Un remember para Paco

Es difícil escribir algo que esté a la altura de un buen amigo cuando ya no está con nosotros, aunque realmente sigue estando muy presente en nuestros pensamientos. Las fotos siguientes son de una bonita mañana de verano en Buitrago y van dedicadas a Celia, sus hijas y el resto de su familia … Para terminar, rescato un poema del gran Miguel Hernández, unos versos que me hubiera gustado escribir de mi mano para dedicárselos.

Elegía

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

Elegía es el título por el que se conoce a este poema, que además es un subgénero de la poesía lírica pensada para mostrar el lamento por la muerte de un ser querido. Este poema muestra el corazón resquebrajado de Miguel Hernández que se ha visto sumido en la más auténtica desolación ante la muerte repentina de su amigo Ramón Sijé.

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La Casa del Bosque de Buitrago

La Casa del Bosque es uno de los monumentos más desconocidos de Buitrago del Lozoya. Se trata de un palacete de origen renacentista construido entre los últimos años del siglo XV y los primeros del siglo XVI. Es de la época de Iñigo López de Mendoza y Mendoza (1536-1601), quinto duque del Infantado y amigo personal de Felipe II. Los trabajos de construcción se extendieron desde 1596 hasta 1601 y fueron dirigidos por Diego de Valera, maestro constructor de la casa ducal.

El palacete está ubicado en el término municipal de Buitrago del Lozoya, en la parte septentrional de la Comunidad de Madrid, en la margen izquierda del río Lozoya, separado del casco urbano por las aguas del Embalse de Puentes Viejas. Antiguamente existía un acceso directo desde la villa de Buitrago a través del Puente de la Coracha, pero con la construcción en la primera mitad del siglo XX de la citada presa, dicho puente quedó completamente sumergido, sin posibilidad de ser utilizado. Actualmente, este edificio se encuentra en estado ruinoso, pero a pesar de su lamentable estado de conservación, constituye una curiosa muestra de arquitectura manierista.

La planta es de indudable inspiración palladiana asociada a la familia Mendoza (duques del Infantado), familia que siempre trajo las novedades más recientes desde Italia, y de hecho los primeros edificios renacentistas de España se asocian a su nombre, como los palacios de Cogolludo, del Infantado (Guadalajara) o de Santa Cruz (Valladolid).

La influencia palladiana ha sido defendida por diferentes investigadores, como el historiador cántabro José Miguel Muñoz Jiménez (1956). La utilización de este término no alude tanto a una pretendida inspiración arquitectónica, como a la existencia un planteamiento similar, en lo que respecta a su configuración como villa rústica. Según el historiador José Miguel Muñoz Jiménez, el palacete guarda similitudes en su concepto y trazado con las villas palladianas, levantadas en la segunda mitad del siglo XVI en la región italiana del Véneto.​ Como éstas, la Casa del Bosque se articula alrededor de una gran rotonda interior, que queda cubierta mediante una cúpula y que fue utilizada como capilla.

El edificio fue concebido para tener un uso recreativo, en la línea de las casas diseñadas a mediados del siglo XVI por el célebre arquitecto Andrea Palladio (1508-1580), en la región italiana del Véneto. Una tipología de villa de recreo en el campo, abierta a la naturaleza pero con las comodidades de la ciudad, villa de descanso y alejada del protocolo, para poder organizar partidas de caza, pesca, organizar fiestas.

El palacete tuvo una intensa actividad social. En él residieron, de forma temporal, personalidades muy destacadas y poderosas, que eran invitadas para pasar unas jornadas de caza y asueto. Es el caso del rey Felipe III, que visitó la finca entre el 12 y el 16 de mayo de 1601.

La construcción que ha llegado hasta nuestros días se encuentra parcialmente derruida. Uno de los elementos mejor conservados es la estructura circular que preside el conjunto. También se mantienen en pie diferentes muros.

En cuanto a planta, es muy similar por ejemplo a la Villa Capra de Palladio, aunque lógicamente mucho más modesta. Se articula en torno a un cuerpo central de forma circular a modo de rotonda que sobresale en planta y estaba cubierta con una cúpula de media naranja actualmente desaparecida. Su función era la de capilla del palacio. Conserva el enlucido interior de los paramentos, así como escudos nobiliarios con la cruz de los Mendoza.

