago do Cacem, Portugal, año 2010

El hervido y clasificación se realiza en instalaciones industriales sencillas, localizadas mayoritariamente en las zonas de producción de las provincias de Cádiz, Sevilla, Huelva, Badajoz y Cáceres.

Usos

Entre los diversos usos del corcho, destacar que se utiliza principalmente para sellar las botellas de bebidas alcohólicas como vinos, licores y cavas o champán (blancos, tintos, rosados, tranquilos, espumosos, etc.), para lo cual se le realizan minuciosas pruebas de calidad. Luego, una vez seleccionadas las cargas aptas para su empleo, se remiten las que son deficientes y el material de corcho restante (que no pudo ser utilizado debido al tipo de corte aplicado a la corteza) a un centro de reciclaje, en donde se tritura todo y se forman planchas del denominado “aglomerado de corcho”, mediante distintos procesos. El aglomerado resultante se utiliza en el revestimiento de cápsulas de satélites (5 a 6 mm de espesor), en el revestimiento de suelos (existe una amplia gama de tarimas de corcho) y paredes (láminas o papel de corcho) o fabricación de plantillas de calzado y ropa. El aglomerado de corcho posee diversas propiedades, como su resistencia al fuego, su absorción parcial de la humedad (entre un 10 % y un 12 %) y aislamiento térmico y acústico.

Otro uso importante de este material natural, y que cada vez tiene más auge, es el destinado a la construcción como material aislante acústico y térmico. También se utiliza corcho natural para sellar juntas de motores y a modo artesanal, ya sea para confeccionar artículos de decoración como bandejas, relojes, cuadros, marcos, maquetas, portales de belén y otros adornos similares.

La madera de alcornoque se ha utilizado tradicionalmente para hacer carbón vegetal, aunque no con tan buen resultado como la encina. La madera es buena como combustible, además, por ser resistente a la humedad y la intemperie, se usa también para fabricar toneles y en la industria pesquera y naval. Por otro lado, la parte interna de su corteza se ha empleado para curtir pieles.

Sus frutos son las bellotas, son amargas y por lo tanto no son utilizadas como comestibles, pero se utilizan para cebar animales, sobre todo a los cerdos ibéricos. Alimentando a los cerdos a base de, consecutivamente, bellota de melojo, quejigo, encina y alcornoque se consigue un recebo de varios meses que da una calidad excepcional al jamón resultante.

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Bellotas de Alcornoque, Santiago do Cacem, Portugal, año 2010

Además numerosos géneros de hongos viven asociados a los alcornoques, de entre ellos, muchos comestibles. La recogida de setas es un recurso de gran valor económico cada vez más aprovechado en España y en los alcornocales puedes encontrar especies de gran valor culinario como la amanita de los césares, boletus, rebozuelos, lactarius, etc.

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Recolectando níscalos con El Nen en Santiago do Cacem, Portugal, año 2010

El alcornoque favorece la biodiversidad vegetal y animal. Permite el crecimiento de otras plantas a su alrededor, no es como otros árboles que no crece nada debajo, esta característica hace que muchos seres vivos puedan vivir a su lado. Los alcornocales constituyen un hábitat muy rico tanto en especies animales como vegetales.

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Recolecta de Níscalos, Santiago do Cacem, Portugal, año 2010.

Gracias a su adaptación al clima mediterráneo, el alcornoque es capaz de aprovechar muy bien el agua del suelo. Los bosques de este árbol evitan la erosión y contribuyen a regular los recursos hídricos conservando el agua en la tierra.

Además el corcho también se emplea para la fabricación de colmenas (trobos), la miel que se obtiene de los alcornocales es de excelente calidad. Además de emplearse el corcho para la fabricación de colmenas (trobos), la miel que se obtiene de los alcornocales, es de excelente calidad.

Etimología

Quercus era el nombre genérico del latín de los robles y encinas en general, así como de su madera, y por extensión de todos los árboles que producen bellota. El origen del vocablo es celta y significa ‘árbol hermoso’. El epíteto específico suber era el que usaban también los romanos en latín para nombrar al alcornoque y que significa corcho.

“Salvemos los alcornoques”

La paradoja de los alcornoques. España justo por detrás de Portugal, es el país con mayor superficie de alcornocales del mundo, alrededor de 725.000 hectáreas. Sin embargo el futuro del alcornoque es incierto. El grosor de su corteza y su gran capacidad para reproducirse convierten al alcornoque (Quercus suber) en una especie única. Existe una acusada falta de regeneración natural en los alcornoques, sobre todo en los que se encuentran en tierra de pastoreo. La regeneración de individuos jóvenes es casi nula y las poblaciones envejecen sin renovación. Pero la falta de regeneración natural y el sobrepastoreo no son las únicas amenazas de esta especie que se extiende por España. Incendios forestales, talas, cambios en los usos del suelo, desertificación, estrés ambiental por el cambio climático, y sobreexplotación los hacen más vulnerables. Si el alcornocal se abandona, se quema o se cambia de uso, numerosas especies protegidas ligadas a este bosque, y a la buena calidad y funcionamiento de estos ecosistemas, pueden verse amenazadas. Sería el caso de ejemplares del águila imperial, el lince ibérico o la cigüeña negra que están en peligro de extinción en los ecosistemas mediterráneos, y viven en los alcornocales, considerados Hábitat europeo prioritario por la Unión Europea. Además de su valor biológico, los alcornocales aportan un rendimiento económico rural a través de la explotación del corcho. No obstante, su mercado se ve amenazado por el uso de otros materiales, como el plástico y el metal, para la fabricación de tapones. La producción de corcho permite la conservación de la biodiversidad, tiene escasa participación de químicos, y sus desechos tienen aplicaciones ambientales escasamente exploradas.

 

 

 

El Nevero, Los Hoyos de Pinilla y la Peña del Cuervo.

Una interesante ruta circular con impresionantes vistas recorriendo una pequeña parte de los montes Carpetanos para visitar el Pico del Nevero, los Hoyos de Pinilla y la Peña del Cuervo.

Partimos del parking del puerto de Navafría (1773 msnm) y tomamos una pista forestal en dirección Oeste hacia el mirador y refugio de Navalcollado, siempre caminando en medio del pinar de Navafría en la provincia de Segovia. Pasado el refugio unos 300 metros, un desvió a la izquierda nos llevará por un sencillo ascenso hasta el Alto del Puerto (2081 msnm) que dejaremos a nuestra izquierda. Iremos viendo como va cambiando el paisaje a medida que vamos ascendiendo, pronto dejaremos atrás los pinares que darán paso a una zona de praderas y matorrales de montaña formado principalmente por piornos y enebros rastreros, donde es fácil encontrarse con ganado pastando. Siguiendo el suave ascenso durante aproximadamente media hora más llegaremos al Pico del Nevero (2209 msnm). Las vistas desde este Pico son espectaculares, al oeste el macizo de Peñalara, al norte la llanura segoviana hasta donde nos alcance la vista, al este el resto de los montes carpetanos y la sierra del Ayllón, y al sur todo el valle del Lozoya con la sierra de la Morcuera de fondo.