En torno a esta rotonda circular se articulan cuatro cuerpos rectangulares que originalmente tenían dos plantas de altura, de las que únicamente quedan algunos muros. Una de ellas era de carácter íntimo y daba paso al jardín privado, enmarcado por una muralla. En ese muro de la casa se conservan semienterradas dos hornacinas, y en el espacio del jardín se aprecia un montículo en el que seguramente se ubicaba una fuente.

En la parte opuesta de la casa hay un muro de acceso en el que se conserva una de las puertas con almohadillado. En los materiales de construcción, se combina la piedra con fábrica de ladrillo.

La ruta para llegar hasta ella desde la villa empieza por cruzar el Puente Viejo o del Arrabal hacia el barrio del Andarrío. Allí, en la primera plazoleta que encontramos, tomamos con cuidado una calleja que rodea la depuradora del Canal de Isabel II y que nos lleva a un camino paralelo al curso del Arroyo de la Cigüeñuela y por el que seguiremos durante unos trescientos metros hasta encontrar un estrecho paso que nos permite atravesarlo. Comenzamos la subida hacia la cima conocida como Los Canchos, desde donde podremos tomar vistas panorámicas del pueblo y del río. A unos 50 metros de la cima, tenemos una pista forestal que nos lleva hasta la Casa del Bosque. A la derecha e izquierda de esta pista, existen algunos restos de construcciones y trincheras correspondientes a la Guerra Civil Española.

Vista de la villa de Buitrago desde las instalaciones del Canal de Isabel II, a la derecha el puente del Arrabal o Puente Viejo.
Entrada a la finca del Bosque después de cruzar el arroyo Cigüeñuela
Vista al Este de la finca El Bosque desde los canchos, al fondo la sierra del Rincón donde sobresale la Peña de la Cabra.
Vista de Buitrago desde los Canchos.
Vista de la Iglesia de Santa María del Castillo desde el camino a la casa del Bosque.
Camino de la Casa del Bosque en medio del pinar.
Continuando por el camino cruzamos un arroyo y a continuación veremos la casa del bosque.
Casa del Bosque.
Restos de los muros de la Casa del Bosque.
Detalle de puerta posterior con almohadillado.
Vista posterior
Detalle de los muros en la zona de acceso
Restos de los muros posteriores
Restos de los muros posteriores
Detalle interior
Detalle interior
Detalle interior
Vista del muro exterior.

Hablar de la Casa del Bosque de Buitrago es hablar de la poderosa familia de los Mendoza, que, durante la Baja Edad Media, se hizo con el control de grandes extensiones de tierra en el centro peninsular, en las actuales provincias de Madrid y Guadalajara.

En el siglo XIV, la Casa de Mendoza recibió entre otras propiedades, el Señorío de Buitrago, que el rey Enrique II de Castilla (1333-1379) donó a Pedro González de Mendoza (1340-1385).

En el siglo XV, fue Íñigo López de Mendoza (1398-1458), el célebre Marqués de Santillana, quien convirtió la llamada Dehesa de El Bosque, una finca situada a unos tres kilómetros del recinto histórico de Buitrago, en un coto de caza mayor.

En el siglo XVI, otro Íñigo López de Mendoza (1566-1601), descendiente de aquel y, a la sazón, quinto Duque del Infantado, decidió levantar en este cazadero el palacio que ha llegado hasta nosotros. ordenó la construcción de una villa de recreo en la citada finca. Las obras comenzaron en noviembre de 1596 , bajo la dirección de Diego de Valera, y probablemente finalizaron en 1601.

Buitrago de noche

Un paseo nocturno recorriendo la Villa medieval de Buitrago. Entramos por la puerta principal de dicha Villa situada en el Adarve alto, bajo la torre Albarrana, la entrada hace una forma de ángulo recto y lo primero que nos encontramos al traspasar sus imponentes muros es la Iglesia de Santa María del Castillo.

Entrada a la villa de Buitrago bajo la Torre Albarrana

Dicha entrada se encuentra justo debajo de la Torre Albarrana o la Torre del Reloj como se la conoce popularmente. La finalidad de esta torre era la defensa de esta entrada a la villa. Desafortunadamente se encuentra cerrada al público por la noche y no se puede subir a recorrer esta parte de la muralla denominada Adarve alto, situada en el flanco meridional de la Villa, la única zona de la muralla que no está protegida por el río Lozoya, este es el motivo de su mayor altura con respecto a las otras zonas de la muralla de la Villa.

Torre Albarrana vista desde el interior del recinto amurallado

Una vez dentro del recinto amurallado nos encontramos con la Iglesia de Santa María del Castillo, donde destaca su espectacular torre-campanario, de estilo mudéjar, ubicada en la fachada norte, presenta planta cuadrada y cinco cuerpos. De gran altura y esbeltez, aloja en lo alto el campanario con cinco vanos enmarcados por elementos mudéjares. La iglesia de Santa María del Castillo es la única parroquia que actualmente se conserva de las cuatro con las que contaba Buitrago del Lozoya en el siglo XVI.

Iglesia de Santa María del Castillo

Después de contemplar la Iglesia desde todos los ángulos posibles nos dirigimos hacia la entrada de la Coracha, protegida por los torreones del castillo y situada en el flanco oriental de la villa, junto al río. En este punto comienza la zona de la muralla que discurre paralela al río. La protección del río a modo de foso haría una más fácil defensa de la Villa, por ello su altura en toda esta zona es mucho menor y se la denomina Adarve bajo. Podemos observar los imponentes torreones del castillo que al quedar incrustados en la muralla servían de defensa de la parte sureste de la muralla. Fue construido al estilo gótico-mudéjar en el siglo XV, en el flanco sureste del recinto amurallado de la localidad, a orillas del río Lozoya.

Castillo de Buitrago y puerta de la Coracha

A continuación subiremos a la parte de la muralla denominada Adarve bajo para recorrer perimetralmente toda esta parte de la Villa desde sus almenadas defensas, como lo haría la soldadesca medieval en sus rondas nocturnas, caminaremos siempre acompañados por el río Lozoya al otro lado de las murallas.

Adarve bajo y vistas de la Villa desde esta parte de la muralla

Posteriormente y para finalizar la visita, saldremos por la tercera entrada a la Villa, la puerta que sale al puente del Arrabal, el acceso situado más al norte de la Villa.

Puerta norte de la muralla con salida al puente del Arrabal

La villa de Buitrago

Buitrago del Lozoya es el único pueblo de toda la comunidad de Madrid que conserva íntegro su recinto amurallado, es el mejor conservado de la región madrileña y el único que se mantiene en estado completo. Situado en un meandro del río Lozoya, que da sobrenombre al municipio, lo rodea por todos sus lados menos el meridional, convirtiéndose así en un foso natural de defensa, de gran importancia desde el punto de vista estratégico. Buitrago del Lozoya es Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural desde 1993, y su recinto amurallado es Monumento Nacional desde 1931.

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Vista del puente del Arrabal y de la muralla de Buitrago desde el puente nuevo

 

La muralla de Buitrago del Lozoya es de origen musulmán. Es probable que la primera construcción fuera edificada entre los siglos IX y XI, en el contexto defensivo de la Marca Media, una extensa zona situada en el centro de la Península Ibérica que la población musulmana fortificó para detener el avance de los reinos cristianos y asegurar la plaza de Toledo. Más concretamente, protegía el paso hacia el puerto de Somosierra, una de las principales vías de entrada de las incursiones cristianas. Existen restos de otras murallas musulmanas levantadas en la misma época con una finalidad similar en otros lugares de la comunidad madrileña como son: Talamanca del Jarama, Torrelaguna, Alcalá de Henares y en Madrid.

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De izquierda a derecha, puente del Arrabal, muralla de Buitrago y puente nuevo sobre el río Lozoya

El trazado y fábrica de la muralla denotan su origen musulmán. Siguiendo las pautas de la arquitectura militar andalusí, presenta numerosas torres de planta rectangular y escaso saliente, así como mampostería encintada con ladrillo en numerosos tramos.