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El regreso lo haremos descendiendo hacia las lagunillas, también denominadas Hoyas de Pinilla, que quedan al sur y a los pies del Pico del Nevero, el descenso discurre por una zona rocosa marcada con hitos de piedra, donde podemos disfrutar de la vista del antiguo circo glaciar que originó estas lagunas.

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Después de disfrutar de las vistas de este singular lugar tomaremos la senda que nos lleva directo al área recreativa de las lagunillas, situada en medio del pinar a unos metros del Puerto de Navafría donde empezamos el recorrido. Pero antes es obligado hacer una parada más desviándonos ligeramente del camino para asomarnos a la Peña del Cuervo, un formidable colmillo rocoso que surge en mitad de la ladera. Conviene descender hasta el mirador situado en este saliente, uno de los mejores de toda la sierra de Guadarrama, perteneciente al término municipal de Lozoya. Desde este mirador se tiene una fantástica vista del valle del Lozoya destacando el embalse de Pinilla en primer término y de la sierra de la Morcuera al fondo.

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Volveremos a la senda que dejamos atrás momentáneamente para visitar La Peña del Cuervo. En nuestro descenso podremos contemplar distintos ejemplares aislados de pino albar que intentan colonizar la zona de piornos y enebros rastreros. Nos da una idea clara del aire y el frío que hace en este lugar cuando llega el invierno y el motivo de que sólo los matorrales bajos de montaña sean capaces de prosperar en zonas así. Estos árboles presentan formas inquietantes que han sido producto de la acción del viento y de la nieve sobre ellos.

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Continuamos nuestro descenso zigzagueante dejando atrás la Peña del Cuervo por una senda que atraviesa primero la zona de matorrales y después una bonita zona boscosa con vistas al Valle del Lozoya.

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El Nevero, con una altura de 2209 metros sobre el nivel del mar, es una de las montañas más importantes y altas de la sierra de Guadarrama dentro del sistema Central. Está situada en límite de la Comunidad de Madrid y la Provincia de Segovia (España). Su cara sur está dentro del término municipal de Pinilla del Valle (Madrid) y su cara norte en el de Torre Val de San Pedro (Segovia). El Nevero se alza al oeste del puerto de Navafría y en la zona norte del valle del Lozoya.

Dicha cumbre pertenece a los Montes Carpetanos, que a su vez pertenecen a la Sierra de Guadarrama, perteneciente a su vez al Sistema Central. Los Montes Carpetanos constituyen la cuerda mas larga de toda la Sierra de Guadarrama, un cordal que se extiende casi 60 km de longitud y que contiene algo más de veinte cumbres. Considerando esta alineación montañosa de Suroeste a Noreste, esta cumbre (El Nevero) es la cumbre mas alta de toda ella con sus 2.209 m. Los Montes Carpetanos van desde el puerto del Nevero (en la base norte del macizo de Peñalara), hasta el puerto de Somosierra, su cordal es el limite entre las provincias de Madrid y Segovia. Como curiosidad, en estos 60 km de longitud de los Montes Carpetanos el único puerto que los atraviesa es precisamente de donde hemos arrancado para esta ruta, el puerto de Navafría.

El Pico del Nevero debe su nombre a que en su cara sureste muy cerca de él, siempre ha existido un visible nevero en la zona del nacimiento del arroyo del Hornillo, aunque con los efectos del calentamiento global, cada año resulta más difícil verlo en verano.

Su cima constituye uno de los mejores miradores de la sierra, desde la que se ve hacia el Norte gran parte de la llanura segoviana, al Sur todo el valle del Lozoya y la sierra de la Morcuera, al Oeste el macizo de Peñalara y al Este la sierra del Ayllón. En sus laderas se dan las praderas alpinas, las pedreras y los matorrales bajos de montaña como los enebros rastreros y los piornos, que al final de la primavera lo cubren todo de un vivo color amarillo. También se pueden encontrar bosques de pino silvestre y roble. Esta montaña está incluida dentro del Parque Nacional de Guadarrama. El entorno que rodea al Nevero es de particular belleza. Aparte de los bosques de Navafría (de los mejores conservados de Madrid y Segovia), cabe destacar también en la zona alta de la cara sur a los pies del Pico, la existencia de tres pequeñas lagunas de origen glaciar, denominado “Los hoyos de Pinilla”, una zona con grandes cortados y espectaculares canales, lo que le otorga un atractivo adicional.

 

 

 

 

Un trocito del Lozoya II, el Puente Congosto y sus Marmitas de Gigante.

El río Lozoya nace en la laguna grande de Peñalara, después va sumando caudal de todos los arroyos situados entre el sur de las montañas y valles de los montes Carpetanos (que separan las provincias de Madrid y Segovia entre Peñalara y Somosierra), la vertiente norte de la sierra de la Morcuera y la vertiente oeste de la sierra del Rincón (que separa Madrid de Guadalajara). Pero es justo antes de llegar al puente Congosto y después del embalse de Pinilla, donde el río se encajona entre las rocas (gneis) y sus aguas se enfurecen a tal punto que su estruendo perturba la tranquilidad que transmite este idílico lugar. En este punto, el agua y su acción erosiva realizada durante miles de años han creado unas formaciones que merecen ser tenidas en cuenta, son las Marmitas de Gigante del Puente Congosto.

Marmitas de Gigante en el río Lozoya.

Un kettle (en original en inglés, que significa «tetera») o marmita de gigante (término procedente del francés) es una formación de origen fluvio-glaciar, que puede tener forma de depresión en los depósitos glaciales —más o menos circulares, y a veces llenos de agua— o de cavidad circular en las rocas de los cauces de los ríos por la acción erosiva de las corrientes fluviales.

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Los de origen fluvial son una concavidad casi circular formada en los cauces de los ríos por la acción giratoria de algunos fragmentos de rocas duras cuando son arrastrados por la corriente y caen en algún hueco en el fondo del cauce, por lo que al girar por el movimiento de las aguas va profundizando y redondeando tal concavidad. La dureza de los fragmentos tiene que ser similar o mayor que la de la roca en la que se forma la concavidad, aunque muchas veces se trata de fragmentos de la misma roca. En la zona del río Lozoya que discurre aguas abajo de la presa de Pinilla, a la altura del puente Congosto, es un ejemplo de río donde las rocas muy duras que han caído en alguna pequeña depresión han ido agrandando en anchura y profundidad esa concavidad formando marmitas de gigante.

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Las marmitas son muy frecuentes en los escudos canadiense y guayanés. En la Guayana de Venezuela, varias de las marmitas fueron horadadas por piedras de cuarzo y por diamantes, razón por la cual estas concavidades son muy apreciadas por los buscadores de diamantes.

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Una de las formaciones erosivas mas curiosas que se produce en los cursos altos de los ríos son las MARMITAS DE GIGANTE.
Una marmita de gigante es una depresión de forma cilíndrica, muchas veces perfecta, que afecta a las rocas situadas en el fondo del cauce fluvial.

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¿Cómo se originan estos agujeros que a veces tienen más de un metro de diámetro?

Se trata de un proceso erosivo ocasionado por la presencia en el cauce de una roca, que encuentra un obstáculo y no puede ser arrastrada por el agua.

La fuerza de la corriente mueve la piedra y ésta comienza a dar vueltas. Al girar va poco a poco perforando la roca del subsuelo y ese efecto de taladro es el que origina la marmita a lo largo del tiempo. La roca “perforadora” termina también erosionándose al final del proceso.