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Entrada al Adarve bajo desde el exterior de la muralla

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Adarve bajo

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Puerta del Adarve bajo desde el interior de la muralla

Sin embargo, la construcción que ha llegado hasta nuestros días es fruto de sucesivas ampliaciones y reformas acometidas por los cristianos, una vez que Buitrago del Lozoya quedó integrada dentro de la Corona de Castilla. Estas se prolongaron desde el siglo XI, cuando la primitiva ciudadela musulmana fue conquistada por el rey Alfonso VI, hasta el siglo XV con los Mendoza como señores de estas tierras.

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Calle de la Coracha

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

La muralla de Buitrago del Lozoya tiene más de 800 metros de perímetro y cuenta con tres entradas. Dos situadas en el adarve bajo, al noroeste la entrada que da acceso al puente del arrabal y al este la puerta que da acceso a la coracha. Y otra puerta situada al sur en el adarve alto, protegida por su imponente torre albarrana. La muralla se asienta sobre un pronunciado meandro del río Lozoya, configurando a modo de península un triángulo escaleno. El río está actualmente retenido en el embalse de Puentes Viejas presentando actualmente una mayor anchura en su recorrido por Buitrago, pero antiguamente estaba encajado en un desfiladero con el río en su parte más baja, que actuaba como barrera defensiva natural por sus caras noreste, norte y noroeste.

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

 

La muralla configura dos tramos bien diferenciados: la primera en los lados contiguos al río, la muralla está conformada únicamente por un adarve bajo. Y la segunda en los restantes flancos, la construcción es mucho más sólida y consistente, ante la ausencia de una defensa natural, esta parte consta de un adarve alto, alrededor del cual se articulan doce torres adosadas, una torre albarrana, una barbacana, un foso, un castillo y una coracha, entre otros elementos característicos de la arquitectura militar medieval.

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Alcázar de Buitrago con la Iglesia de Santa María del Castillo al fondo

Adarve bajo: se trata del tramo de muralla que transcurre paralelo al río Lozoya. Debido a las posibilidades defensivas que este río aporta, la muralla no excede de los 6 metros de altura y 2 metros de grosor. Tampoco se construyeron torres ni cubos, pues habrían sido innecesarios. Solo cuenta con una serie de contrafuertes en su flanco este, y almenado en todo su perímetro.

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Adarve bajo

Adarve alto: abarca los flancos sur y suroeste de la muralla. En esta parte la altura es más heterogénea, no bajando de 9 metros y alcanzando los 16 metros en la parte correspondiente a la Torre Albarrana. En estos flancos el espesor es de 3,5 metros y, por ser la zona más vulnerable del recinto, sí se introdujeron numerosos elementos defensivos: cuenta con torreones macizos, barbacana, foso, coracha, una torre albarrana y un alcázar. Los torreones macizos se conservan casi en su totalidad presentando la misma altura que los lienzos. La barbacana se conserva un tramo en el lado suroeste con alguna de sus torres sin sobrepasar los 4 metros de altura y los 2 metros de grosor. Del foso, aunque se conservan algunos tramos, el paso de los siglos ha provocado que solo sean visibles desde los sótanos de las viviendas contiguas a él. La coracha se trata de un apéndice de muralla que se introduce en el río y cuya función era cubrir el acceso al agua en caso de sitio; se trata de uno de los ejemplos más importantes y mejor conservados de toda Europa. La torre albarrana, también conocida como Torre del Reloj, consiste en un gran bastión que protege la entrada principal del recinto. De planta pentagonal, contiene un acceso en recodo con un arco doble de herradura hacia el interior y uno ojival hacia el exterior.

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Vista del flanco suroeste, adarve alto reforzado con torreones macizos y barbacanas

 

Elementos constructivos más importantes:

Adarve

Un adarve (del árabe «ad-darb» o, según otras fuentes, «adz-dzir-we» como ‘muro de fortaleza’), adarve, camino o paseo de ronda, es un pasillo estrecho situado sobre una muralla, protegido al exterior por un parapeto almenado, que permitía tanto hacer la ronda a los centinelas, como la distribución de defensores.

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Vista del Castillo y de los restos del Adarve alto sobre la muralla desde la Torre Albarrana

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Entrada a la Torre Albarrana desde el Adarve alto

Barbacana

Una barbacana es una estructura defensiva medieval que servía como soporte al muro de contorno o cualquier torre o fortificación, adelantada y aislada, situada sobre una puerta, poterna o puente que era utilizada con propósitos defensivos. Las barbacanas estaban por lo general situadas fuera de la línea principal de defensa y conectadas a los muros de la ciudad por un camino fortificado. Tal fortificación era a menudo sólo un terraplén adosado al muro junto a la zona más vulnerable de un castillo o de una plaza fuerte. Este sistema defensivo se difundió ya en el alto medievo prácticamente en toda Europa también por su relativa simplicidad de construcción.

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Barbacanas y torres Macizas en el Adarve alto

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Torreones y Barbacana desde la Torre Albarrana

Torre Albarrana o Torre del Reloj

Una torre albarrana es una torre que forma parte de un recinto fortificado con el que está comunicada, aunque generalmente exenta de la muralla​ y conectada a esta mediante un pequeño arco o puente, que pudiera ser destruido fácilmente en caso de que la torre cayese en manos del enemigo. Puede ir también adosada como gran baluarte pero en este caso es de mayor tamaño que las demás. Según la RAE, albarrana proviene de la palabra albarrán, y esta a su vez del árabe hispánico al-barrāna (‘la de fuera’).​ Sirve de atalaya pero también para hostigar al enemigo que intenta acercarse o rebasar la muralla.

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Torre Albarrana

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Torre Albarrana

 

 

 

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Torre Albarrana

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Entrada a la Villa bajo la Torre Albarrana

Coracha

Una coracha es una parte de la muralla que protege la comunicación entre una fortaleza y un punto concreto que no está lejos de dicha fortificación. Lo más común es que se utilice para proteger el acceso al lugar de suministro de agua cuando éste se encuentra fuera del recinto fortificado. La coracha suele terminar en una «torre del agua» que protege en su interior el pozo o la fuente de abastecimiento. A veces su adarve puede tener doble pretil, pues puede ser atacada por ambos flancos.

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Coracha

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Vista del río desde la puerta de la Coracha

Iglesia

La Iglesia de Santa María del Castillo fue concluida en el año 1321 y consta de una sola nave, de planta y alzados góticos. La entrada principal es de estilo gótico flamígero (siglos XV al XVII). La torre, de gran altura y esbeltez, es un bello ejemplar del estilo mudéjar. Del edificio original se mantienen los muros exteriores, la portada y la torre mudéjar, ya que fue incendiado el 14 de marzo de 1936 en el marco de la violencia anticlerical que precedió la Guerra Civil,​ hundiéndose en ese momento sus nervadas bóvedas de crucería. Actualmente, la nave de la iglesia está restaurada en estilo neomudéjar, y sobre el altar mayor se ha colocado el artesonado original del Hospital de San Salvador.

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Iglesia de Santa María del Castillo

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Iglesia de Santa María del Castillo

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Vista de la Iglesia y parte del Castillo desde la puerta de la Coracha

Castillo

El castillo de Buitrago del Lozoya es un conjunto arquitectónico gótico-mudéjar del siglo XV con planta rectangular, siete torres y un patio de armas central. Este recinto está enmarcado dentro de la muralla en su esquina sureste y cuenta con un foso que lo protegía de las invasiones. Las torres son todas diferentes entre sí, habiendo incluso una de planta pentagonal. El acceso se realiza por una puerta en forma de recodo que se sitúa bajo una de las torres.

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Vista del Castillo desde La Torre Albarrana

Su influencia árabe es evidente. Los materiales que se utilizaron para su construcción fueron el ladrillo, la cal y la piedra. Las torres presentan ladrillos colocados en bandas horizontales unidos por cal y enmarcados por bloques de piedra maciza. En los muros se utilizó el sillarejo, que es piedra labrada toscamente unida también con cal.