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Puente Canto, Puente Congosto o Puente de la Horcajada.

El puente Congosto, también llamado puente de la Horcajada o puente Canto (no confundir con el puente situado en el arroyo de Canencia con el mismo nombre), se encuentra en el término municipal de Lozoya, en la sierra Norte de Madrid. Está emplazado junto a la carretera comarcal 604 en el Km. 11,800, se levanta aguas abajo del embalse de Pinilla, la primera de las grandes presas que el río Lozoya tiene en su curso antes de verter sus aguas al Jarama. El puente salva las aguas del río Lozoya en una estrecha y profunda garganta horadada en las rocas por la fuerza erosiva del río en un entorno de gran belleza, en el que el Lozoya se precipita con fuerza y estruendo. Situado en un camino de tierra, hoy abandonado que va paralelo a la carretera actual y que conduce de Lozoya a Garganta de los Montes. Es una construcción que sirve para ilustrar las entidades jurídicas medievales representadas por la Sociedad de Quiñones y el Sexmo de Lozoya.

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Puente Congosto, vista aguas abajo del mismo

El puente tiene seis metros de luz que le permiten salvar la profunda garganta. Su rasgo más peculiar es que se construyó cimentándose sobre los estribos de la propia roca que forma las laderas en las que queda encajonado el río. Se construyó en basto sillarejo, toscamente dispuesto, y está formado por un solo arco de medio punto levantado directamente sobre la roca. En su parte central el arco tiene doble rosca con grandes dovelas desiguales. A ambas caras aparecen desagües rectangulares, los dos de la margen derecha completamente cegados. Con respecto al tablero, por él discurre una calzada formada por losas irregulares. Recientemente se instalaron unos muretes en los lados, para evitar posibles caídas del ganado.

La elección del lugar para su construcción responde a que se trata del lugar donde la distancia entre márgenes del río Lozoya es menor. Su gran altura respecto al caudal constituía una garantía de permanencia y estabilidad frente a las grandes fluctuaciones y fuertes avenidas que experimenta el río.

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Puente Congosto, vista aguas arriba del mismo.

Antes de su restauración, el puente se encontraba semioculto a consecuencia de la espesura de la vegetación aguas arriba. Los problemas más graves eran los relacionados con la falta de mantenimiento. Como consecuencia, había perdido el solado de la parte central y diferentes materiales de la estructura, como es el caso de los pretiles originales.

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Puente Congosto antes de su última restauración.

Muy cerca encontramos las ruinas de lo que fue un antiguo molino. El puente, así como el molino harinero que se sitúa aguas arriba, en la margen izquierda del río Lozoya, se encuentran vinculados al camino histórico que comunicaba los núcleos de los municipios del Valle del Lozoya, antes de que se construyese el Monasterio de El Paular y de que se abriesen otras rutas alternativas que comunicarían los valles del río Miraflores con el propio Monasterio. En la actualidad, se realizan prospecciones y estudios arqueológicos, tanto de la construcción del molino como de su entorno, a fin de descubrir los canales que conducían el agua desde el río hasta el molino y desde este de nuevo al río.

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Antiguo Molino Harinero.

El Puente del Congosto es uno de los cuatro puentes medievales (o romanos) existentes en el Valle del Lozoya. Los otros tres son el Puente Canto, el de Cadenas y el de Matafrailes, todos ellos sobre el arroyo de Canencia, en el municipio del mismo nombre.

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Detalle del puente una vez restaurado.

El origen de esta construcción es incierto y se manejan dos hipótesis sobre su origen:

Algunos autores defienden que el puente se construyese durante la dominación romana de la península ibérica, dadas las similitudes de su fábrica con otros puentes de la citada época, especialmente el de Cangas de Onís, en Asturias. También basada en la posibilidad de la existencia de una vía romana que comunicase las tierras de Madrid con Segovia y el hecho cierto de haber sido reparado en el siglo XIV. El tablero además es llano.

Otros investigadores retrasan su construcción a la Edad Media, más en concreto, a los siglos XII o XIII, ya que su tipología y forma parecen corresponderse con este periodo medieval.

Esta hipótesis está basada también en los únicos datos históricos que se conocen, en la cita de este puente y del puente Canto de Canencia, en el libro de montería que Alfonso XI de Castilla mandó escribir a mediados del siglo XIV, y que fue objeto de una reparación en el siglo XV.

En los años 40 del siglo XX se construyeron los muretes laterales para evitar la caída del ganado. En uno de sus extremos se observa un ensanchamiento que mejora la conducción del ganado a la otra orilla. También pudo acometerse esta obra para facilitar las tareas del cobro del pontazgo a los ganados y peatones procedentes de otros lugares.

Un poquito de historia, Sociedad de Quiñones y Sexmo de Lozoya.

El topónimo Lozoya, que da nombre a un valle, un río y una población parece proceder del aumentativo término Loza, oza, osa, que significa pastizal en el dialecto vasco guipuzcoano.

Parece ser que entre las huestes de Alfonso VI que ocuparon el valle de Lozoya, venían gentes del norte de la península, principalmente astur-leoneses y vascuences. Fueron ellos quienes poblaron o repoblaron el valle, y dieron nombre al lugar: LOZOIHA.

El valle fue disputado durante mucho tiempo por Segovia y Madrid. Fue gestionado por la denominada “Sociedad de Quiñones”, dependiente del Concejo de Segovia, y que obligaba a los que se establecieran en estas tierras “a fabricar casa y poseer caballo propio que valiera 200 maravedíes y sirviera para asir e portar lanza”. Parece que ya existían en la zona muchos campesinos y se necesitaban caballeros que defendiesen la zona. Los Quiñones de Lozoya son los antecedentes de los actuales municipios del valle. Estaban integrados en la Comunidad de Tierras de Segovia y defendían en comunidad sus intereses agropecuarios. Todos los habitantes del valle tenían los mismos derechos y estaban sujetos a las mismas leyes y jueces encargados de administrar la misma justicia para todos.

Los concejos representados por los Quiñones estaban sujetos a Lozoya, y lograron independizarse de su jurisdicción en los últimos años del reinado de los Reyes Católicos, quienes intentaron controlar el amplísimo poder autónomo de los municipios mediante los “corregimientos”. La figura jurídica que da vida a los corregimientos es el “corregidor”, un supervisor del Rey, que dirige los destinos del municipio junto al alcalde. El corregidor llega a adquirir tal poder e importancia con el paso del tiempo, que desplaza de sus funciones a los ayuntamientos elegidos por los pueblos, convirtiéndose el poder concejil, de democrático en autocrático, puesto que se necesitaba el visto bueno del corregidor en cualquier decisión que tomase el ayuntamiento.

Los recursos del valle eran también bienes comunales administrados por unidades administrativas de menor rango, conocidas como “sexmos”. El Sexmo de Lozoya continúa en vigor y su alcalde el “sexmero” o representante del mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Laguna de Peñalara y la leyenda de la pastora.

A la sombra del Pico de Peñalara se encuentra uno de los lugares más bellos, peculiares y misteriosos de la sierra de Guadarrama.