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Vista del Castillo y de la Torre Albarrana desde el Adarve Alto

Dentro del mismo castillo, son interesantes y dignos de mención los sistemas de cubrición mediante bóvedas constituidas por arcos de medio punto y por aproximación de hiladas, lo que le daba el toque decorativo al conjunto defensivo. El recinto además sirvió de palacio, por lo que también se adornó con yeserías y techumbres de gran calidad. Entre los personajes históricos que han residido entre sus muros cabe mencionar a Juana la Beltraneja, famosa por la guerra civil que mantuvo contra su tía Isabel la Católica.

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Castillo o Alcazar de Buitrago

El foso es una trinchera profunda, a veces llena de agua, excavada alrededor de una muralla o de un castillo para formar una barrera contra ataques a estas fortificaciones. Una fosa dificulta el acceso de las máquinas de asedio, como la torre de asedio o el ariete, que necesitan estar junto al muro para ser eficaces. Una característica muy importante es que dificulta mucho los intentos de minar los cimientos de los muros mediante túneles con vista a colapsarlos, por una parte obligando a profundizar más en la excavación y en caso de haber agua, esta inundaría esos túneles o causaría que se tuvieran que reforzar mucho. Actualmente no se puede apreciar en Buitrago, pero existen sus vestigios bajo las viviendas construidas en la parte exterior del Adarve alto de la parte sur de la muralla.

 

 

 

En un meandro del Lozoya

 

Buitrago II, Los Mendoza

 

En la guerra civil entre los hermanastros D. Pedro I y D Enrique II de Trastámara, los nobles Iñigo López de Orozco y Pedro González de Mendoza estaban en principio de parte del rey D, Pedro I, pero cuando este se retiró hacia Sevilla, y luego a Portugal y Galicia, se pasaron al bando de Enrique II.

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Los Mendoza eran originarios de las humildes aldeas alavesas de Mendoza y Orozco. De ellos salió la casa del Infantado y los señoríos de Hita y de Buitrago, entre otros. La importancia que llegó a tener esta familia fue muy grande, cubriendo Castilla de mayorazgos, llenando las cortes de Europa con su nombre y llegando a puestos muy importantes en el continente Americano.

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El fundador de la familia fue Pedro González de Mendoza que se benefició de la muerte de su pariente Iñigo López de Orozco. D. Pedro I, ayudado por el príncipe de Gales, venció en dura batalla a D Enrique II de Trastámara el 13 de abril de 1367, en la vega de Najarilla. Pedro I mató en el mismo campo de batalla a Iñigo López de Orozco y cogió preso a Pedro González de Mendoza que alcanzó la libertad mediante rescate y continuó a favor del de Trastámara. D. Enrique II, con la ayuda del rey de Francia, del Duque de Anjou y de Beltrán Duglesclin, volvió a la lucha. Pedro González de Mendoza le ayudó desde el fuerte castillo de Hita, sin lograr que se uniera su villa de Buitrago, que permaneció fiel al rey Pedro I y en contra de su señor, que la sitió y logró rendirla al cabo de algunos días.

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Posteriormente D. Enrique II de Trastámara asesinó a D. Pedro I. Y el cruel rey de Castilla, gracias a la traición de Beltrán de Duglescin, consiguió la victoria. Nombró ayo de su hijo el infante D. Juan a Pedro González de Mendoza que gracias por los servicios prestados a esta rey y a su hijo, abandonó definitivamente su heredad en tierras de Álava para instalarse en Hita, Buitrago y Torija, fundando su señorío en estas tierras. Murió en la batalla de Aljubarrota luchando con los portugueses, a esta batalla se debe que Portugal quedara ya para siempre separada de España. Don Pedro González de Mendoza dio la vida por el rey Juan I, al ofrecerle su caballo para que este se salvara. Este hecho fue bien aprovechado por su familia y así fue aumentando el señorío de Hita y de Buitrago.