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La Laguna Grande de Peñalara es también conocida como Laguna de Peñalara, es una laguna de origen glaciar situada en el fondo del circo de Peñalara. Está situada a 2017 metros de altitud, en la zona central de la sierra de Guadarrama, perteneciente al Sistema Central de la península ibérica. Se encuentra dentro del parque nacional de la Sierra de Guadarrama, en el término municipal de Rascafría perteneciente a la Comunidad de Madrid.

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Es una laguna permanente de forma ovoidal y tiene una superficie de casi seis mil metros cuadrados. Su pequeño volumen, no llega a los doce mil metros cúbicos, condiciona que determinados factores ambientales como el viento o las precipitaciones influyan más rápida y drásticamente en las condiciones de la masa de agua que en lagos de mayor tamaño. La superficie de su cuenca hidrográfica es de 465 560 m², tiene un perímetro de 650 m, una longitud máxima de 127 m, una anchura máxima de 73 m y una profundidad media de 2 m. La masa de agua se encuentra a una altitud de 2017 metros sobre el nivel del mar y su profundidad máxima sería de 4,8 metros, en su parte norte.

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La laguna está rodeada de praderas y de zonas rocosas (gneis) que tienen algunos matorrales de alta montaña como son el piorno, el brezo y el enebro rastrero. La laguna se mantiene congelada desde diciembre hasta marzo debido a las temperaturas bajo cero que hay en el lugar, por ello no habitan peces en sus aguas. Entre su fauna destacan anfibios y aves.

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Esta laguna permanente es la más grande del Parque Natural de Peñalara y la más visitada. El entorno de la laguna tiene un máximo grado de protección medioambiental dentro del parque natural de Peñalara. Es por ello que no se permite el libre tránsito, los visitantes y senderistas solo pueden transitar por determinados sitios y caminos marcados a tal efecto.

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Como no podía ser de otra forma, la laguna también tiene sus propias leyendas, La gente que ha habitado la sierra de Guadarrama durante siglos ha creado varias leyendas relacionadas con algunos parajes de estas montañas. A continuación se describen dos que transcurren en las lagunas de Peñalara:

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La más conocida es la leyenda de la pastora. Se cuenta que cada noche de difuntos emerge del centro de la laguna un islote donde se distingue la figura de una pastora, entre luces misteriosas. Al parecer, hace mucho tiempo una pastora de la zona extravió un cordero entre las rocas, atraída por unos extraños ruidos que provenían de las oscuras aguas de la laguna, pensando que eran los balidos del cordero se adentró en la laguna para intentar salvarle y se ahogó sin remedio. También hay quien dice que la pastora se convirtió en hada o ninfa de las aguas y que con su dulce canto intenta atraer a los montañeros que andan por la zona para ahogarles en la laguna.

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Otra leyenda cuenta que mucho tiempo después, dos amigos atraídos por el halo de misterio que envuelve la laguna, intentaban averiguar los secretos de la isla que emergía y la luz que desprendía, para ello se propusieron el reto de cruzarla a nado. Uno de ellos cruzó la laguna con un libro entre los dientes mientras nadaba. Cuando llegó a la orilla comenzó a leerlo en voz alta, mientras su amigo cruzaba nadando a su vez.  Cuando éste llegó al centro de la laguna, el que estaba leyendo cerró el libro de golpe y las aguas se tragaron a su amigo, que nunca más apareció.

La flora de la sierra de La Cabrera 6. Thapsia Villosa o Zumillo

El zumillo es una planta que se distribuye en la mayor parte de la Península ibérica (siendo más escasa en el norte), al sur de Francia y al noroeste de África, en la zona occidental del Mediterráneo. Habita en prados secos, en claros de bosque, zonas de matorrales y terrenos algo removidos (taludes, cunetas, bordes de caminos o de cultivos) indiferente al tipo de suelo, desde el mar hasta hasta los 1800m.

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Esta planta es un paraíso para los aficionados a la entomología, pues casi siempre se encuentran sobre ella multitud de insectos normalmente benéficos para los cultivos, como las mariquitas. Por ello también es muy util en los cultivos ecológicos.

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El zumillo o Thapsia villosa es una es una planta perenne erecta, robusta y  con tallo lampiño  de hasta 2 metros de alto que florece en primavera y verano perteneciente a la familia de las umbelíferas. Las hojas basales son mayoría, son grandes y de contorno triangular, con una forma similar a la hoja de los helechos. El nombre génerico Thapsia es el mismo con el que los romanos conocían a esta especie. Los griegos dieron el nombre de Thapsos a una especie de este género y Dioscórides nos informa que se debe a que la describieron por primera vez cerca de la ciudad de Sicilia del mismo nombre, en lo que se llamó la Magna Grecia. El epíteto villosa viene del latín villus, vello, hace referencia a la abundante pilosidad de sus hojas basales.

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Estas hojas basales nacen de una raiz gruesa parecida a una zanahoria blanca, las hojas caulinares son menores que las basales, con su peciolo ensanchado en una vaina. Cada rama del zumillo culmina en una umbela central con unos veinte radios que llevan flores amarillas hermafroditas. En los laterales aparecen umbelas menores que suelen estar constituidas por flores masculinas que en poco tiempo se secarán sin dar fruto. Los frutos o semillas del zumillo están alados, esta peculiaridad las distingue de la cañaheja cuyos frutos no tienen alas.

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El Berrueco.

El origen del término de El Berrueco, parece deberse según diferentes fuentes al cerro de granito que domina el núcleo de población por el norte. De hecho, la palabra “berrueco”, significa literalmente “peñasco rocoso”.

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Vista de El Berrueco y de la dehesa

El término municipal de El Berrueco se encuentra en el noreste de la Comunidad de Madrid. El núcleo urbano se encuentra situado en un terreno llano, al este de la Sierra de La Cabrera y al oeste del río Lozoya retenido por la presa de El Atazar, embalse que ocupa grandes extensiones de terreno municipal. En este embalse desembocan numerosos arroyos, entre los que cabe destacar el Arroyo Jóbalo y el Arroyo de la Dehesilla.

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Plaza del Ayuntamiento

Historia

Los primeros asentamientos ubicados en el territorio de El Berrueco se pueden situar más o menos en la Edad de Bronce. El asentamiento actual de la villa de El Berrueco se sitúa en fechas no muy anteriores a los siglos X y XI.

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El Berrueco

El Berrueco era una de las aldeas pertenecientes a la villa de Uceda. Por otra parte Uceda pertenecía al Arzobispado de Toledo hasta que en 1575, por una Real Cédula del Papa Gregorio XIII al rey Felipe II, Uceda pasó a pertenecer a la corona junto con todas sus aldeas y lugares, lo que originó numerosos conflictos consiguiendo los derechos de Villazgo mediante un Privilegio Real de 1592.

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Ayuntamiento

El Berrueco aprovechó para independizarse y proclamarse villa, eximiéndose de la jurisdicción de la villa de Uceda. El privilegio otorgaba a los vecinos el derecho a nombrar alcaldes con jurisdicción civil y criminal, regidores, procuradores y demás cargos del concejo.

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Campanario de la Iglesia de Santo Tomás Apóstol

Fue entonces cuando la Corona ordenó en su término la instalación de una horca y una picota, lo que significaba una total autonomía para poder llevar a cabo juicios y ejecuciones sin necesidad de depender de otra villa.