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De toda la familia Mendoza, sin lugar a dudas el personaje más importante fue Iñigo López de Mendoza que recibió la villa de Santillana y fue nombrado primer Marqués de la misma, y Conde del Real de Manzanares por el rey D. Enrique IV de Castilla, hijo de D. Juan II. Iñigo nació el 19 de agosto de 1398 en Carrión de los Condes, heredando el mayorazgo a la muerte de su hermano mayor, García y el 3 de noviembre de 1404, contando con 6 años, fue ya reconocido como señor de Buitrago. Fue el señor de Buitrago que más se preocupó por su villa, edificando la iglesia de Santa María del Castillo, con su maravillosa torre mudéjar, el hospital de San Salvador y substanciales obras de refuerzo en el sistema defensivo de la Villa, fundamentalmente en los lienzos de los flanco sur y sudoeste, donde procedieron a su refuerzo y recrecido. En este mismo sector se remodeló en profundidad el alcázar, para añadir a sus funciones defensivas la de residencia palacial de los Mendoza.

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El hospital solamente lo fundó y probablemente empezó su construcción, pero fue su nieto quien terminó las obras, y además a su labor de construcciones hay que añadir su palacio de Guadalajara, su palacio de Manzanares del Real, el de Hita, entre otros.

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El Marqués de Santillana residía habitualmente en sus palacios de Manzanares, Santillana ó Guadalajara, y Buitrago era su residencia de vacaciones. En estos lugares el Marqués de Santillana obsequió al rey D. Juan II de Castilla en 1435, organizando suntuosas fiestas y numerosos torneos en los que participaba el propio señor de Buitrago. Todo ello era para congraciarse con su rey y con su primer ministro Álvaro de Luna, con los que había tenido anteriormente diferencias después de la batalla de la Higueruela, ganada a los moros.

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La importancia de la familia Mendoza, no solamente del Marqués sino de sus hijos, fue desde aquí en aumento, y sirvieron con lealtad a la corona. D. Iñigo murió en Guadalajara en 1458 y le sucedió su hijo Diego Hurtado de Mendoza. En 1468 tuvo lugar el pacto de los Toros de Guisando, en el que el rey D. Enrique IV firmó con su hermana Isabel un acuerdo por el que la nombraba heredera, en contra de su hija, Juana, a la que declaraba bastarda, llamada posteriormente La Beltraneja. Dª Juana fue entregada a los Mendoza el 6 de agosto de 1467.

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Los Mendoza que cuidaban Dª Juana en Buitrago, se habían negado a aceptar los acuerdos de los Toros de Guisando. Tenían en Juana, la discutida hija de la reina Dª Juana de Portugal, un rehén y una bandera de partido. El 28 de septiembre de 1468, en Buitrago, habían redactado un acta de protesta por el reconocimiento de Isabel como heredera.

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También estuvo algún tiempo en la fortaleza de Buitrago la reina Dª Juana de Portugal, esperando la hora de dar a luz al hijo ilegítimo, D. Andrés que sería llamado «D. Apóstol de Castilla». Por fin el 25 de octubre de 1470, Juana fue solemnemente sacada de Buitrago y entregada al rey D. Enrique IV en un lugar llamado Val de Lozoya, entre el Paular y Buitrago. Los reyes juraron sobre la cruz pectoral del cardenal francés de Albi que Juana era su hija natural y legítima. Los nobles y prelados presentes la juraron como heredera, y en el mismo lugar se celebraron sus desposorios con el Duque de Guyena, hermano del rey de Francia, Luis XI; aunque dicha boda no se llegó a celebrar.

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Ya reinando los Reyes Católicos, después de la batalla de Toro, otorgaron el ducado del Infantado a D. Diego Hurtado de Mendoza, en 1475, título que figuraría ya el primero de los que ostentaban los señores de Buitrago. En estos tiempos la rápida saturación del recinto amurallado da lugar a la constitución de dos arrabales, uno al sur de la puerta de acceso a la villa, llamado de san Juan, y otro al oeste, al otro lado del Lozoya, conocido como Andarrío, Allendelrío, Endelrío o Miralrío.

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A mediados del siglo XVI el recinto sigue en manos de los Mendoza, conservando armas y pertrechos muy anticuados. Buitrago entra en un paulatino periodo de decadencia, que continuará a lo largo de todo el siglo XVII. El quinto Duque, D. Iñigo López de Mendoza, construyó en la finca del bosque, un palacete, que le sirvió a él y a sus descendientes como residencia de caza.