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La Picota y el Ayuntamiento

Todos estos pleitos, amojonamientos y pagos efectuados, llevaron al concejo a contraer numerosas deudas que, para hacerles frente, cargaban de impuestos a los vecinos, lo que generó una fuerte emigración. Ante esta situación el concejo pidió permiso a la Corona para vender sus tierras  y así perder la jurisdicción en 1613, momento en que El Berrueco volvió  a formar parte del Duque de Uceda.

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Vista de El Berrueco desde un canchal

Entre los siglos XVII y XVIII la mayoría de los habitantes de la villa se dedicaban a labores agrícolas y ganaderas imperando sobre todo estas últimas.

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El Berrueco y el embalse del Atazar desde Las Cabreras

Existía por aquel entonces una asociación de ganaderos perteneciente a la Mesta. Dicha asociación era llevada por un alcalde y un escribano nombrados por El Berrueco, Cabanillas, Venturada y Redueña. Todos los ganaderos de estos pueblos se reunían el día de San Bernabé, (el 11 de junio) en la ermita de Santo Domingo de Cabanillas para solucionar cualquier tipo de problema derivado de la actividad que realizaban.

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Vista parcial de El Berrueco

En 1859 se produce la venta de los bienes municipales por la desamortización, a consecuencia de lo cual se formó la Sociedad de Vecinos de El Berrueco con el fin de recuperar las fincas vendidas. El Ayuntamiento consiguió que la dehesa boyal se eximiera de la venta y pasara a propiedad municipal. A partir de 1873 la nueva demarcación le separó definitivamente de Uceda, todos límites municipales van a mantener su actual fisionomía y quedó dentro de la  provincia de Madrid. Como consecuencia de ello hubo largos pleitos, entre los que destacaron los mantenidos con las aldeas vecinas de Sieteiglesias y La Cabrera, principalmente con la segunda, ya que entre los términos de ambos era por donde pasaba la Cañada Real Segoviana.

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Típica construcción

También a finales del S. XIX se realizaron las obras del Canal de Isabel II promoviendo la apertura de canteras para la construcción del canal. En el siglo XX, uno de los hechos que más influirá en la evolución de El Berrueco será la construcción del Embalse del Atazar en 1976.

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Típico abrevadero

Monumentos

Son varios los monumentos y lugares de interés que se pueden encontrar en el término municipal de El Berrueco, destacando las siguientes:

Restos de la Ermita de Santa María en la aldea de Valcamino, que se despobló sin razones aparentes a finales del S.XVII.

El mal llamado Puente romano, puesto que se trata de un puente medieval restaurado recientemente, resalta particularmente por su peculiaridad y su buen estado de conservación. Está situado sobre el Arroyo Jóbalo a unos 300 metros de la carretera que une El Berrueco con Sieteiglesias y su presencia puede tener relación directa con la existencia de un auténtico sendero de trazado prerromano, posiblemente neolítico, que se mantendría hasta la actualidad conservando idénticas funciones.

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Puente sobre el arroyo Jóbalo

Iglesia de El Berrueco, consagrada a Santo Tomás Apóstol, es un edificio realizado en varias fases que aprovecha de un templo anterior, una ermita, la zona ocupada actualmente por el altar. Su planta es rectangular de una sola nave. Tiene una torre de planta cuadrada y tres cuerpos de altura, con ventanas de medio punto en cada cara. Su pórtico es de madera, con un rollo sobre pilares de granito del siglo XVII. La sacristía es gótica y se encuentra junto al presbiterio. El coro es alto a los pies. La cubierta es a dos aguas. Cabe destacar su portada, una realización de gran simplicidad dentro de la tradición románico-mudéjar, aunque su construcción parece datar del siglo XIII, formada por tres arcos de medio punto con dovelas de piedra, impostas con capitel de ladrillo y enmarcado con alfiz sobre paramento encalado. La puerta presenta un arco de medio punto ligeramente peraltado con dos arquivoltas que se continúan hasta el suelo marcando unas ondulaciones a la línea de la imposta. Se encuadra por un rectángulo formado por una faja saliente del paramento a modo de alfiz. En su interior se encuentran esculturas modernas de San Antonio de Padua, Niño Jesús, Inmaculada Virgen de Fátima, entre otras y una pila de agua bendita con gallones renacentistas.

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Iglesia de Santo Tomás Apóstol

Crucero de la Iglesia, se desconoce el origen de estas tres cruces. Actualmente no tienen ningún uso o tradición. Se trata de un elemento cultural del pueblo, que en años pasados pudo tener alguna utilidad. Podría tratarse de la duodécima estación del Viacrucis de la Semana Santa, es decir, sería la del Calvario, punto donde termina dicha procesión. Por otro lado, gentes trabajadoras del campo, afirman que estas tres cruces están relacionadas con la fiesta de la Cruz de Mayo, que se celebraba el día tres de ese mes, y consistía en la bendición del campo, para obtener buenas cosechas.

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Crucero

La picota, elemento más representativo de El Berrueco. De los 178 pueblos de la Comunidad de Madrid, es junto con Lozoya, el único que la conserva. Se cree que remonta su existencia como rollo o columna al año 1000 por una inscripción existente en la parte superior y como picota al siglo XVI. La picota representaba un signo de jurisdicción penal en tiempos pasados. La picota era el extremo del rollo o columna, dándosele por extensión el nombre a toda la construcción. En el siglo XVI su ubicación era distinta a la actual encontrándose entonces en las cercanías de la Iglesia. Posteriormente debido a una orden real las picotas y las horcas debían desplazarse a las afueras de la villa, por lo que la picota de El Berrueco se trasladó hasta su actual ubicación. En agosto de 1996 se desplazó de nuevos unos metros debido a las obras de la Plaza Consistorial.

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La Picota

Potro de herrar, está hecho con pilares de granito y utensilios de madera y hierro. Es uno de los más antiguos de la zona. Se utilizaba en tiempos pasados para el herraje del ganado. Se pueden observar en la piedra algunas huellas de las patas de las vacas que se iban a herrar.

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Al fondo el potro de herrar

Canal del Villar, es una obra civil de finales del siglo pasado. Es una construcción con almenaras y puentes hechos en piedra labrada y sillería.

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Canal del Villar

Museo de cantería, es un proyecto que retoma el pasado. El Berrueco es un municipio típicamente rural que guarda entre sus calles una antigua tradición cantera, que forma parte de la identidad local. Los vecinos de este núcleo urbano han utilizado la piedra como materia prima en la elaboración de instrumentos varios, y como elemento para la arquitectura popular de todos los tiempos. Este museo se sitúa entre las calles del municipio, pudiéndose recorrer a pie, se pueden ver una serie de objetos que pertenecen al oficio de la cantería, tan relacionado con este municipio enclavado en el macizo granítico de la Cabrera.

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Monumento a los canteros

Durante los años 70 la cantería supuso la mayor fuente de ingreso para muchos de sus habitantes, ya que la piedra berroqueña era utilizada para adoquinar las calles en muchas ciudades de España.

El potro de herrar, la piedra de molino y otras, menos conocidas como la pila del cura o la de la fragua son algunos de los objetos que se pueden ver en este museo al aire libre.