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En el mes de mayo de 1601 Iñigo invitó a pasar varios días en su castillo de Buitrago, al rey D. Felipe III y un gran séquito. Para ello mandó adornar y amueblar lujosamente el castillo, y se hicieron, cacerías, corridas de toros y banquetes. Todo ello se relata con pormenores en documentos que se conservan en el Archivo Histórico Nacional, sección de Osuna, y es muy posible que D. Felipe III volviera repetidas veces a estos parajes tan fértiles en la caza. En adelante los duques dejan de habitar la fortaleza que queda para morada de sus alcaides y almacenes de sus impuestos en especie. Se construyen casas adosadas al castillo y éste fue cayendo en ruinas.

Un paseo por el medievo

Buitrago I

Aunque no existen vestigios materiales que lo avalen, ya menciona Tito Livio su existencia como la «Libratum» conquistada por el pretor de la Hispania Citerior Cayo Flaminio en el siglo I a.c. Después de pacificada la Celtiberia, esta zona habría quedado dentro del área de influencia romana, siendo un punto de importancia en la ruta que atravesaba los montes carpetanos desde la meseta norte hasta el valle del Tajo.

Aunque son pocas las fuentes árabes que citan a Buitrago, su recinto amurallado cumple perfectamente las normas especiales de la fortificación musulmana. Hoy se sabe que la población, en su mayor parte romano-visigoda, gozaba de gran libertad, tanto religiosa como económica. Desde principios del siglo X, Buitrago forma parte de la frontera con los reinos cristianos del norte. No se sabe la fecha exacta de su reconquista, pero parece evidente que fue antes de la toma de Toledo acaecida en 1085. Anteriormente a esta época se habla del valle de Beg-Tarek junto a la cordillera y cerca del paso estratégico de la sierra. Es a partir de la toma de Toledo por Alfonso VI cuando se empieza a llamar Buitrago o Butracum según la cita el arzobispo de Toledo D. Rodrigo Ximenez de Rada en 1208.panorama-buitrago-desde-el-puente-del-arrabal-copiaParece ser que la conquista de Buitrago por Alfonso VI, no fue una conquista muy belicosa, más bien la consecuencia de una serie de presiones y exigencias del poderoso monarca cristiano a las que tuvo que ceder el Cadir garantizando el paso de las tropas hacia Toledo. panorama-9-2-copia

Es debido a su alto valor estratégico que pronto se produce una repoblación por medio del privilegio otorgado por el monarca en 1096, cuyo motivo queda reflejado en esta transcripción del texto original; «para que pasasen los de Burgos y Castilla a Toledo, y los de Toledo a Castilla, porque por allí estaba infestado de ladrones».

El privilegio de Alfonso VI otorga a la villa la facultad de repoblar los núcleos existentes en su jurisdicción así como la de crear otros nuevos dentro de la misma. Este amplio territorio delimitado por la decisión del monarca es lo que se llamará tierra de Buitrago, una comarca que formaba una única unidad jurisdiccional y cuya cabeza es la villa de Buitrago.panorama-buitrago-desde-el-alcazr-copia-copia

El rey Alfonso VII concede un privilegio a Buitrago, fijando sus límites para el cultivo de sus campos y el desarrollo de su ganadería, a la vez que concede sus armas: «Ad alenda pecora», inscripción que figura desde entonces en su escudo.

Fernando IV, el emplazado, concedió a Buitrago el privilegio de la feria de ganado en 1304. Su hijo Alfonso VI, el justiciero, concede a Dª Juana Orozco, esposa su montero mayor D. Gonzalo Yáñez, de la cual heredó el hijo de ambos, D. Pedro González de Mendoza primer señor de Hita y Buitrago por gracia del rey D. Pedro el cruel, concedido en Santa María La Real de Nieva en el año 1366. Este privilegio fue confirmado por el rey D. Enrique II, el de las Mercedes, el 1 de Enero de 1368.

Continuará……