La atalaya musulmana llamada Torrepedrera. Fue construida en algún momento indeterminado entre los siglos IX y X, es decir, entre el emirato de Muhammad I de Córdoba y la época de Abd al-Rahman III.

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Atalaya de Torrepedrera

Formaba parte de un sistema de atalayas, levantadas por los musulmanes en diferentes puntos de la Sierra de Guadarrama, que tenían como función vigilar los principales valles y vías de comunicación islámicos, ante posibles incursiones cristianas. Esta red defensiva tenía una gran importancia militar, por su enclave en una zona fronteriza, conocida como la Marca media de Al-Ándalus.

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Vista del embalse del Atazar desde la Atalaya

Junto con otras torres y fortalezas, la atalaya de El Berrueco controlaba el camino fluvial del Jarama, que conducía hasta el puerto de Somosierra, uno de los pasos naturales entre las dos submesetas. De este sistema se conservan cuatro atalayas, que son la de El Berrueco, Torrelaguna, Venturada y El Vellón.

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Vista de la sierra de La Cabrera desde la Atalaya

La atalaya de El Berrueco se encuentra situada en lo alto de un cerro de 1030 m. de altura, destaca por el empleo de la piedra más pintoresca, una piedra de tipo pedernal formada por grandes trozos casi sin desbastar. Tiene forma tronco-cónica con base circular, con un primer piso macizo, un segundo piso donde se sitúa la puerta a 2,25 metros de altura sobre el suelo y un tercer piso que sirve de plataforma de vigilancia. El espesor del muro va desde 1,50 metros en la base al metro del peto de la parte superior, siendo su diámetro interior de 3,30 m. En 1983, fue declarada Monumento Histórico-Artístico, según Real Decreto 2863/1983, de 14 de septiembre. Aunque es de propiedad privada, el acceso está permitido.

Museo del Agua y Patrimonio Hidrográfico: Este museo está ubicado en la Calle Real, en el casco antiguo del Municipio. El Museo refleja las numerosas infraestructuras hidráulicas, presas, canales, etc., existentes en la zona que son el fiel reflejo de la importancia del agua como recurso económico y natural. Representa un elemento diferenciador así como un valor añadido a la simple presencia de la lámina de agua en los pueblos que pertenecen a la Mancomunidad del Embalse del Atazar. El agua parece plantearse en todo caso como uno de los argumentos de la zona y se pretende destacar como principal tema de referencia, aunque tratando de reforzar los aspectos singulares y diferenciadores, aprovechando por otra parte el hecho del suministro de agua a Madrid, lo que le confiere un carácter singular especial. Sin olvidar las potencialidades de la lámina de agua como recurso turístico, se planteó reforzar el carácter diferenciador de la existencia de infraestructuras hidráulicas promovidas por el Canal de Isabel II en el último siglo y medio y que definen las características del paisaje actual. Agua y patrimonio industrial se convierten en los principales elementos de la zona y en el soporte del producto.

El embalse de El Atazar es el mayor de la Comunidad de Madrid: con una capacidad de 425,3 hm³, representa el 46 % del volumen embalsado de la región. Fue construido en 1972, siendo una de las obras más importantes durante el gobierno de Francisco Franco. Es el quinto embalse en el sentido de la corriente que se encuentra el río Lozoya a su paso y pertenece a la red del Canal de Isabel II.

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Embalse del Atazar

Los esquistos de El Berrueco y la falla de La Berzosa

El Lozoya en su tramo norte-sur está encajonado en la falla de La Berzosa, aflorando una banda de esquistos que está atrayendo a numerosos geólogos para su estudio. Aunque la presencia de esquistos suele ser común, sobre todo más al sureste, esta no es una roca muy abundante en una región donde predominan los granitos (La Cabrera y El Berrueco) o las pizarras (El Atazar).
En este sitio aflora localmente una banda de esquistos como “huella” de un importante accidente tectónico producido durante las etapas finales de la orogenia Hercínica, la falla de La Berzosa. Como elemento de especial interés destaca el hecho de que mediante esta falla se ponen en contacto las rocas graníticas y metamórficas de medio y alto grado (al oeste) con las rocas metamórficas de bajo grado (al este).

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Esquistos de El Berrueco

 

 

 

 

 

La flora de La Cabrera 5, Peonias silvestres.

Es una flor típica en la península ibérica. Se encuentra en bosques y zonas de montaña. La peonia también es conocida como Rosa de los Montes o Rosa de Alejandría, siendo una de las flores silvestres más hermosas que puedes encontrar en la sierra de Madrid y más concretamente en la Sierra de La Cabrera. Es una planta endémica de la Península Ibérica. Aparece en los sistemas montañosos del centro y sur de España y en Portugal donde habita en zonas silíceas, en sotobosques de encinares, melojares, robledales y alcornocales. De 100 a 1850 msnm.

La Peonia o Rosa de Alejandría es una flor que si tienes la oportunidad de verla se aconseja no cortarla ni arrancarla pues se trata de una planta protegida. Es una especie que necesita un cariño especial y no es común encontrarla, su germinación se está perdiendo.

La peonia es una flor vibrante, fragante, resistente y con una larga historia. La planta peonia está relacionada con la antigua mitología griega y cuenta con otras asociaciones significativas. Es muy apreciada por su belleza, fragancia, tolerancia y longevidad. Hoy en día, la peonia es una inclusión popular en los jardines de todo el mundo. Se trata de flores hermafroditas grandes, solitarias, de 5 sépalos y de 5 a 10 pétalos, de color rojo, con numerosos estambres y anteras amarillas, carpelos lanosos. Fruto en folículos cubiertos con pelos blanquecinos que contienen semillas que cuando maduran son negras.

Historia.

Paeonia, del Latín paeǒnĭa, nombre genérico en honor de Peón, el médico de los dioses que aparece mencionado en la Ilíada y en la Odisea de Homero. Curó a Ares cuando fue herido por Diomedes durante la guerra de Troya; también se menciona una curación anterior que le hizo a Hades de una flecha lanzada por Heracles en Pilos. Plinio el Viejo, célebre escritor y naturalista romano, quien vivió en el primer siglo de nuestra Era, sostenía que las flores de peonias tenían el poder de alejar las pesadillas provocadas por los faunos.

Estas plantas son originarias de América del Norte, Europa y Asia (principalmente China, donde es venerada). Los chinos le adjudican propiedades curativas a las peonias y usan sus raíces para el tratamiento de diversas enfermedades respiratorias y dolores menstruales. Las peonias han recorrido un largo periplo a través de la historia. Los registros indican que los chinos las cultivan desde hace 2 mil años, y fueron las legiones romanas quienes introdujeron peonias en Inglaterra. Parece ser que las flores peonias fueron descritas en libros de botánica ya en 1636. Esta hermosa flor ha crecido en jardines privados durante más de 600 años.

La peonia se ha valorado no sólo por sus propiedades estéticas, sino también por sus usos medicinales. El origen del nombre de la peonia se atribuye al médico de los dioses, Peón. En Asia el “ebisugusuri”, que es el nombre japonés para la peonía, se traduce como “medicina de China”. Los chinos han usado la raíz de la planta para la alimentación y para el tratamiento de los síntomas del asma, dolores menstruales y convulsiones.

Tipos de peonias.

Las peonias, cuyo nombre científico es peoniáceas, constituyen una familia de plantas monogenéricas. con 40 especies reconocidas, conforman la familia de las peonias. Hay dos tipos de peonia; herbáceas y arbustivas, ambas son perennes y pueden vivir hasta 50 años en un mismo lugar, no son muy afectas a ser trasplantadas, por ello al momento de plantarlas, debemos elegir muy bien el lugar porque allí pasarán el resto de su vida. Sus flores son grandes y con colores que van del blanco al rojo con distintos tonos intermedios rosados. Dentro de la familia de las peonias, existen, aproximadamente, unas 40 especies reconocidas.

Las peonias herbáceas, se encuentra comúnmente en los jardines caseros, crece de medio metro a poco más de un metro de alto, tiene tallos carnosos con muchas hojas, y se cultiva a partir de un bulbo o tubérculo.  Aparecen en primavera y desaparecen en el invierno. Su cultivo es el más extendido, debido a la belleza de sus flores, pero, además, por ser una planta rústica de fácil cultivo y que no requiere mayores cuidados para devolvernos un espectáculo de flores que ha cautivado a floricultores y amantes de los arreglos florales.

Las peonias arbustivas se asemejan a un arbusto alto, tiene tallos leñosos, con ramas, que crece desde el metro y medio a los dos metros de altura, y se cultiva a partir de semillas o injertos.

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La flor

Como ya hemos mencionado, esta planta es muy admirada por la belleza de sus flores, muchas veces confundidas con las rosas. Las flores de las peonias son imponentes, con una diversidad de colores que van desde el blanco, rosa, hasta el fucsia. Poseen un aroma exquisito y destacan por el tamaño de la flor, que puede llegar a tener hasta 20 cm de diámetro. Algunas especies de esta familia pueden dar flores dobles que le dan una belleza aún mayor a esta planta que habita los jardines de todos aquellos que son amantes de las flores.

Siete tipos de peonías crecen de flores doblemente gigantes que pueden alcanzar los 20 cm de diámetro cada flor; son atractivas por su simpleza. La anémona, la hoja de helecho, semi-doble y la japonesa son otros tipos de peonía.

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Cultivo.

Si bien es cierto que las peonias son plantas que se adaptan a la mayoría de los suelos, es recomendable hacerlo en tierra rica en nutrientes y relativamente arcillosa. Para las peonias es conveniente un lugar con media sombra, donde puedan recibir al menos 6 horas de sol. Con la precaución de separar unos 80 cm cada planta, y de limpiar periódicamente la maleza de los alrededores para un crecimiento óptimo.

Al ser plantas rústicas solo requieren un riego frecuente y abundante que mantenga la tierra húmeda, lo que es diferente a suelo mojado porque esto sería perjudicial para la planta.

La poda de las peonias se realiza conforme se traten de plantas herbáceas o arbustivas. Deben podarse en otoño, cortando sus tallos, casi al ras del suelo, mientras que en el caso de las arbustivas la poda se realiza en el invierno y alcanza con cortar las partes secas del arbusto. Durante el invierno es aconsejable cubrir la base de las peonias con un mantillo, pero es conveniente retirarlo al inicio de la primavera.

La multiplicación de las peonias puede hacerse por estacas, injertos, semillas o división de tubérculos. La mejor época para plantar las semillas es durante la primavera y la primera parte del verano. Pero en el caso de la división de tubérculos, es conveniente hacerlo durante el otoño.

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Simbolismo.

Las peonias y sus bellas flores tienen un significado tradicional del romance, el amor y la prosperidad desde hace miles de años, que simboliza un matrimonio feliz y buena fortuna.

Siempre habrá peonias en una boda porque ellas atraen la felicidad del matrimonio y la abundancia para la pareja, también los bouquets de la novia se confeccionan con este tipo de flores. Las peonías son una buena opción para muchas otras ocasiones debido a sus flores de larga duración y de olor dulce.

En algunos países, la peonia es la flor asociada con el 12º aniversario de matrimonio, por lo que es un regalo popular para celebrar esta ocasión, regalar peonias simboliza la fortaleza de esa unión. Esto suele estar asociado con el delicado aroma de la flor y su larga duración.

Un antiguo mito cuenta la historia de que la madre del dios griego Apolo ofrece una peonia al mortal Peón, médico de los dioses, en el Monte Olimpo. La peonía puede también simbolizar la compasión, sobre la base de otra leyenda que dice que Peón se convirtió en una peonia evitando su muerte física. China, Mongolia y el estado de Indiana en los Estados Unidos toman la peonia como flor oficial.

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Una mañana sobre la niebla.

La Cabrera (Madrid) amanecía cubierta por una espesa niebla, era difícil imaginar que unos metros por encima, el sol lucía en todo su esplendor regalando una insólita vista de la sierra rodeada por un mar de nubes, lo que viene a ser una montaña isla,  en definitiva lo que es la sierra de La Cabrera.

A continuación os dejo una serie de fotos con las vistas tomadas desde el Cancho Gordo y desde el Cancho de la Bola.

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Villavieja del Lozoya, Los Tercios y La Trinidad.

Villavieja del Lozoya es un pueblo situado en pleno valle del Lozoya, en el norte de la Comunidad de Madrid, emplazado en las faldas de la Sierra de Guadarrama, a 82 kilómetros de Madrid y tres de la villa de Buitrago, se alza en un cerro al pie de los Montes Carpetanos, que dividen las dos mesetas. Esta pequeña localidad destaca sobre todo por su privilegiado entorno natural, ideal para disfrutar de la naturaleza en su más puro estado. Desde el núcleo urbano parten varias sendas señalizadas que invitan al visitante a iniciar un paseo por los alrededores bajo la sombra de un arbolado formado por fresnos, robles y encinas en sus dehesas o pinos en sus zonas más altas. Sus áreas recreativas (El Sauquillo, El Descansadero y la Laguna del Tercio) ofrecen lugares atractivos para disfrutar del paisaje y evadirse del bullicio de la capital.

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Aunque se desconocen sus orígenes, se cree que se pueden remontar al periodo de repoblación de las tierras de la Villa de Buitrago tras la Reconquista. Desde la época prerromana la zona fue habitada por las tribus o pueblos llamados Carpetanos y Vetones de origen Celtíbero y cuya actividad principal ya por entonces era la ganadería de vacuno. Durante la época romana todo eran pastos para ganado vacuno principalmente pertenecientes a la tierra de Litabrum, nombre con el que por entonces se conocía a Buitrago. De la época Visigoda no quedan vestigios, pero sí de la musulmana. Parece ser que el nombre original de este término fue Zarzoso, adquiriendo su actual denominación al obtener la categoría de villa, añadiendo el apelativo “vieja” para diferenciarla de otra villa cercana posterior. La fundación de Villavieja se remonta al periodo de repoblación de las Tierras de Buitrago a las que pertenecía, en torno a 1085. Durante esta época debió ser un poblamiento estacional relacionado con el aprovechamiento de los pastos, sin que se descarte la ocupación árabe previa a la reconquista y posterior repoblación.  De hecho, se ha encontrado una puerta árabe donde actualmente se ha construido una hospedería para conservar el arco de estilo califal del siglo XI (aunque los expertos no llegan a ponerse de acuerdo con la fecha, pues otros creen que es Mudéjar, s. XIV), y existen regueras de construcción árabe.  De la repoblación cristiana han quedado los nombres de pueblos como Gascones y Gallegos en Segovia entre otros.

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El primer documento escrito en que se menciona su existencia data de 1485 y se trata de unas Ordenanzas en las que se tratan diversos aspectos sobre el uso de las regueras, que aún se siguen usando en nuestros días para riego de prados y huertos. El mantenimiento y reparto del agua aún se realiza por las comunidades de regantes del pueblo en base a dichas ordenanzas. También aparece en el inventario de las propiedades que tenían los judíos expulsados de España (1492). La Iglesia actual está construida sobre otra de origen medieval, de traza aparentemente románica.

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Por todo ello, se puede afirmar que la población estable debió producirse entre los años 1350 y 1485. De esta época no quedan muestras de arquitectura, pero las viviendas rurales debieron tener características muy similares a las actuales. El puente de Cal y Canto está datado en el siglo XVI y es el único resto de construcción civil de la época. Perteneció a una vía comercial usada desde la antiguedad que enlazaba las localidades de Buitrago y Pedraza en Segovia a través del Puerto de La Linera y de cuyo trazado aún pueden verse restos y mojones que marcaban el recorrido.

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El Arco Mudéjar es sin lugar a dudas la obra más interesante del municipio y una de las más originales de la sierra, consiste tan sólo en una portada mudéjar, posiblemente de los siglos XIII-XIV formada por un arco de herradura de ladrillo rojo inscrito en un alfiz, todo ello con llagado blanco. Históricamente este arco tiene una gran importancia pues su situación, en la parte más alta del cerro donde se asienta Villavieja y su datación hacia los siglos XIII-XIV, hace pensar en que se tratase de una gran casa de labor de tradición musulmana o judía y que fuera el origen del topónimo de la población. Esta casa sería la “villa” ya “vieja” y abandonada cuando comenzó a fundarse el pueblo y que junto a ella se levantó la antigua ermita, hoy Iglesia de la Inmaculada Concepción.

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En el pueblo caben destacar las siguientes construcciones: La Plaza Mayor constituye el centro del pueblo y se ubica el nuevo ayuntamiento de moderno diseño. Esta plaza es la más relevante del pueblo y es el lugar donde se celebran las fiestas y otros eventos. La Iglesia de la Inmaculada Concepción, se trata de una construcción moderna construida sobre los restos de otra iglesia de origen medieval. Conserva la planta románica, con un ábside en la cabecera. El Arco Mudéjar, se trata de un arco de herradura de origen mudéjar, constituye el resto más antiguo que se conserva dentro del pueblo. Se encuentra en el interior de la Hospedería El Arco. El Potro de herrar, se utilizaba para inmovilizar y herrar al ganado. Se trata de una seña de identidad del pasado ganadero de este y de otros pueblos de la sierra norte que aun lo conservan también. La Corte del verraco, en esta corte o cuadra donde se guardaba al verraco, que era el cerdo semental del pueblo y que era alimentado por todos los vecinos. Los Hornos, los antiguos hornos fueron construidos en piedra, en ellos se cocía el pan con la leña de los fresnos y encinas de las dehesas del pueblo. Aún se conservan algunos, pero ya ninguno está en uso. El Antiguo lavadero, lugar donde antaño, las mujeres acudían a lavar la ropa y también servía de lugar de encuentro donde se comentaba lo que ocurría en el pueblo. La Fragua, en la fragua trabajaba el herrero, arreglando y fabricando rejas, arados, herraduras y todo tipo de herramientas. Hoy en día su interior alberga un museo con utensilios y otros objetos utilizados en el pueblo. Las antiguas escuelas, es uno de los edificios más destacados del pueblo, tiene dos plantas y fue construido en los años cuarenta del siglo XX, en la actualidad se usa como centro polivalente destinándose a diversos usos según las necesidades. La Sala de Exposiciones, se trata de un edificio restaurado situado frente a las antiguas escuelas, se destina a acoger diversa exposiciones que organiza y promueve el Ayuntamiento. Las Áreas recreativas, se ubican varias áreas de este tipo, como son El Sauquillo, El Descansadero y La Laguna del Tercio. La Ermita de la Trinidad, se trata de una edificación de origen medieval situada al sur del término municipal, de la que sólo se conserva su imponente espadaña. El Puente de Cal y Canto, se trata de un puente construido en 1579 sobre otro anterior de madera que facilitaba el camino hacia Pedraza a través del puerto de Linera.

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La Laguna del Tercio es un humedal que constituye una de las zonas de mayor valor ambiental de esta zona de la sierra, puesto que no existen ni en Villavieja ni en los pueblos próximos otra laguna de características similares. La Laguna del Tercio es un humedal estacional y su nivel de agua varía en cada época del año. Esta zona acuática es un hábitat con una gran biodiversidad, puesto que en ella podemos encontrar gran cantidad de plantas y animales. Destacando aves acuáticas como el ánade real o el zampullín común. También es un lugar propicio para los anfibios, como ranas comunes, sapos y tritones.

La ermita de La Trinidad es una construcción de origen medieval situada al sur del término municipal, de la cual sólo se conserva su airosa espadaña. Se trata de una espadaña mocha, sin friso, construida de piedra y argamasa a base de cal y arena, con algunos ladrillos en sus dos amplias troneras para colocar las campanas. También se conserva la puerta de la ermita en la parte inferior de la espadaña, construida con un arco de medio punto. La ermita era muy frecuentada por los pueblos vecinos, en la que de hacía misa los domingos de cuaresma así como otros días. En tiempos de sequía se iba a ella de procesión. Como no podía ser de otra manera, en la parte superior de la espadaña anidan las cigüeñas y en las proximidades hay una colonia de cigüeñas sobre una fresneda.

Puente de cal y canto. Este puente data del siglo XVI, fue construidos en el año 1579 para sustituir otro más antiguo que existía construido en madera. El concejo de Buitrago, sin consultar a los otros 32 pueblos del señorío, construyó el puente sobre el arroyo de la Trinidad. Este puente era el paso de un camino muy transitado para ir a Valladolid, Segovia, Pedraza y acceder a una muy devota ermita de la Trinidad. Se trata de un puente de pequeñas dimensiones, de un solo ojo de medio punto y construido con sillares de piedra. La pavimentación original consistía en lajas de piedra de considerables dimensiones. En la actualidad el puente divide los términos de Buitrago y Villavieja del Lozoya.

Tercio de la Trinidad. Los tercios eran las tierras dedicadas al cultivo de cereales. Estas tierras eran flojas y estériles, pues muchas de ellas necesitaban descansar dos años para sembrarse al tercero. Por tal motivo, estas tierras se dividían en tres partes o zonas que se llamaban tercios, sembrándose una cada año. Además de la flojedad de la tierra y la falta de abono, otra de las razones para sembrar al tercer año era dar más pasto al ganado en las tierras no sembradas que se llamaban rastrojeras. En la actualidad los tercios se dedican a pasto para el ganado. En este tercio de la Trinidad, la vegetación predominante son las encinas, escaramujos y plantas aromáticas como el tomillo y el cantueso. En cuanto a la fauna predominan liebres, conejos y zorros.